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Un músico, condenado a prisión por utilizar «bots» de inteligencia artificial para cobrar millones en derechos de autor

El uso de la inteligencia artificial para la creación de música no es ilícito, pero sí el falsificar sus reproducciones para ganar dinero.

20/10/2026 03:10

El juez federal John G. Koeltl, de Nueva York, ha condenado al músico Michael Smith a 18 de meses de prisión por utilizar la inteligencia artificial (IA) para lucrarse con más de 8 millones de euros. Cuantía que ganó gracias a diferentes bots que «escuchaban» sus canciones, ofreciéndole las regalías de las canciones generadas a través de ordenador, y que no llegaron a tener fans reales.

La Inteligencia Artificial se ha convertido en una herramienta útil, y casi necesaria, en la ciudadanía española. Especialmente, en el ámbito laboral, donde este desarrollo digital es capaz de ahorrar esfuerzos y tareas mecánicas.

Sin embargo, muchos son los que opinan que «un algoritmo» no puede sustituir a un humano. Especialmente, en el campo de las artes.

Una situación que, ahora, ha llevado al músico Michael Smith ante los tribunales.

Ello, después de que en abril de 2023, sus canciones acumularan más de 80 millones de reproducciones en Youtube. Una cifra que superaba con creces los 9 millones de reproducciones obtenidos por artistas mundialmente reconocidos como Taylor Swift.

Visitas que consiguió gracias a un esquema invisible de creación a través de la inteligencia artificial.

Así pues, durante años, Michael Smith generó en la sombra gran variedad de canciones creadas a través de la IA a plataformas como Youtube Music o Spotify.

Plataformas que no pagan por contenido, sino por reproducciones que consigue el catálogo. Y que, en el caso de Michael Smith, se multiplicaban a lo largo de los años, ascendiendo a los más de 80 millones.

Pero esas reproducciones no eran reales: Smith consiguió millones de reproducciones de su música gracias a un sistema de «bots», es decir, de escuchas automatizadas simultáneas, con miles de correos falsos y tarjetas de débito obtenidas fraudulentamente. Bots que, cada día, conseguían ofrecer al músico más de 600.000 reproducciones.

El uso de la Inteligencia Artificial no es ilícito

Un sistema que acabó siendo detectado por la Unidad de Fraudes Complejos y Delitos Cibernéticos del FBI y la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York. Y que llevaba a Smith a ser imputado en septiembre de 2024, por fraude electrónico, conspiración y lavado de dinero.

Cargos que contemplaban, de forma independiente, una pena máxima de 20 años de prisión, por lo que, inicialmente, su pena alcanzaba los 60 años de cárcel.

Sin embargo, el músico finalmente fue condenado, el 6 de octubre, a 18 meses de prisión, dos años de libertad supervisada, y el decomiso de los 8 millones de dólares obtenidos por las regalías y derechos de autor de su música.

Un fallo en el que la clave jurídica está en la diferencia entre la creación de contenido, y el lucro por el mismo.

Así pues, Smith no fue condenado por crear música mediante inteligencia artificial, sino por utilizar miles de cuentas automatizadas (bots) para simular las reproducciones, y poder conseguir pagos por sus aparentes derechos musicales.

Esas reproducciones falsas alteraban el reparto de regalías de plataformas como Spotify, Apple Music y Amazon Music, desviando dinero que habría correspondido a otros titulares de derechos.

Algo por lo que él mismo se declaraba culpable de un único delito de conspiración para cometer fraude electrónico.

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