La inteligencia artificial empieza a asumir también la gestión de entrada del trabajo jurídico en las grandes empresas. Harvey ha presentado Intake, una nueva herramienta diseñada para recibir, clasificar y distribuir automáticamente las consultas legales que llegan a los departamentos jurídicos internos desde las distintas áreas de negocio.
La solución permite resolver determinadas peticiones rutinarias mediante inteligencia artificial y trasladar los asuntos más complejos a los abogados, siguiendo los criterios que previamente haya establecido cada departamento jurídico.
El lanzamiento, anunciado este 15 de octubre, supone una ampliación de las capacidades de Harvey, compañía especializada en inteligencia artificial aplicada al sector legal que, según sus propios datos, trabaja con más de 1.600 equipos jurídicos de empresa, incluidos los de cinco compañías pertenecientes al Fortune 10.
Intake se ha desarrollado en colaboración con multinacionales como Carvana, GE Aerospace y Dentsu, que han participado como socios de diseño.
La IA como primer filtro de las consultas jurídicas
Los departamentos jurídicos de las grandes compañías reciben diariamente peticiones de distintas unidades de negocio relacionadas con contratos, operaciones comerciales y posibles riesgos legales.
Antes de que un abogado pueda analizar cada asunto, resulta necesario recopilar la información, identificar su naturaleza, determinar su urgencia y asignarlo al profesional correspondiente.
Harvey pretende automatizar precisamente esa fase inicial mediante un sistema único de recepción y clasificación de solicitudes. Intake recoge las consultas desde las herramientas que los empleados utilizan habitualmente y, a partir de las reglas fijadas por el departamento legal, decide qué tratamiento debe recibir cada petición.
Algunas pueden ser atendidas por agentes de IA, mientras que otras se derivan a soluciones especializadas o directamente a abogados. La plataforma también permite dirigir las cuestiones contractuales hacia Contract Intelligence, otra de las herramientas de Harvey destinadas al análisis y tratamiento de contratos.
John LaBarre, director jurídico de Harvey, explica que uno de los principales problemas de los equipos internos es el tiempo que dedican a reunir información y determinar quién debe ocuparse de cada solicitud.
«Intake ofrece a la empresa una única puerta de entrada al soporte legal. Deriva las solicitudes a los agentes y abogados adecuados, dirigiendo el trabajo contractual hacia Contract Intelligence», afirma.
Según LaBarre, este modelo permite responder con mayor rapidez, identificar antes los riesgos y dedicar más tiempo a las cuestiones que requieren valoración jurídica.
Los abogados mantienen el control de las decisiones
Uno de los aspectos jurídicamente más relevantes de Intake es la posibilidad de establecer qué asuntos puede resolver la inteligencia artificial y cuáles requieren intervención humana.
De acuerdo con Harvey, los departamentos legales conservan el control sobre estas decisiones y pueden configurar las reglas que determinan cuándo debe intervenir un abogado.
Esta distinción tiene especial importancia en el ejercicio profesional, porque la automatización de tareas no elimina la necesidad de garantizar la calidad del asesoramiento ni la responsabilidad de quienes adoptan las decisiones jurídicas.
La herramienta incorpora, además, un registro de auditoría que, según la compañía, permite reconstruir las actuaciones realizadas durante la gestión de las solicitudes.
La trazabilidad resulta particularmente relevante cuando los departamentos jurídicos deben justificar cómo se ha identificado un riesgo, qué criterios se han aplicado o por qué un asunto fue derivado a un determinado profesional.
En el ámbito contractual, Intake puede comprobar acuerdos frente a las directrices internas de la empresa y apoyarse en Contract Review Agent para realizar revisiones preliminares.
Confidencialidad y supervisión, dos cuestiones esenciales
La implantación de sistemas de estas características también plantea exigencias jurídicas relacionadas con la protección de datos personales, la confidencialidad empresarial y el control de los resultados automatizados.
Los departamentos legales manejan habitualmente información sensible sobre contratos, operaciones corporativas, conflictos laborales y estrategias empresariales.
Por ello, cualquier implantación debe examinar qué información recibe la plataforma, quién puede acceder a ella y qué medidas garantizan su tratamiento adecuado, especialmente cuando contiene datos personales sujetos al Reglamento General de Protección de Datos.