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Las asociaciones de jueces y la Plataforma Cívica critican los 11.523 euros gastados en la presentación del Libro de estilo de la Justicia

El presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, en uno de los eventos en los que era necesaria esa producción audiovisual. Poder Judicial.
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La presentación del Libro de estilo de la Justicia en el Salón de Pasos Perdidos del Tribunal Supremo, que tuvo lugar el pasado miércoles por la tarde, con la intervención del presidente del órgano de los jueces y del Alto Tribunal, Carlos Lesmes, el director de la Real Academia de la Lengua Española (RAE), Darío Villanueva, y el director del volumen, el catedrático de derecho contencioso-administrativo, Santiago Muñoz Machado, costó al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) 11.523 euros, según ha podido saber Confilegal.

El presupuesto, aprobado previamente por la Comisión Permanente del CGPJ, cubría el despliegue técnico (vídeo, pantalla, equipo de sonido, sillas y catering) necesario para tal fin.

Un desembolso que no ha sido bien visto por las asociaciones de jueces y por la Plataforma Cívica para la Independencia Judicial (PCIJ), que critican este gasto “innecesario” en un momento en el que la Administración de Justicia en toda España está pasando por graves dificultades, como por ejemplo en la Comunidad de Madrid, donde los jueces están literalmente en “pie de guerra” por la carencia de recursos materiales.

“De ser cierto el importe, es una cantidad enormemente elevada. El Consejo podría haber tenido el mismo eco organizando el acto en otros cauces. Tendrían que ser más prudentes en la financiación de este tipo de actos, sobre todo cuando se ha levantado la bandera de la austeridad como se ha levantado, desde el principio de este Consejo”, afirma Celso Rodríguez Padrón, portavoz de la Asociación Profesional de la Magistratura (APM).

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Rodríguez Padrón se refería al hecho de que tanto el CGPJ como el Tribunal Supremo disponen de sendos salones de actos, equipados tecnológicamente con equipos videográficos y dos pantallas cada uno, aptos para celebrar estos eventos a un coste ínfimo.

Raimundo Prado, homónimo de Padrón en la Asociación de Jueces Francisco de Vitoria (AJFV), asevera que “una presentación como esa no es una prioridad en absoluto. Ni para la Justicia ni para el CGPJ. A los jueces nos preocupan más las inspecciones, los módulos y la prevención de riesgos. Entre nuestras prioridades no se encuentra tener un lenguaje jurídico perfecto, aunque sea deseable”.

El portavoz de Jueces para la Democracia (JpD), Ignacio González Vega, por su parte, dice que “habría que ser cuidadosos con el dinero  público y destinarlo para lo que debería estar, que es para la actividad judicial”.

Concepción Rodríguez, la presidenta de Foro Judicial Independiente (FJI), es contundente: “Es un dispendio. Los recursos son recursos públicos. Dada la situación de crisis, debería eliminarse cualquier gasto superfluo, y más si es de este importe. Se puede hacer una buena presentación sin tener que hacer ese desembolso. El CGPJ tiene un buen salón de actos y el Supremo otro, con dos pantallas cada uno”.

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Plano general del acto, en el Salón de Pasos Perdidos del Tribunal Supremo. Poder Judicial.
Entre los asistentes había vocales del CGPJ, magistrados del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional, y un selecto grupo de abogados y procuradores. Poder Judicial.

El secretario general de la PCIJ, el magistrado -como sus cuatro compañeros citados- Jesús Villegas se lo piensa unos segundos antes de pronunciarse de forma rotunda: “Estas cosas no hacen más que ahondar la división entre los jueces de base y la cúpula. Conozco a un montón de compañeros que han publicado libros y que jamás el CGPJ les ha ayudado a presentarlos. Y mucho menos en el Tribunal Supremo. Esto ratifica la estructura ‘feudal’ del Consejo”.

La obra, al igual que el Diccionario del español jurídico presentado en abril del año pasado, es fruto del convenio de colaboración que el CGPJ y la RAE suscribieron en noviembre de 2014.

Editado por Espasa y dirigido por el académico de la RAE, secretario de esta institución y catedrático de Derecho Administrativo Santiago Muñoz Machado, el libro ofrece indicaciones sobre normas de escritura; formas de manejar los nombres, las abreviaciones y los signos; reglas gramaticales; errores frecuentes o utilización de términos de idiomas extranjeros, bajo la premisa de que “no puede cumplir su función ni gozar de prestigio una justicia que no se comprende”, dice una nota hecha pública por el CGPJ.

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La grandeza de aquella primera presentación, en la sede de la RAE, es lo que, al parecer, le ha llevado al presidente Lesmes a corresponder con Darío Villanueva, director de la RAE, organizando el acto en el Salón de Pasos Perdidos del alto tribunal esta presentación. Al mismo asistieron los presidentes de las cinco salas, magistrados y otros invitados.

Es el segundo libro que presenta en el Supremo Muñoz Machado

Otra circunstancia que tuvieron en cuenta algunos magistrados asistentes, y que comentaron, era el hecho de que es el segundo libro que Muñoz Machado presenta en el seno del Tribunal Supremo. El anterior fue un libro de derecho administrativo, que envió -gratis total- a los 33 componentes de la Sala Tercera (algunos se lo devolvieron).

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El acto, celebrado hace poco más de un año medio, se celebró en la Biblioteca del Alto Tribunal. El recién elegido presidente de la Sala, Luis María Díez Picazo, envió entonces una carta a sus compañeros instándoles a que acudir, para que hubiera una “nutrida representación”.

Considerado “el gran experto” en derecho administrativo por antonomasia, hombre admirado y respetado, sin embargo, a algunos de los magistrados del Supremo les preocupa esta “cercanía” con el abogado, que pleitea en esa Sala, y el serio peligro de pérdida de apariencia de imparcialidad que eso conlleva, tan importante para la Justicia.

El abogado y catedrático Santiago Muñoz Machado durante su intervención. Poder Judicial.

Durante su intervención en el acto de presentación del Libro de estilo de la Justicia y de la versión electrónica del Diccionario del español jurídico, Lesmes, señaló que “si la democracia garantiza la participación de los ciudadanos en la configuración y el ejercicio del poder, es evidente que ese poder público debe manifestar su voluntad en un lenguaje accesible a la sociedad, de modo que un lenguaje que no entienda la ciudadanía difícilmente podrá ser calificado como un lenguaje democrático”.

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“En consecuencia, tecnicismo, rigor y seguridad jurídica necesariamente han de resultar compatibles con claridad, concisión y precisión”, añadió el presidente del Tribunal Supremo, que en el prólogo al Libro de estilo de la Justicia destaca la importancia de disponer de unas pautas que faciliten al ciudadano la comprensión de las resoluciones judiciales “dado que, a diferencia de un escritor de ficción, el jurista no trabaja con personajes, sino que lo hace con personas”.

En el mismo sentido, afirma en el texto de presentación del Libro de estilo de la Justicia que la obra “se ha propuesto ser útil a todos los operadores jurídicos, cualquier que sea el poder del Estado al que pertenezcan o con el que se relacionen. También, desde luego, a los ciudadanos, que son los destinatarios finales de la mayoría de las normas y decisiones, y quienes se benefician de ellas o soportan sus agravios”.

Carlos Lesmes recibió a Darío Villanueva, director de la Real Academia de la Lengua Española, en la puerta del Alto Tribunal. Poder Judicial.