El presidente del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido, defendió ayer por la noche el respeto mutuo entre tribunales pocas horas después de que la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo cargara contra la corte de garantías por su sentencia sobre la amnistía a la malversación vinculada al ‘procés’.
“El respeto a la jurisdicción constitucional y ordinaria es fundamental, de lo contrario no se podría garantizar la independencia judicial”, afirmó durante su intervención en la fiesta institucional del Consejo General de Procuradores de España (CGPE).
Conde-Pumpido no mencionó de forma expresa al Supremo ni la resolución dictada esa misma jornada. Pero el momento elegido convierte sus palabras en algo difícil de leer al margen del choque institucional abierto por la amnistía.
La resolución del Supremo
En la resolución por la que aplica la Ley de Amnistía a dirigentes independentistas catalanes, entre ellos Oriol Junqueras, el alto tribunal reprocha al Constitucional su “injerencia” y la “innecesaria grandilocuencia” de la sentencia que avaló el perdón del delito de malversación.
El magistrado Manuel Marchena, que presidió el tribunal que juzgó y condenó a los líderes del ‘procés’, subraya en el texto que el fallo del Constitucional supone “una ruptura de este órgano con su propia jurisprudencia histórica”.
La crítica no es menor en el plano técnico. La malversación ha sido el núcleo de la discusión jurídica sobre el alcance de la amnistía desde su aprobación, porque de su encaje depende la extinción de las penas de inhabilitación que aún pesaban sobre varios de los condenados en 2019.
El Supremo aplica ahora la ley, tal y como le obliga la doctrina constitucional, pero deja constancia por escrito de su discrepancia con la forma y el fondo del razonamiento del TC.
Un público con peso institucional
Conde-Pumpido pronunció su discurso ante un auditorio en el que figuraban, entre otros, el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas; el presidente del CGPE, Alberto García Barrenechea, y el presidente de la Audiencia Nacional, Juan Manuel Fernández, que recibió en el mismo acto el premio ‘Convivencia y Tolerancia’ que concede el Consejo de Procuradores.
La apelación del presidente del Constitucional a la independencia judicial como bien compartido por ambas jurisdicciones encaja con la línea que la corte de garantías ha mantenido en los últimos meses frente a las críticas de distintos órganos judiciales: el TC es el intérprete supremo de la Constitución y sus resoluciones vinculan a todos los poderes públicos, incluidos los jueces ordinarios.
Desde el Supremo, en cambio, se ha insistido en que el Constitucional no es una instancia revisora de la legalidad ordinaria y que la interpretación de los tipos penales —como el de malversación— corresponde a la jurisdicción penal.
Un conflicto que no se cierra
La aplicación de la amnistía por parte del Supremo pone fin, en lo procesal, a uno de los frentes abiertos desde la entrada en vigor de la ley. En lo institucional, el cruce de este martes confirma que la tensión entre ambos tribunales sigue lejos de rebajarse.
La frase de Conde-Pumpido, medida y sin destinatario explícito, y el lenguaje inusualmente duro del Supremo en una resolución judicial dibujan dos posiciones que, por ahora, solo coinciden en invocar la misma palabra: independencia.