El spray de gas pimienta no es un objeto de tenencia libre, y su uso está muy limitado en el marco normativo español. Un producto que debe ser aprobado desde el Ministerio de Sanidad, comprado en tiendas especializadas, y a través de la presentación de un DNI. Y que ahora, se ha convertido en el centro de la polémica después de su aparición en el Congreso de los Diputados, vulnerando la normativa del Parlamento.
La diputada del Partido Popular (PP) Ana Vázquez se presentaba, este miércoles, en el Congreso de los Diputados con un spray de gas pimienta.
Un movimiento con el que la popular, en su interpelación al ministro Fernando Grande-Marlaska, criticaba la situación de inseguridad que viven los ceutíes después de la entrada ilegal de más de 70.000 inmigrantes.
«Este es el símbolo de la falta de libertades que sufren las mujeres ceutíes, este es el material escolar básico», criticaba la diputada, mostrando el gas pimienta.
Una acción que pronto provocaba que la presidenta del Congreso, Francina Armengol, amenazara con expulsar a la diputada del PP del hemiciclo, con una gran alarma, asegurando que había «enseñado un arma» en el Congreso.
La normativa sobre los spray de gas pimienta
«Un spray de pimienta es un aerosol que dispara un extracto natural de la pimienta picante. Al entrar en contacto con los ojos, la nariz o las vías respiratorias provoca un ardor intenso, lagrimeo y dificultad para respirar durante varios minutos. Es un recurso disuasorio y de contención, pensado para ganar tiempo y distancia, no para hacer daño real».
Así explican desde el Grupo Shoke lo que supone uno de los productos como el mostrado por Vázquez en el Congreso de los Diputados.
Un tipo de spray defensivo que sólo es legal si cuenta con la homologación del Ministerio de Sanidad, que limita tanto su tamaño como sus componentes.
Además, «solo pueden venderse en armerías y establecimientos autorizados», siendo obligatorio «ser mayor de edad y poder acreditarlo con DNI o pasaporte».
Eso sí, comprar un producto sin homologar, especialmente por Internet, o utilizarlo sin justificación, puede conllevar serias consecuencias.
«La compra legal de un modelo aprobado no autoriza a exhibirlo par aintimidar, ni para utilizarlo ante cualquier conflicto», explican desde Shoke. «No existe una sanción única aplicable a todos los casos, pero la LO 4/2025 fija una multa para infracciones graves de 601 a 30.000 euros».
Y es que, pese a que la compra está autorizada, su porte y uso no son al «libre albedrío» del propietario.
«La compra de un mayor de edad en un establecimiento autorizado está prevista por la normativa. El porte, depende del contexto, porque llevarlo no justifica su intervención. Y el uso debe quedar siempre dentro de los límites de la legítima defensa ante una amenaza real», exponen.
El Congreso de los Diputados, un espacio «sin armas»
Así pues, pese a que no es necesaria una licencia de armas para su compra, y que sus efectos se eliminan en unos pocos minutos, este tipo de sprays de gas pimienta sí se consideran un arma en España.
Y así lo estipula el Reglamento de Armas, que une los «sprays de defensa personal y todas aquellas armas que despidan gases o aerosoles» dentro de la normativa de Armas.
Un «arma» que, además, pese a ser inocua, está prohibida en el reglamento del Congreso de los Diputados.
En concreto, el artículo 101 del Reglamento del Congreso establece que se puede proceder a la «suspensión temporal» de un diputado, por razón disciplinaria, si el integrante del Parlamento «portare armas dentro del recinto parlamentario».
Un arma defensiva, y casi indetectable, que ha dado un giro al Congreso de los Diputados. Ello, en legítima defensa de los intereses ceutíes.