Guillermo Rodrigo se incorpora como socio a Osborne Clarke en su apuesta por reforzar el Derecho inmobiliario en su oficina de Madrid. El movimiento forma parte de la estrategia de crecimiento de la firma en la capital y pretende ampliar su capacidad para asesorar operaciones y proyectos inmobiliarios de clientes nacionales e internacionales.
Junto a Rodrigo se incorporan Paloma Alcón, como counsel, y Lucía García Ovies y Jaime Armijo, como asociados. Los cuatro profesionales han desarrollado buena parte de sus carreras conjuntamente en Baker McKenzie, donde acumularon experiencia en el asesoramiento jurídico a distintos participantes del mercado inmobiliario.
La llegada del equipo permitirá reforzar la actividad de la oficina madrileña y establecer una colaboración más estrecha con el área inmobiliaria de Barcelona, dirigida por el socio Julián Matos.
Un equipo con una trayectoria profesional compartida
Guillermo Rodrigo cuenta con más de 25 años de experiencia en el sector inmobiliario, durante los cuales ha asesorado a relevantes operadores del mercado en proyectos y operaciones de diferente naturaleza.
Por su parte, Paloma Alcón aporta 15 años de trayectoria profesional y una especialización consolidada en asesoramiento inmobiliario.
Lucía García Ovies y Jaime Armijo completan el equipo con experiencia en operaciones y proyectos del sector que requieren un tratamiento jurídico especializado.
Uno de los elementos que caracteriza estas incorporaciones es que los cuatro abogados ya han trabajado juntos durante buena parte de su trayectoria.
Osborne Clarke incorpora, por tanto, un equipo con experiencia compartida, una metodología de trabajo común y conocimiento de las necesidades jurídicas del mercado inmobiliario, en lugar de construir desde cero una nueva estructura profesional.
Esta circunstancia puede facilitar su integración en el despacho y la coordinación de los asuntos que requieran la intervención de diferentes especialistas.
«Nos incorporamos a Osborne Clarke con mucha ilusión y con la convicción de que existe una gran oportunidad para seguir desarrollando la práctica inmobiliaria y transaccional de la firma», afirma Rodrigo. El nuevo socio destaca también la oportunidad de contribuir al crecimiento del despacho en Madrid y potenciar la colaboración con Barcelona y las restantes áreas de práctica.
El asesoramiento jurídico, clave en las operaciones inmobiliarias
La incorporación se produce en un ámbito del Derecho en el que las operaciones exigen cada vez una mayor coordinación entre distintas especialidades jurídicas.
Las inversiones y transacciones inmobiliarias no se limitan a formalizar contratos de compraventa. Pueden requerir el análisis de la situación registral de los activos, su régimen urbanístico, las cargas existentes, los contratos de arrendamiento y las posibles responsabilidades asociadas a la operación.
En este contexto, la revisión legal previa -conocida como due diligence– permite identificar riesgos jurídicos antes de formalizar una adquisición o inversión.
También adquieren importancia la negociación de garantías contractuales, la estructuración de las operaciones y el cumplimiento de las obligaciones regulatorias que correspondan en cada caso.
Cuando se trata de proyectos de promoción o transformación inmobiliaria, el asesoramiento puede extenderse a cuestiones urbanísticas, licencias y relaciones con las administraciones públicas.
La capacidad para coordinar estas materias resulta especialmente relevante en operaciones complejas, en las que las decisiones jurídicas pueden afectar directamente a la viabilidad y seguridad de la inversión.
La nota de la firma no concreta las operaciones que asumirá el nuevo equipo, aunque identifica a inversores, promotores y operadores inmobiliarios entre los destinatarios de su asesoramiento.
Madrid y Barcelona, dos oficinas para reforzar la práctica inmobiliaria
La llegada de Rodrigo y sus tres compañeros se enmarca en el plan estratégico de crecimiento de Osborne Clarke en España, con especial atención a la oficina de Madrid y al fortalecimiento de sus capacidades transaccionales.
La firma pretende aprovechar la experiencia del nuevo equipo y la estructura ya existente en Barcelona para abordar proyectos inmobiliarios mediante una mayor coordinación entre ambas sedes.
Miguel Lorán y Jordi Casas, socios codirectores de Osborne Clarke España, vinculan las incorporaciones a la voluntad del despacho de ampliar su actividad en el mercado inmobiliario nacional.
«La incorporación de Guillermo y su equipo se enmarca en el plan estratégico de Osborne Clarke y refuerza nuestra apuesta por el crecimiento en Madrid y por el desarrollo de la práctica inmobiliaria en España asesorando a nuestros clientes nacionales e internacionales», señalan.