Buscar jurisprudencia, examinar un contrato, preparar un escrito y comprobar qué actuaciones están pendientes en un expediente son tareas que pueden obligar a un abogado a cambiar varias veces de aplicación. Lefebvre quiere reunirlas en una sola plataforma.
La compañía ha ampliado GenIA-L con herramientas para organizar asuntos y gestionar la actividad del despacho, además de las funciones de investigación y análisis jurídico que ya ofrecía.
La principal novedad es la incorporación de Gestión, un módulo que integra funcionalidades de LexON, el programa de administración de bufetes de la propia compañía. A ello se suma Proyectos, un espacio para agrupar la información de cada asunto, y mejoras en el tratamiento de documentos complejos.
De la consulta jurídica al expediente
Hasta ahora, la utilidad más visible de los asistentes jurídicos de IA estaba en la búsqueda de información, la revisión de documentos o la generación de borradores. La nueva etapa de GenIA-L persigue conectar esas tareas con la actividad cotidiana del despacho.
A través de Gestión, el profesional puede trabajar con información relativa a expedientes, clientes, agenda, actuaciones, tareas y facturación. Es decir, la plataforma incorpora funciones que van más allá de responder preguntas jurídicas o ayudar a redactar textos.
La integración procede de LexON, una solución de Lefebvre ya dirigida a la administración de despachos.
La empresa presenta el cambio como una forma de evitar que el abogado tenga que separar constantemente el análisis de un asunto de su organización práctica.
La nota de la compañía no detalla si todas las funcionalidades están incluidas en las mismas modalidades de contratación ni cuantifica el ahorro de tiempo que promete la integración.
Un espacio de trabajo para cada asunto
La segunda novedad destacada es Proyectos, incorporado al módulo de conversación de GenIA-L.
Su finalidad es permitir que el profesional organice la documentación y el contexto de un caso sin tener que comenzar de nuevo cada vez que necesita realizar una consulta.
La plataforma admite la incorporación de archivos durante una conversación. Con ellos, el abogado puede contrastar información, comparar documentos, localizar datos relevantes y preparar informes o primeras versiones de escritos, combinando el contenido de sus expedientes con las fuentes jurídicas de Lefebvre.
El planteamiento puede resultar especialmente útil cuando un procedimiento reúne contratos, comunicaciones, antecedentes y resoluciones que deben examinarse conjuntamente.
El objetivo es mantener el contexto del trabajo, no tratar cada pregunta como una consulta aislada.
Jurisprudencia y documentación propia
Lefebvre destaca que GenIA-L se apoya en su fondo de conocimiento jurídico, elaborado y actualizado por especialistas. Incluye legislación, jurisprudencia, doctrina administrativa y publicaciones como los Mementos.
Sobre ese material, el usuario puede incorporar sus propios documentos. La combinación busca que la inteligencia artificial no trabaje únicamente con información general, sino también con los antecedentes y particularidades del asunto que estudia el profesional.
Esta arquitectura plantea una cuestión esencial para la abogacía: la posibilidad de identificar las fuentes utilizadas y comprobar que una respuesta refleja correctamente su contenido.
La existencia de información jurídica seleccionada no elimina la necesidad de verificar citas, interpretar las normas y revisar los borradores antes de utilizarlos profesionalmente.
Seguridad y responsabilidad profesional
El tratamiento de información de clientes exige, además, garantías de confidencialidad.
Lefebvre señala que su modelo de seguridad y gobernanza está respaldado por certificaciones ISO/IEC 42001, sobre sistemas de gestión de inteligencia artificial, e ISO/IEC 27001, de seguridad de la información, así como por el Esquema Nacional de Seguridad.
José Ángel Sandín, consejero delegado de Lefebvre, resume la orientación del proyecto: «El verdadero valor de la inteligencia artificial no está solo en la tecnología, sino en el conocimiento y el criterio que la sustentan».
Añade que la compañía pretende facilitar una forma de trabajar con «mayor agilidad, seguridad y confianza, sin renunciar al rigor que exige su actividad».
Lefebvre engloba esta estrategia bajo la expresión «Tecnología con oficio».
En la práctica, significa que la plataforma aspira a acompañar al abogado desde la investigación de un problema jurídico hasta la preparación de documentos y la gestión del expediente.
El criterio profesional permanece fuera de la automatización: la herramienta puede ordenar información y proponer textos, pero corresponde al abogado comprobarlos, decidir su utilidad y responder por el trabajo que entrega.