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Opinión | Taiwán y España: una historia de cuatro siglos y un futuro diplomático por resolver

España y Taiwán celebran cuatro siglos de vínculos históricos y culturales, una relación que sigue viva pese a la ruptura diplomática desde 1973.

17/10/2026 03:10

El día 10 de octubre se celebra un día tan especial como desconocido para nosotros, los españoles: el Doble Diez o Día Nacional de la República de China, más conocida como Taiwán.

Este año 2026 se ha conmemorado el 400.º aniversario de los vínculos históricos entre España y esta nación oriental, ofreciéndonos una oportunidad para mostrar los sólidos lazos que nos unen histórica, política y culturalmente con esta lejana nación asiática.

La isla hermosa

Recordemos que el norte de la Isla Hermosa, o Formosa, como la denominaron los portugueses, formó parte del Imperio español durante dieciséis años, entre 1626 y 1642, periodo en el que se creó la Gobernación de Formosa.

El primer gobernador fue Antonio Carreño Valdés (1626-1629), y le siguieron Juan de Alcarazo (1629-1632), Bartolomé Díaz Barrera (1632-1634), Alonso García Romero (1634-1635), Francisco Hernández (1635-1637), Pedro Palomino (1637-1639), Cristóbal Márquez (1639-1640) y Gonzalo Portillo (1640-1642).

Uno de los monumentos más importantes de la isla que se conservan hoy en día es el Fuerte de Santo Domingo, de genuina impronta española, declarado lugar histórico nacional por el Ministerio del Interior de Taiwán.

Está ubicado en la localidad de Tamsui (Danshui) y fue construido entre 1628 y 1629.

Otro de los hitos olvidados fue la fundación de la extinta ciudad de San Salvador de Quelung en 1626, así como la construcción de la primera iglesia de la historia de Taiwán, dedicada a Todos los Santos.

Siglos después, en mayo de 1859, los religiosos dominicos Fernando Sainz Morales, José Dutras y Ángel Bofurul, acompañados por cinco catequistas laicos chinos, desembarcaron en Kaohsiung y procedieron a erigir una de las iglesias más antiguas que se conservan en la actualidad: la Catedral del Santo Rosario de Kaohsiung.

La República de China

Sin embargo, la parte más olvidada, aunque fecunda, de esta historia fueron las relaciones hispano-taiwanesas durante el siglo XX.

La República de China nació el 1 de enero de 1912, aunque el día escogido como fiesta nacional fue el 10 de octubre, conocido como el «Doble Diez», en honor al levantamiento de Wuchang.

En 1949, China quedó dividida políticamente: la parte continental pasó a manos del Partido Comunista Chino, dirigido por Mao Zedong, mientras que el Gobierno nacionalista del Kuomintang (KMT), al mando del generalísimo Chiang Kai-shek, se trasladó a Taiwán.

La primera entidad pasó a denominarse oficialmente República Popular China, mientras que la segunda mantuvo el nombre de República de China.

En este contexto de conflictividad internacional emerge la figura de un destacado diplomático, Julio de Larracoechea, uno de los grandes artífices de las relaciones entre España y Taiwán.

Su primer contacto con China tuvo lugar en Shanghái, donde ejerció como vicecónsul y encargado de negocios del consulado general. En 1952 fue destinado a Taiwán como encargado de negocios y posteriormente desempeñó funciones consulares y diplomáticas, llegando a ocupar el puesto de embajador plenipotenciario en 1960, cargo que ejerció hasta 1971.

Durante su trayectoria diplomática, Larracoechea contribuyó al fortalecimiento de los vínculos culturales y educativos entre ambos territorios.

En aquellos años se impulsó la creación de los primeros departamentos de lengua española en universidades taiwanesas, como la Universidad de Tamkang, en 1963, y la Universidad Católica Fu Jen, en 1964. Estos avances sentaron las bases para el desarrollo de los estudios hispánicos en Taiwán y para un mayor acercamiento entre ambas sociedades.

A modo de curiosidad, Larracoechea también desarrolló una faceta literaria, con obras como Ramonchu en Shanghái (1941), Cómo me escapé de Siberia y conocí a Chiang Kai-shek (1942) y Tierra de opio (1943).

De igual forma, el Gobierno español otorgó las primeras becas a estudiantes taiwaneses en 1949, concedidas principalmente a sacerdotes y seminaristas. En 1952, algunos de ellos obtenían ya sus primeros doctorados.

Para el curso 1956-1957, el Gobierno español concedió otras cincuenta becas a estudiantes chinos y, en 1969, se inauguró en Madrid el Colegio Mayor Siao-Sin, cuya apertura oficial tuvo lugar en diciembre, con la presencia de autoridades eclesiásticas y políticas chino-españolas.

El 14 de diciembre de 1955, España ingresó en las Naciones Unidas (ONU) con el apoyo de la República de China. Un año después, el 4 de diciembre de 1956, se alcanzó un primer acuerdo comercial entre España y la República de China, firmado por Martín Artajo y Yu Tsune-chi, ministros de Asuntos Exteriores de ambos países.

En 1973 España rompió relaciones diplomáticas con Taiwán

En 1951 se estableció un convenio de intercambio de noticias entre la China News Agency (CNA) y la agencia española EFE.

En la isla de Quemoy (Kinmen), en octubre de 1962, se colocó una placa conmemorativa que todavía se conserva en la actualidad. La placa se instaló como símbolo de solidaridad entre ambas gestas de resistencia y lleva la siguiente inscripción: «Los valientes del Alcázar de Toledo (España) a los héroes de Kinmen (China)».

Los años comprendidos entre 1952 y 1973 constituyeron una época dorada de las relaciones hispano-taiwanesas, hasta el punto de que algunos de los embajadores destinados a España acabaron ocupando posteriormente el cargo de ministros de Asuntos Exteriores de la isla.

 En marzo de 1973, siendo ministro de Asuntos Exteriores Gregorio López-Bravo, España rompió relaciones diplomáticas con Taiwán en favor de la República Popular China.

La Oficina Económica y Cultural de Taiwán en España

La ruptura no supuso el final de los contactos entre ambos territorios.

En agosto de 1973 se creó en Madrid el Centro Sun Yat-Sen, que permitió mantener los vínculos económicos, culturales y sociales con Taiwán pese a la ausencia de relaciones diplomáticas oficiales. En 1993, la institución pasó a denominarse Oficina Económica y Cultural de Taipéi en España.

 Esta oficina ha mantenido viva la llama de las relaciones bilaterales, promoviendo el comercio y la inversión entre ambos territorios, ayudando a empresas españolas y taiwanesas a establecer contactos y buscar oportunidades de negocio, e impulsando intercambios universitarios, culturales y educativos.

Cabe destacar la labor del representante de Taiwán José María Liu (2018-2023), quien, en su condición de católico, puso en valor la obra evangelizadora y promovió profundamente el estudio de la presencia española en la isla.

n ejemplo fue la recuperación de la figura del misionero dominico Juan Cobo, sobre quien se rodó un documental. Entre sus principales logros diplomáticos destaca la aprobación, en octubre de 2022, de una proposición no de ley en la que el Congreso de los Diputados «subraya su oposición a cualquier acción unilateral que socave el statu quo en el estrecho de Taiwán».

En esta misma línea de acercamiento cultural y académico, Taipéi acogerá del 21 al 23 de enero de 2027 el XII Congreso Internacional de la Asociación Asiática de Hispanistas, que se celebrará en la Universidad Nacional de Taiwán.

Este encuentro reunirá a especialistas e investigadores del mundo hispánico y constituirá una nueva oportunidad para estrechar los vínculos lingüísticos, históricos y culturales entre España y Asia.

La celebración del congreso en Taiwán pone de manifiesto la vitalidad de los estudios hispánicos en la isla y la importancia de seguir impulsando los intercambios académicos entre ambas sociedades.

Asimismo, la Casa de España en Taiwán realiza una excelente labor de promoción de la cultura española en el país, contribuyendo a mantener vivos los lazos que unen a ambas sociedades.

La impronta española forma parte del patrimonio histórico taiwanés, como ha recordado recientemente el viceministro de Relaciones Exteriores, Wu Chih-chung: «Durante esa época, los españoles establecieron asentamientos en Keelung (基隆) y Tamsui (淡水), conocidos como San Salvador y Santo Domingo, respectivamente. También recordó que el topónimo San Diaojiao (三貂角), situado cerca de Keelung, deriva del nombre español del santo Santiago».

Por todo ello, y debido a la cercanía de las dos fiestas nacionales de España y la República de China (Taiwán), el 12 de octubre y el 10 de octubre, respectivamente, deseamos que esa misma cercanía se exprese también en el ámbito diplomático y que se restablezcan las relaciones diplomáticas con un gran país como Taiwán, con el que nos unen tantos lazos históricos, culturales y políticos.

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