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Opinión | Morir matando

Sánchez recurre a la Diputación Permanente para recuperar los decretos de vivienda rechazados por el Congreso, una maniobra de dudosa constitucionalidad.

06/10/2026 03:10

Hace tiempo presencié una escena que me llenó de espanto. Una rata, acorralada en una de las esquinas de un bar, se afanaba por escapar de un camarero que la acechaba con una escoba. Inútil fue la resistencia del pobre animal ante su implacable verdugo. Querido lector, he de confesar que sentí lastima por el condenado bicho; pero, sobre todo, incredulidad ante su mansedumbre: ¿por qué no atacaba a su agresor, si era un ejemplar enorme? Al menos moriría matando.

Don Pedro Sánchez, actual presidente del Gobierno español, no es de los que se rinden. Asaeteado por infinidad de casos de corrupción y sobrepasado por la invasión Ceuta, su popularidad cae en picado. Con todo, ha sabido contraatacar y reescribir a su conveniencia las primeras planas de los medios de comunicación.

Con envidiable rapidez de reflejos, ha aprovechado el caso de MariCarmen, una anciana de 87 años que iba a ser desahuciada de su vivienda por impago de las rentas del alquiler del que disfrutaba desde hacía decenios.

Igual da que la inquilina fuese una privilegiada que se benefició de una legislación franquista que derogó el Gobierno del PSOE, que ocupase una vivienda envidiable en una de las mejores zonas de Madrid, que el precio de su arriendo fuese irrisorio con arreglo a los valores de mercado, que los tribunales le hubiesen quitado la razón, que se le hubiese proporcionado una alternativa habitacional que rechazó…

A la postre, el presidente ganó el relato, al aparecer como el adalid de los desposeídos frente a la oligarquía de los grandes propietarios.

Lo hizo impulsando los llamados “Decretos MariCarmen” que, a juicio de muchos, satanizaban a los caseros y desestructuraban el mercado inmobiliario. Eso es lo de menos, lo importante es que, cual Robin Hood redivivo, hacía suya la causa de los pobres.

Ni que decir tiene que el Pleno del Congreso rechazó la convalidación dichas normas, pero no importaba, pues guardaba un as en la manga.

Ha dejado boquiabierto al país al convocar elecciones generales para este mes de noviembre.

ESTRATAGEMA INCONSTITUCIONAL

Y aquí está la jugada maestra: presentará de nuevo los decretos, aunque, no ante la Cámara Baja, pues estará disuelta, sino ante la Diputación Permanente, donde confía en que, por fin, resulten aprobados, pues la aritmética parlamentaria le es favorable.

Pues bien, esta decisión equivale a una estratagema inconstitucional.

Explicaré por qué:

La Diputación Permanente, regulada en el artículo 78 de la Carta Magna, tiene por finalidad asegurar la continuidad del Poder Legislativo.

O sea, que el país no se quede sin Parlamento una vez disueltas las cámaras. Pero no es una “segunda oportunidad” para resucitar iniciativas legislativas fracasadas.

Y es que el Congreso, representante de pueblo español, ya se ha pronunciado. Aun así, se pretende que le enmiende la plana un órgano más reducido, diseñado para otros propósitos y de composición diferente.

En suma, un fraude de ley, tal como reza el artículo 6.4 del Código Civil: “Los actos realizados al amparo del texto de una norma que persigan un resultado prohibido por el ordenamiento jurídico, o contrario a él, se consideran ejecutados en fraude de ley y no impedirán la debida aplicación de la norma que se hubiere tratado de eludir”.

Pues bien, aquí el resultado “contrario a la norma” es, nada más y nada menos, que la revocación del pronunciamiento de los diputados, cuya representatividad democrática en términos materiales es más fiel a la voluntad popular que la de cualquier instancia interina.

En consecuencia, si los Decretos MariCarmen salen adelante colándose por este atajo, hay sobradas razones para que el Tribunal Constitucional los dejase sin efecto.

Otra cosa, claro está, es que la confianza que Conde-Pumpido nos inspire.

Y, de nuevo me viene a la mente la ejecución del desdichado roedor: los animales heridos son muy peligrosos. No lo olvidemos.

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