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Enrique López presenta su libro «El Estado del Estado»: «En este país han pasado cosas que no deberían haber pasado nunca»

Enrique López presenta «El estado del Estado» en La Razón acompañado por Pablo Llarena, Javier Zaragoza y Francisco Marhuenda en debate jurídico.

28/10/2026 04:10

«En este país han pasado cosas que no deberían haber pasado nunca y esperemos que nunca vuelvan a pasar». Enrique López, magistrado de la Sala de Apelación de la Audiencia Nacional, resumió así este martes el espíritu de su libro «El Estado del Estado. Cómo construir una España más fuerte, más justa, más unida» (Deusto).

Lo presentó en la sede del diario La Razón, periódico del que es columnista, ante un público muy nutrido de jueces, fiscales, responsables políticos y representantes institucionales.

Puso un ejemplo de esas cosas que no deberían haber pasado: la derogación del delito de sedición, sustituido por el de desórdenes públicos. «Nuestro Código Penal ha sido desarmado», afirmó. Según López, el Estado ha quedado sin herramientas frente a las actuaciones en la calle contra el orden constitucional. Recordó además que la propia exposición de motivos de la reforma justificaba el cambio en la desproporción de las penas.

El eje del libro es la regeneración de España, y para el autor esa regeneración pasa por aprobar buenas leyes, aunque no basta con eso. «Una democracia necesita buenas leyes e instituciones, pero también responsabilidad, honestidad y ciudadanos comprometidos», sostuvo. «Podemos mejorar los procedimientos y los controles. Y debemos hacerlo».

Enrique López, durante su intervención en la presentación de su libro «El estado del Estado», en la sede de La Razón. Foto: Confilegal.

«Un acto de soberbia»

López abrió su intervención con humor: «Publicar un libro es, en cierto modo, un acto de soberbia». Citó a José Ortega y Gasset, que en el prólogo para franceses de «La rebelión de las masas» escribió que la obra de caridad más propia de su tiempo era «no publicar libros superfluos».

¿Qué justifica entonces este libro? Según López, la necesidad de reflexionar sobre España «desde lo que he aprendido como juez y también desde mi experiencia en la vida pública y desde más de 20 años escribiendo sobre nuestro país».

Explicó que esa mirada nace de su propia historia. «Nací en un pueblo de la provincia de León, en el seno de una familia unida», contó. En el seno de una familia trabajadora, y él pudo estudiar gracias a las becas.

De aquella educación aprendió «el valor del esfuerzo y de la responsabilidad». Con el tiempo, añadió, comprendió lo que había detrás de aquellas oportunidades: profesores «que enseñaban y exigían» y una sociedad capaz de evitar que el lugar de nacimiento o los recursos de una familia decidieran por completo el destino de una persona.

Vista general de la presentación de «El estado del Estado», de Enrique López, en la sede de La Razón, con el público asistente en primer plano. Foto: Confilegal.

Por eso, cuando habla del Estado, piensa en cosas concretas. «Pienso en lo que significa una beca para una familia que necesita esa ayuda», explicó. También en «la posibilidad de acudir a un juez y confiar en que la decisión dependerá de la ley y de los hechos en exclusiva».

«Mi experiencia como juez me ha enseñado que las garantías tienen todo su valor cuando alguien las necesita», dijo. Le preocupa especialmente lo fácil que es acostumbrarse al deterioro: una anomalía se repite, se le busca una justificación y «finalmente acaba formando parte del paisaje». Frente a eso propone la moderación, que entiende como «una actitud exigente».

El libro se abre con un capítulo preliminar en el que el autor expone su pensamiento filosófico, ético y religioso, porque, dijo, «me parece honesto explicar desde dónde escribo».

A continuación vienen dos partes. La primera recoge ideas que lleva más de veinte años defendiendo: la unidad de España, la justicia, los derechos fundamentales, el terrorismo, la ética pública y la calidad de la democracia.

La segunda mira al futuro: qué instituciones se necesitan y cómo recuperar la confianza en la política. Todo ello en capítulos breves que buscan una España en la que se pueda discrepar «y seguir reconociéndonos como parte de un proyecto compartido».

El evento presentaba un lleno completo. En primer término, Alfonso Guevara, presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional. A su lado, Ángel Luis Hurtado, magistrado jubilado del Tribunal Supremo. Foto: Confilegal.

Tres miradas sobre el libro

Cuando terminó el autor, tomaron la palabra el fiscal de Sala, Javier Zaragoza, el magistrado de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo Pablo Llarena y el director de La Razón, Francisco Marhuenda.

Cada uno destacó un aspecto distinto del libro. Los tres coincidieron en lo mismo: el momento institucional que vive España.

Zaragoza: «La justicia hoy vive unos momentos de tensión impresionantes»

Zaragoza fue el primero en intervenir. Presentó a López como «un jurista que ha demostrado su excelente condición y competencia», y dijo haberlo comprobado en las resoluciones, que le han llegado a él, de la Sala de Apelación de la Audiencia Nacional de las que López fue ponente.

Coincidió con López en que España sufre un serio «deterioro institucional», agravado por los choques entre órganos que no respetan los límites de su actuación.

Como ejemplo citó los desacuerdos entre el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional por las resoluciones sobre la amnistía. No entró en el fondo, porque tanto él como Llarena tienen, explicó, «ciertas limitaciones» para opinar sobre otras instituciones.

Para el fiscal de Sala, la regeneración democrática pasa sobre todo por garantizar la independencia del poder judicial y la libertad de los medios de comunicación.

«La regeneración democrática no pasa, evidentemente, por coartar la libertad de prensa, por controlar a los medios de comunicación y por colonizar el poder judicial», afirmó. Según dijo, eso es lo que se ha defendido «desde determinados sectores políticos». Frente al choque y el sectarismo, pidió diálogo, convivencia y acuerdo.

Calificó la obra de «ensayo muy crítico, pero también muy constructivo» y de «manual de uso obligado» para «los políticos que quieran lo mejor para esta sociedad, para este país».

Javier Zaragoza, Pablo Llarena, Francisco Maruhenda y Felipe López en la recta final de la presentación. Foto: Confilegal.

Llarena: «Los jueces siempre agradecemos» alejarse de la política de partido

Llarena recordó que conoce al autor «desde hace casi 40 años» –pertenecieron a la misma promoción–desde que ambos ingresaron en la carrera judicial. «Ya en aquel momento se destacaba», rememoró. Y recordó que López fue «el mejor portavoz que había tenido el Consejo General del Poder Judicial en su historia».

Dedicó buena parte de su intervención a los asuntos del libro que van más allá de la justicia. Sobre la polarización, recogió la advertencia del autor de que «lo rompe todo»: daña la «credibilidad de las instituciones», la cohesión social, las relaciones internacionales de España e incluso la legitimidad del Gobierno.

También valoró que López mantenga su reflexión sobre el Estado alejada de la «política de partidos», algo que, dijo, «los jueces siempre agradecemos». Destacó además la ética pública que propone el libro, basada en la moderación, el sentido del deber, la objetividad y el respeto al pluralismo político.

En cuanto a la unidad de España, el magistrado del Supremo subrayó que el autor parte del reconocimiento de la diversidad del Estado. Desde esa base, López defiende consolidar unos pilares comunes: una fiscalidad equitativa, una atención sanitaria equivalente y el freno a la fragmentación de los espacios comunes por razones culturales.

La obra se lee con facilidad, dijo, «no porque sus contenidos sean livianos, sino porque los ha fragmentado de una forma que nos invita a todos a reflexionar cada noche».

Marhuenda: «Nunca había pasado»

Marhuenda fue el más explícito sobre la situación política. Insistió en que el libro no es una recopilación de artículos de López, sino un texto articulado. Lo situó en «una legislatura tan atropellada, tan complicada», en la que el presidente del Gobierno y el líder de la oposición no mantienen relación alguna. «Nunca había pasado», subrayó.

También criticó que se gobierne sin presupuestos: «Un año sin presentarlo puede ser posible, depende, pero ya dos, tres, cuatro, no». Lamentó que el Legislativo se haya convertido en «una simple correa de transmisión» de la mayoría y defendió el modelo opuesto: «Un poder legislativo robusto, un poder judicial robusto y un poder ejecutivo robusto, que cada uno actúe de acuerdo a lo que son sus competencias».

Marhuenda pidió reformas para la próxima legislatura: garantizar la independencia de la Fiscalía y que la Abogacía del Estado «sea abogacía del Estado, no del Gobierno, no del Partido, no del Presidente del Gobierno». Reivindicó la Corona como «un elemento básico, fundamental» en una crisis institucional como la actual, y cerró con una recomendación: «Un libro muy, muy recomendable».

Los anfitriones del evento fueron el presidente del Grupo Planeta, José Creuheras; el presidente de La Razón, Mauricio Casals; el consejero delegado, Andrés Navarro; y Francisco Marhuenda.

Entre los asistentes se encontraron los magistrados del Tribunal Constitucional Concepción Espejel y César Tolosa, los vocales Gema Espinosa y José Ramón Montero, el presidente de la Audiencia NacIonal, Juan Manuel Fernández, y el presidente de la Sala de lo Penal de ese órgano judicial, Alfonso Guevara, y el magistrado jubilado del Supremo, Ángel Luis Hurtado.

También los fiscales de la Audiencia Nacional, Carlos García Berro y Marcelo Azcárraga, el exfiscal de la AN, ahora abogado, Carlos Bautista, Javier Gómez Bermúdez, que acaba de independizarse, Jesús Mandri, Eduardo Urbano, Luis Rodríguez Ramos, Manuel Marchena Perea, Macarena Olona, Jaime Campaner –abogado de Begoña Gómez–, Macarena Olona, Carlos Aguilar, Jesús Santos, y Juan José Sánchez Puig, CEO de ISDE.

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