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Opinión | Ceuta no se vende, Ceuta se defiende

Ángel Ruiz Reina reclama al Gobierno medidas urgentes ante la llegada masiva de migrantes a Ceuta y refuerzo de la frontera con Marruecos.

26/09/2026 03:09

No quiero dejar pasar la ocasión de expresar la preocupación, el desasosiego y la frustración que vivimos los ciudadanos de Ceuta, y en particular quienes nos dedicamos a la Procura, ante la invasión que ha sufrido nuestra ciudad.

Ceuta es tan española como cualquier otra ciudad de nuestro país, y está padeciendo las consecuencias de decisiones políticas desnortadas e incoherentes.

Sean voluntarias o no, esas decisiones tienen consecuencias graves para todos los ceutíes y, por extensión, para todos los españoles.

Por eso condeno, como ciudadano español y como decano del Colegio de Procuradores de Ceuta cualquier medida que no vaya encaminada a recuperar la concordia y la normalidad de la que gozaba nuestra querida ciudad antes de esta invasión, y exijo al Gobierno que adopte, sin más demora ni ambigüedad, las decisiones necesarias para devolverle esa normalidad.

Una emergencia que desborda los medios

En el ámbito judicial, que es el que me afecta directamente, quiero subrayar que la entrada masiva de personas extranjeras ha generado una presión extraordinaria sobre los recursos de primera acogida, la atención social, la protección de menores, la seguridad ciudadana y la asistencia sanitaria.

Ceuta se encuentra hoy en una situación de emergencia que exige una actuación inmediata de las autoridades competentes.

A mi juicio, la Administración del Estado debe habilitar centros de atención, estancia e internamiento de extranjeros donde puedan ser identificadas todas las personas que entraron en Ceuta el 30 y el 31 de julio, y donde permanezcan mientras se resuelve su situación.

Del mismo modo, debe dotar cuanto antes a la Policía y a la Oficina de Asilo de Ceuta de los medios personales y materiales necesarios para hacer el triaje, identificar a estas personas y tramitar los expedientes de devolución, expulsión, protección internacional y asilo.

Con el personal y los medios actuales es sencillamente imposible hacerlo en un plazo razonable.

También hay que tener en cuenta la diversidad de quienes han llegado: menores, mujeres, niñas, personas del colectivo LGTBI y ciudadanos de otras nacionalidades.

Es necesario determinar qué colectivos son vulnerables y van a solicitar protección internacional, y atender de forma específica a los menores, cuya reagrupación familiar y repatriación requieren un tratamiento especial.

En cuanto a los ciudadanos marroquíes, que son la gran mayoría de quienes siguen en Ceuta, creo que deberían iniciarse con la máxima urgencia, una vez identificados, los expedientes de devolución, para aplicar cuanto antes la normativa de retorno de la Unión Europea.

Y si solicitan protección internacional, debería aplicarse el procedimiento acelerado del artículo 42.1 a) y e) del Reglamento (UE) 2024/1348, de 14 de mayo de 2024, e inadmitir la solicitud, sin derecho a permanecer en España mientras se resuelven los recursos, al ser Marruecos «tercer país seguro».

Una frontera que hay que reforzar

Ahora bien, nada de esto tendrá sentido sin una reflexión profunda, estructural y política, sobre la frontera de España con Marruecos. Esa frontera seguirá siendo totalmente vulnerable mientras no se refuerce con las infraestructuras y el personal cualificado necesarios para evitar una nueva invasión.

Quiero agradecer al Consejo General de Procuradores y a todos los colegios de procuradores de España el apoyo que nos han brindado y su disposición a ayudar en la medida de sus posibilidades.

Esas muestras de comprensión tienen un enorme valor en momentos tan difíciles para una ciudad como Ceuta, que siempre se ha caracterizado por acoger a todos los que han llegado a ella y que hoy se ve completamente desbordada por una invasión sin sentido.

Y no quiero olvidar el esfuerzo y la dedicación diaria de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y del Ejército para mantener la tranquilidad en la ciudad.

Me pongo, junto a mis compañeros, a disposición de cualquier persona, institución o agente social que pueda necesitarnos en el ámbito de nuestras competencias.

Y termino con una consigna que resume lo que siento: «Ceuta no se vende, Ceuta se defiende».

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