Marlen Estévez lanza MAREST LAW, un nuevo despacho en Madrid con cinco áreas de especialización que combina experiencia jurídica, inteligencia artificial y un consejo asesor académico y empresarial.
La nueva firma centrará su actividad en resolución de disputas, fusiones y adquisiciones (M&A) y Derecho corporativo, reestructuraciones e insolvencias, Laboral y Fiscal. Se dirigirá a empresas, directivos e inversores con asuntos tanto en España como en otras jurisdicciones, apoyándose en una red internacional de colaboradores.
Su lanzamiento introduce una propuesta concreta en el mercado de la abogacía de los negocios: utilizar la tecnología desde el inicio para reducir tareas de menor valor añadido y reservar el tiempo de los abogados al análisis jurídico, la estrategia y el contacto con el cliente.
Cinco áreas para acompañar las decisiones empresariales
Uno de los ejes de MAREST LAW es abordar conjuntamente los riesgos legales y sus consecuencias sobre la actividad de las compañías. La firma plantea configurar equipos a medida de cada encargo, coordinando especialistas de distintas disciplinas cuando una operación o controversia lo requiera.
Esta fórmula resulta especialmente relevante en litigios societarios, conflictos entre socios, operaciones corporativas o situaciones de insolvencia. En estos asuntos, la respuesta jurídica no depende únicamente de preparar una demanda o negociar un contrato: también exige valorar sus efectos económicos, regulatorios y reputacionales.
En el ámbito de resolución de disputas, el proyecto se apoya en la experiencia de Estévez en litigación, arbitraje y mediación nacional e internacional. Su trayectoria incluye el asesoramiento a sociedades cotizadas, entidades financieras, fondos e inversores, así como asuntos de responsabilidad de administradores y gobierno corporativo.
Este último campo constituye otra de las prioridades del despacho: asistir a los consejos de administración y primeros ejecutivos en decisiones que impliquen deberes de diligencia y lealtad, anticipación de conflictos y cumplimiento de sus responsabilidades societarias.
IA integrada desde el primer día, con el criterio jurídico en el centro
MAREST LAW se presenta como una firma nativa en inteligencia artificial. Esto significa, según explica, que incorpora la tecnología a su forma de trabajar desde el lanzamiento, en lugar de introducirla posteriormente como una herramienta complementaria.
La finalidad declarada es agilizar determinadas tareas y liberar tiempo de los profesionales para los asuntos que requieren interpretación normativa, negociación y decisiones estratégicas. La comunicación de lanzamiento no identifica aplicaciones concretas ni cuantifica los resultados de productividad que espera obtener.
La integración tecnológica plantea, al mismo tiempo, exigencias habituales para cualquier despacho: proteger la confidencialidad de los clientes, verificar la información utilizada y mantener el control profesional del asesoramiento. El uso de IA no desplaza la responsabilidad del abogado sobre el trabajo que entrega.
«Durante años hemos demostrado que la excelencia jurídica es imprescindible, pero ya no es suficiente», afirma Estévez, que defiende la necesidad de comprender el negocio y participar en las decisiones que condicionan su futuro.
Un consejo asesor que no sustituirá a los abogados
Otro elemento diferenciador será un consejo asesor académico y empresarial cuya composición todavía no se ha anunciado.
Su función consistirá en contrastar estrategias complejas, examinar posibles efectos económicos o reputacionales y aportar perspectivas sobre gobierno corporativo, gobernanza de la inteligencia artificial y métodos adecuados de solución de controversias.
La firma precisa una delimitación importante: el consejo no prestará asesoramiento jurídico a los clientes. Esa labor corresponderá exclusivamente a los abogados de MAREST LAW. Se trata, por tanto, de un órgano de reflexión y contraste, no de una estructura paralela de dirección técnica de los asuntos.
La fundadora preside el Centro de Mediación Empresarial de Madrid y CIIAM Mediación, además de Women in a Legal World. Participa también en actividades académicas y en instituciones vinculadas al arbitraje y la mediación internacionales.
Con sede en el barrio de Justicia de Madrid, el despacho aspira a mantener un interlocutor único en operaciones transfronterizas mediante profesionales propios y colaboradores seleccionados. Su apuesta consiste en intervenir antes de que los problemas terminen en un litigio, sin renunciar a defender los intereses del cliente cuando la controversia resulta inevitable.
«Pasar de reaccionar ante el problema a anticiparlo», resume Estévez, que sitúa la confianza y la implicación del socio como principios de la nueva firma.