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El Colegio de Abogados de Melilla impone a Isabel Perelló, presidenta del Supremo y del CGPJ, su Medalla de Oro por su defensa del Estado de Derecho

El Colegio de Abogados de Melilla distinguió a Isabel Perelló con su Medalla de Oro en una cita en defensa del Estado de derecho y independencia.

17/10/2026 01:10

La defensa del Estado de derecho y de la independencia judicial marcó el acto de entrega de la Medalla de Oro del Ilustre Colegio de Abogados de Melilla a Isabel Perelló, presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), que tuvo lugar ayer por la noche en la ciudad autónoma.

El decano, Blas Imbroda, reivindicó la responsabilidad de la abogacía en la protección de la democracia y señaló a la magistrada como un ejemplo de ese compromiso.

Isabel Perelló, subrayó. durante su intervención que la independencia de los jueces constituye una garantía para todos los ciudadanos.

La ceremonia, celebrada con motivo del acto solemne de la Patrona del Colegio, reunió el reconocimiento a la trayectoria de la presidenta con los homenajes a distintos profesionales de la abogacía melillense.

Ambos representantes expresaron también su solidaridad con Ceuta tras los acontecimientos de los días 30 y 31 de julio.

Imbroda: «Si se pervierte o debilita el Estado de derecho, quiebra la democracia»

Blas Imbroda, durante su intervención, situó la defensa del Estado de derecho entre las obligaciones esenciales de la profesión.

«Apoyar, proteger y defender nuestro Estado de Derecho es la primera responsabilidad también de la Abogacía, hacerlo es obligación de todos y cada uno de nosotros, con ello protegemos y defendemos la democracia, pues si se pervierte o debilita el estado de derecho, quiebra la democracia», afirmó.

El decano se dirigió a Perelló para reconocer su trayectoria y su actuación al frente de las dos instituciones que preside: «En la defensa del estado de derecho, durante toda tu vida profesional y ahora al frente de la presidencia del Tribunal Supremo y del CGPJ, eres un ejemplo, presidenta».

La Junta de Gobierno del Colegio acordó por unanimidad conceder la Medalla de Oro en su sesión del 19 de junio de 2026. El acuerdo destacó la trayectoria jurídica de Perelló al servicio de la Justicia, su rigor técnico, su independencia y su profundo conocimiento del derecho público.

La abogacía melillense subrayó asimismo la relevancia histórica de su acceso al cargo como primera mujer en presidir el Tribunal Supremo y el CGPJ. El acuerdo calificó de ejemplar su ejercicio de esa responsabilidad y reconoció su defensa de la independencia judicial y de la función de la Justicia en el amparo y la protección de los derechos fundamentales.

Blas Imbroda durante su intervención, glosando los méritos de Isabel Perelló, que escuchó atenta. A su lado Lorenzo del Río, presidente del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Ceuta y Melilla.

Perelló: «La independencia de nuestros jueces no debe ser considerada nunca como un privilegio»

La presidenta agradeció la distinción, que recibió como motivo de orgullo y también como una responsabilidad. Extendió el reconocimiento a sus compañeros de la carrera judicial, al considerar que trascendía a su persona.

En su intervención defendió la independencia judicial como uno de los pilares de la democracia constitucional: «La independencia de nuestros jueces no debe ser considerada nunca como un privilegio. Todo lo contrario, se trata de una verdadera garantía para todos los ciudadanos».

Perelló reivindicó el papel del Poder Judicial como contrapeso de los poderes Legislativo y Ejecutivo y su función de garantizar el sometimiento de ciudadanos y responsables públicos a la ley.

También destacó la labor de los abogados como colaboradores esenciales de la Administración de Justicia. Señaló que dan voz a los intereses de los ciudadanos y contribuyen a que los tribunales cumplan su cometido.

Por ello, defendió el diálogo y la cooperación entre ambas profesiones para ofrecer respuestas judiciales de calidad en una etapa de cambios.

Isabel Perelló reivindicó el papel del poder judicial en el sistema democrático.

Un mensaje compartido de solidaridad con Ceuta

Imbroda dedicó parte de su discurso a la situación de la ciudad hermana: «Un recuerdo, por último, con la ciudad de Ceuta que sufrió una invasión los días 30 y 31 de julio, y a nuestros compañeros hermanos Abogados ceutíes».

El decano añadió: «Debo recordar, como no ha parado de hacer el decano de Madrid, que nuestro Estado de Derecho protege a todos los ciudadanos, que tienen además el legítimo derecho a poder desarrollar una vida en paz y con normalidad. Desde aquí nuestro apoyo y solidaridad».

Por su parte, Perelló expresó su preocupación por la crisis y recordó a quienes perdieron la vida. Aseguró que los ciudadanos podían confiar en el compromiso del Poder Judicial con la legalidad y la protección de sus derechos.

La presidenta defendió también la preservación de la integridad de las fronteras y un control ordenado de los accesos con todas las garantías jurídicas. Recordó, además, que el CGPJ mantiene una atención permanente a las particularidades de Ceuta y Melilla y a sus necesidades en materia de Justicia.

Entre los asistentes especiales se encontraba el decano del Colegio de la Abogacía de Madrid, Eugenio Ribón, que aparece a la derecha de Imbroda.

Reconocimiento a la abogacía melillense

Durante la ceremonia, Perelló felicitó a los nuevos letrados, a quienes cumplieron 25 años de ejercicio y a la comisión del turno de oficio.

Dedicó asimismo unas palabras a María del Carmen Blanco, con motivo de su jubilación tras 40 años de actividad profesional, buena parte de ellos vinculados al turno de oficio, y recordó a título póstumo a María Paz Ojeda, considerada la primera abogada laboralista de la historia del Colegio.

La presidenta reconoció la contribución de las mujeres al mundo jurídico y defendió la legitimidad de la crítica institucional, sin confundirla con la descalificación personal. También expresó su respaldo a los jueces y magistrados que trabajan en destinos con mayores dificultades o sufren presiones que calificó de «totalmente inaceptables e intolerables».

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