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¿Qué quieren decir los policías estadounidenses cuando hablan de “mirandizar” a un detenido?
La detective Beckett y el escritor de novela negra, Castle, "mirandizando" a un detenido en uno de los capítulos de la serie. ABC.
Divulgación

¿Qué quieren decir los policías estadounidenses cuando hablan de “mirandizar” a un detenido?

Carlos Berbell
25 junio, 2017

Cada vez se escucha con más asiduidad la misma pregunta, tanto en las series de televisión como en las películas, refiriéndose a un detenido: ¿Lo has “mirandizado”?

No, no quiere decir que se le haya ofrecido una “Mirinda”. Sería de todo punto imposible porque el producto ya ha desaparecido del mercado. Tampoco tendría mucho sentido.

A lo que se refieren cuando hablan de haber “mirandizado” a alguien es si le han leído sus derecho. Concretamente, si le han aplicado la doctrina Miranda.

Que reza así: “Tiene usted derecho a guardar silencio, no declarando si no quiere. Tiene usted derecho a no declarar contra sí mismo y a no confesarse culpable. Tiene usted derecho a un abogado. Tiene usted derecho a que se ponga en conocimiento del familiar o persona que desee que ha sido detenido”, esto es lo que repiten en España los agentes del los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado cuando hacen una detención.

La doctrina Miranda se generó en Estados Unidos, pero está asumida tanto en nuestra Constitución como en nuestra Ley de Enjuiciamiento Criminal, nuestro código procesal penal, y en, prácticamente, todas las legislaciones de los países democráticos del mundo.

Toma su nombre de un caso, el de Ernesto Miranda. Un hispano estadounidense que fue detenido en Phoenix, estado de Arizona, en 1963.

Miranda fue acusado de robar 8 dólares a un empleado de banca a punta de pistola.

Para obtener su confesión los policías se condujeron de forma muy amigable, pero sin advertirle de su derecho a no declarar contra sí mismo, a permanecer en silencio y su derecho a un abogado. Tampoco se estilaba eso mucho por aquel entonces, la verdad. No le advirtieron de la trascendencia que sus palabras podían tener para su propio futuro.

Confesó un secuestro y la violación de una joven

Miranda confesó no sólo el robo a mano armada, sino que reveló que había cometido, once días atrás, dos delitos mucho peores: el secuestro y la violación de una joven de 18 años.

A consecuencia de aquello, con su propia confesión como principal prueba de cargo, Miranda fue condenado a 20 años de cárcel por el secuestro y a 30 por la violación.

Sin embargo, aquel, que parecía un parecía un caso más, estaba llamado a hacer historia en el mundo de la Justicia.

John Frank y John Flynn, dos abogados defensores de los derechos civiles, asumieron la defensa de Miranda en el proceso de apelación ante el Tribunal Supremo de los Estados Unidos.

Su argumento fue que a Ernesto Miranda nunca se le leyeron, y mucho menos, le explicaron sus derechos.

Nadie le dijo que podía permanecer en silencio ni que tenía derecho a un abogado.

Según sus defensores, se había vulnerado la Sexta Enmienda.

En España, estos derechos están contemplados en el artículo 17.3 de la Constitución.

El Tribunal Supremo estadounidense dio finalmente la razón a la defensa del hispano en el histórico caso Miranda contra Arizona.

Se anuló la condena, dando lugar a esta doctrina, la doctrina Miranda, que todos los policías del mundo democrático han asumido como propia y que aplican desde entonces.

A Miranda, sin embargo, la violación no le salió gratis.

El Estado de Arizona abrió un nuevo juicio contra él, poco tiempo después, por los mismos delitos.

Como no podían utilizar su confesión, el fiscal se valió del testimonio de un testigo muy cercano a Ernesto Miranda: La mujer con la que convivía y a la que le había contado toda la verdad.

Miranda fue nuevamente condenado a las mismas penas, de 20 y 30 años de cárcel.

Cuando había cumplido once años, recibió el tercer grado y recuperó la libertad.

Murió poco tiempo después, de un navajazo, en el curso de una pelea de bar.

Carlos Berbell

Carlos Berbell

Carlos Berbell es periodista, consultor internacional y escritor. Está especializado en el campo de la justicia y la investigación criminal y en comunicación institucional. Es director de Confilegal.com.

@cberbell


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