Dentro de sus fronteras, la Unión Europea ya ha cambiado las reglas del arbitraje. Fuera de ellas, nadie sabe todavía si sabrá convencer. Con esa idea terminó la primera mesa del VIII Congreso Internacional de Arbitraje del Ilustre Colegio de la Abogacía de Barcelona (ICAB).
La sesión se celebró entera en inglés y su título ya era una pregunta: “Will European Institutions Manage to Reshape Arbitration?” (¿Lograrán las instituciones europeas remodelar el arbitraje?).
La moderó Josep Gálvez Pascual, barrister, abogado, árbitro y vocal de la Comisión de Arbitraje del ICAB. Gálvez dividió el debate en tres partes: lo que ha resuelto el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), lo que busca la Comisión Europea y la acogida que dan a ambas los tribunales arbitrales y los jueces de terceros Estados.
Del deporte al comercio
Diego Agulló, profesor de la Universidad Pontificia Comillas, siguió el avance de la jurisprudencia europea desde el arbitraje comercial hacia el de inversión y el deportivo.
Se detuvo sobre todo en la doctrina Seraing y en un riesgo muy concreto. Un razonamiento pensado para el arbitraje deportivo, que es obligatorio, podría acabar aplicándose al arbitraje comercial, que es voluntario por definición.
Si eso ocurre, el problema no se quedaría en lo teórico. Según Agulló, afectaría al orden público europeo y a la ejecución de laudos conforme al Convenio de Nueva York, la base sobre la que circulan las decisiones arbitrales en el mundo.
Una Comisión a dos velocidades
Loukas Mistelis, árbitro y profesor de Queen Mary University of London, habló del papel de la Comisión Europea en la política de la Unión sobre arbitraje internacional. Señaló una asimetría. Bruselas ha sido muy activa en el arbitraje de inversiones, pero no tiene una línea igual de clara sobre el arbitraje comercial.
Mistelis planteó si esa falta de coherencia está dejando que otros Estados lideren reformas de gran calado, como las que se negocian en la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (CNUDMI) o las que giran en torno al Tratado sobre la Carta de la Energía.
La mirada desde fuera
Thomas Lehmann, especialista en arbitraje internacional y Global Fellow de la Universidad Nacional de Singapur, analizó cómo se recibe la posición europea fuera de la Unión.
Separó dos cosas. Una es la autoridad que el Derecho de la Unión tiene dentro de su propio ordenamiento. Otra es su capacidad para persuadir a quienes no están obligados a seguirlo: tribunales arbitrales, Estados y jueces de terceros países.
De ahí salió la cuestión más práctica de la mañana. Si la intervención europea sigue creciendo, ¿pueden perder atractivo las sedes arbitrales de la Unión frente a Londres, Suiza, Singapur o Dubái? La pregunta toca a los despachos y a las cortes arbitrales que compiten por los casos, y también a ciudades que, como Barcelona, quieren ser plaza arbitral internacional.
Cinco años por delante
Para cerrar, los tres ponentes dieron su pronóstico sobre la política europea en los próximos cinco años. La conclusión de la mesa fue doble. Que las instituciones europeas han transformado de forma sustancial el arbitraje dentro de la Unión apenas se discute. Que vayan a imponer esa visión fuera, o siquiera a hacerla convincente, es una cuestión mucho más abierta.
La segunda jornada del congreso se inició con la mesa titulada “Soft law generada por las instituciones arbitrales”, donde, bajo la moderación de Isabel Mateu, abogada, árbitra y vocal de la Comisión de Arbitraje del ICAB, participaron como ponentes Andrea Carlevaris, abogado y árbitro de Roma; Françoise Lefèvre, abogado y árbitro procedente de Bruselas, y José Carlos Fernández Rozas, árbitro y catedrático de la Universidad Complutense de Madrid.
La cuarta mesa reflexionó sobre si puede el arbitraje proteger y promover el Estado de Derecho, con Urquiola de Palacio, abogada, árbitra y presidenta de la Cámara de Arbitraje de Madrid; Crina Baltag, árbitro y profesora asociada de la Queen Mary University de Londres; Seokchun Yun, abogado coreano, y Clàudia Baró, abogada y solicitor-advocate, secretaria de la Comisión de Arbitraje del ICAB.
El Congreso finalizó con la intervención magistral del reconocido profesional Yves Derains, quien actuó como Keynote speaker. La lectura de conclusiones del congreso corrió a cargo de José Rosell.
El VIII Congreso Internacional de Arbitraje se ha vinculado a la Fundación Isidre Esteve
El Congreso se inició con la presentación del proyecto solidario de la Fundación Isidre Esteve. La diputada de la Junta de Gobierno Marta Domènech explicó que, en el marco del proyecto del ICAB “12 Congresos, 12 Causas”, que tiene el objetivo de dar apoyo y visibilidad a iniciativas del mundo social que pueden contribuir a mejorar el derecho y la vida de las personas, el VIII Congreso Internacional de Arbitraje se ha vinculado a la Fundación Isidre Esteve.
Intervinieron Isidre Esteve, presidente de la Fundación Isidre Esteve, y Lidia Guerrero, directora de la Fundación Isidre Esteve.
La Fundación Isidre Esteve nació en el año 2011, a raíz de la propia experiencia vivida por este deportista, y con el objetivo de fomentar la autonomía personal, la mejora de la salud y de la calidad de vida de las personas en situación de vulnerabilidad mediante la actividad física y deportiva, como herramienta de transmisión del espíritu de superación y motivación.