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El debate sobre la ‘mochila austriaca’ reabre las discusiones sobre la cuantía de las indemnizaciones por despido en España

El Banco de España ha propuesta implantar este sistema a través de una inversión de 8.600 millones de euros que vendrían de los fondos europeos. Foto: Carlos Berbell.
| | Actualizado: 02/06/2021 0:26

El Banco de España ha propuesto al Gobierno que impulse la ‘mochila austriaca’ a través de una inversión de 8.600 millones de euros, que vendría de los fondos europeos. Una medida que afectaría a los conceptos actuales de jubilación y capitalización.

A grandes rasgos, la ‘mochila austriaca’ se basa en aportaciones mensuales realizadas por las empresas a favor de sus trabajadores, que rescatarían el dinero acumulado en el fondo en caso de despido, cambio de empresa o, finalmente, de jubilación.

Curiosamente no es un debate nuevo en España, durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ya se habló de su puesta en marcha, pero nunca se llegó a materializar.

También Ciudadanos, con Albert Rivera aún en su ejecutiva, planteó la iniciativa hace unos años.

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Ahora, con la crisis económica provocada por el coronavirus, se abre de nuevo el debate sobre su implantación después de que el Banco de España en su informe de 2020 haya destacado la desigualdad entre las indemnizaciones por despido de los contratos indefinidos y temporales.

Un problema que, a juicio de la entidad, se aplacaría afrontando una reforma del despido e implantando en España el modelo de ‘mochila austriaca’.

Aunque la ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, ya ha comentado que cree que sería complicado implementarla.

Una medida flexible

“No es una novedad en nuestra legislación, ya que Real Decreto Ley 10/2010, de 16 de junio estableció en su disposición final segunda un mandato al Gobierno para la constitución de un fondo de capitalización para los trabajadores”, afirma Fernando Vizcaíno de Sas, socio de laboral de ECIJA.

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“Dicho fondo se podría disponer en los supuestos de despido, de movilidad geográfica, para el desarrollo de actividades de formación o en el momento de su jubilación, esta aspiración que se quedó huérfana de desarrollo y ha actualizado la vigencia de la conocida como ‘bolsa austriaca’ por la insistencia del Banco de España, en su informe de 2020, en la idea”.

A su juicio, “es cierto que la ministra Calviño ha corrido a declarar que ve de difícil implantación esta fórmula legal, lo que augura (junto con lo poco que gusta en los socios comunistas del Gobierno) que no será previsible se legisle algo al efecto”.

En su opinión, “cabe actualizar el debate sobre si se trata de una buena medida que ayude a una flexibilización del empleo”.

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“En el origen, se pensaba que con esta medida y por cuanto suponía de ir ‘ahorrando’ en la nómina mensual o anual una cantidad para la indemnización de los trabajadores traería una pérdida del temor del empresario a los altos costes de un despido del personal indefinido, y evitaría también el miedo a ser despedido ya que la ‘mochila’ se podía ir traspasando de un trabajo a otro, incrementándose en cada paso y liquidándose (es otra de las razones benéficas del sistema) en la jubilación”, aclara.

También destaca que “es cierto que, como ocurriera cuando se redujo la indemnización de 45 a 33 días por año en el 2012, que implementar de golpe un pago a cuenta de la futura indemnización, tendría que tener en cuenta los derechos adquiridos que los trabajadores por su antigüedad, tengan acreditada en la empresa”.

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Fernando Vizcaíno de Sas, socio de ECIJA.

Pero ahí, el Banco de España propone los recursos del programa ‘Next Generation UE’ para aplicar al sobrecoste que tendrían que sufragar las empresas durante la transición hacia el nuevo esquema indemnizatorio.

A su juicio, “es una buena idea que evitaría que los trabajadores perdieran lo que han ido devengando y que los empresarios viesen como un supuesto de coste excesivo en un momento de crisis, tener que dotar ahora de los fondos iniciales de esas bolsas”.

“Es verdad que la fórmula tiene la ventaja de reducir el impacto/coste del despido en las empresas y permite al trabajador cobrar su indemnización (si lo necesita) o preservarla para el futuro en una cierta idea de ahorro. Eso, sin duda, es una medida que puede flexibilizar el momento de la extinción y la movilidad entre empleos de los trabajadores”.

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“No obstante, después de negociar miles de despidos y discutir sobre el pago de la indemnización o su rebaja en conciliación, me temo que falta cómo convencer a los trabajadores que con la ‘bolsa austriaca’ no están renunciando a derechos “sacrosantos” de carácter patrimonial. ¿Será eso lo que no gusta a las ministras Calviño y Diaz?”.

Complejo de poner en marcha

Para Pilar Cascón, responsable del área laboral y Seguridad Social del estudio jurídico Almagro y secretaria general de la Junta Directiva de ASNALA, señala que “la mochila austriaca dado que supone un cambio radical en el sistema indemnizatorio no es sencillo conseguir el consenso de todas las partes implicadas».

«Tampoco ningún Gobierno termina de atreverse a la redacción de un proyecto normativo, ni someterlo al poder legislativo para su debate en sede parlamentaria por la complicación de todo el sistema a definir”.

Sobre la medida, explica que “existen pros y contras, en especial a su favor cabe mencionar que es una fórmula que puede fomentar la movilidad. Es evidente que muchos trabajadores que están a disgusto en sus compañías no se deciden a moverse a otras en las que con seguridad encontrarían un futuro más feliz desde el punto de vista profesional y personal, porque no quieren perder su derecho a ser indemnizado”.

Sobre ese derecho señala que “quizás nunca se materialice porque terminen su vida laboral en esa empresa cuando decidan jubilarse en cuyo caso no percibirían ningún tipo de indemnización, y con el sistema de la ‘mochila’ percibirían ese importe que durante su vida laboral se ha ido acumulando en su cuenta”.

Al mismo tiempo, destaca que “también se produce un trato igual a temporales e indefinidos y cuando llega el momento de la jubilación puede proporcionar un dinero extra a la persona trabajadora”.

“Ahora bien, vienen los contras, resultará más sencillo despedir si no se fijan indemnizaciones complementarias, de lo cual quizás deberían preocuparse solo los trabajadores menos productivos”, aclara.

Además, agrega, “lógicamente las aportaciones a la mochila no pueden ser un importe equivalente a las indemnizaciones por despido vigentes, ni las establecidas por causas objetivas (20 días por año de servicio) ni las establecidas para el despido improcedente (45/33 días por año), pues precisamente lo que persigue es que el coste del despido se vea reducido y ello anime a la contratación de trabajadores, al rebajar el riesgo indemnizatorio”.

Pilar Cascón, responsable Área Derecho Laboral y Seguridad Social de Estudio Jurídico Almagro y miembro de la Junta Directiva de ASNALA.

En su opinión “este es el principal escollo a resolver para llegar a un acuerdo, fijar una fórmula complementaria para compensar en caso de despido improcedente, ya que ningún sentido tiene que en caso de una extinción contractual improcedente o en caso de incumplimiento por parte del empresario el trabajador no pueda exigir una compensación indemnizatoria conforme a las reglas básicas del derecho de obligaciones y contratos previstas en nuestro Código Civil del que se nutre también el derecho laboral”.

Otra cuestión que plantea es que “habría que definir también en caso de despido, cuánto tiempo se podría cobrar de dicho fondo, ¿lo puedes cobrar todo? o ¿solo puedes recibir un importe al mes?, ¿qué sucede si el trabajador sigue sin encontrar empleo? Es cierto que no se trata de una prestación por desempleo, pues el modelo mantiene esas prestaciones, lógicamente, pero las bases para el cobro, cómo, cuánto y cuándo son importantes”.

Esta experta recuerda que “el PSOE en la reforma laboral presentada en 2010 fijó algo parecido, un fondo individual de capitalización, pero finalmente se suprimió porque suponía un coste excesivo que no era asumible. Y es que el problema fundamental es quién financia los importes que se aportarían a esa mochila individual: ¿el trabajador, la empresa, el Estado?”.

Apostar por la mochila austriaca española

Por su parte, Alberto Santos, experto en relaciones laborales y vicepresidente de Adirelab, señala que “sería una gran oportunidad utilizar los Fondos Europeos para implementar una mochila austriaca de estilo español. Es el momento de mejorar el mercado laboral. Hay que darse cuenta que no se puede comparar la legislación de ese país en relación con la española».

Sobre la mochila austriaca española este jurista cree que “debería consagrarse con el contrato ‘cuasiúnico’ defendido en distintos foros e implementado en la propuesta que ha hecho el Ministerio de Trabajo ha hecho a los agentes sociales que señala tres contratos, indefinido, un único temporal y formativo”.

Desde su punto de vista, “sería posible incluso eliminar el contrato temporal y establecer una mochila austriaca que tuviera una capacidad de 20 días año por indemnización”.

Sobre su implementación cree que  “es difícil ante los problemas que tenemos de dualidad del mercado laboral y desempleo. Comparto la opinión de que es difícil, pero hay que reconvertir nuestro mercado de trabajo”.

Desde el punto de vista práctico, “el Banco de España en su informe da con una de las claves que es transitoriedad debe haber un antes y un después, de forma parecida a cuando se cambió la indemnización por despido en el 2012”.

A su juicio, “hasta la fecha de su implementación se tendría que respetar los derechos indemnizatorios adquiridos y solo desde su implementación se aplicase la nueva indemnización”.

Para Santos, “los seis días por año que se plantea sería poco, también se habla del antiguo pago que hacia el Fogasa de ocho días cuando las empresas tenían una determinada plantilla. Pero creo que no es suficiente. Si queremos mejorar el mercado laboral habría que tener esa mochila veinte días mínimo, realmente”.

Esta medida requiere un desarrollo muy grande, “el modelo que defiendo señala uno serie de cambios, como es el fraccionamiento en el pago de las indemnizaciones por despido. No se trata pagar un tanto alzado el momento del despido, lo que propongo es que se haga de forma fraccionada. De tal forma permite diferir el pago de desempleo. Hasta que no consumes este dinero no tienes derecho a acceder al desempleo”.

En opinión de este jurista, “con esta medida se fomentaría el ahorro a nivel empresarial principalmente. Cuando hablamos de grandes cantidades de indemnización e importes relevantes, le pagas el importe y puede estar varios meses cobrando más que trabajando, eso entonces no incentiva la vuelta al mercado laboral”.

Sostiene que “la puesta en marcha de este medida supondría unos seis meses de gestión y romper muchos moldes, no es tanto un cambio leve contractual, sino un cambio estético total de nuestro mercado laboral y de como lo entendemos”.

Reconoce que “el modelo del Banco de España habla de reducir las indemnizaciones y eso no gusta a las fuerzas sindicales. Los sindicatos no firmarán ese tema”.

“Esta propuesta de mochila austriaca no las reduce y defiende los derechos de los trabajadores, en los supuestos de despido improcedente, la empresa debería abonar esa diferencia hasta llegar a los 33 o 45 días por año trabajado. Sería bueno lograr el acuerdo con sindicatos y CEOE para su implementación”, asegura.