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Catalá cerró la ceremonia de los Premios Forbes Abogados tras un día para olvidar en el Congreso de los Diputados

Los premiados con el ministro de Justicia; de izquierda a derecha, Roberto Miño Reig, Maria Ángeles Bengoechea, Antonio Alonso Timón, Luis de Carlos, Isabel de Otaola, Iñigo Berrícano, Andrés Rodríguez, Juan Antonio Sagardoy, Rafael Catalá, Nines García, José María Buxeda y Maite Díez. Carlos Berbell/Confilegal.
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El ministro de Justicia, Rafael Catalá, mantuvo ayer su agenda y asistió, por la noche, a la entrega de los Premios Forbes Abogados, a la que había comprometido su asistencia, tras un intenso día en el Congreso de los Diputados en el que la oposición se concitó para apoyar una moción de censura contra el Gobierno del PP.

Justo una semana después de hacerse pública la sentencia de la Audiencia Nacional del caso Gürtel, primera época.

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Su presencia fue la única incógnita de la noche, que se mantuvo hasta las 8.45 p.m. cuando entró por la puerta del Hotel Intercontinental, en pleno centro de Madrid, acompañado de su director de Comunicación, Daniel Hidalgo, desplegando una gran sonrisa. Aparentemente relajado y sin atisbo de las tensiones vividas.

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«Ha sido un día muy intenso. Para olvidar. Se puede imaginar el nivel de cansancio que llevo en el cuerpo. Pero me había comprometido a estar aquí y no podía fallar. Estos premios son muy importantes. Y entregar el Premio de Honor Forbes Abogados a Juan Antonio Sagardoy, como reconocimiento a una trayectoria vital, va a ser todo un honor «, relató a Confilegal minutos antes de comenzar el acto, después de ser recibido en la puerta por Andrés Rodríguez, editor y director de la revista Forbes.

En el salón del Hotel se dieron cita representantes de todos los grandes despachos de abogados, de corporaciones de derecho público, como los decanos de los Colegios de Madrid y Barcelona –José María Alonso y María Eugènia Gay-, o directores de periódico, como Pedro J. Ramírez, de El Español, acompañado de su esposa, la también abogada Cruz Sánchez de Lara Sorzano.

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Los premios que se dilucidaban eran 6: Mejor despacho, Mejor socio director, Mejor red internacional, Mejor asesoría jurídica interna, Menor abogado «under» (por debajo de) 40, mejor Master de Abogacía y Mejor despacho «diversity».

La ceremonia, que siguió a la cena, fue conducida por Marta González Novo, periodista de la cadena SER; los premios fueron entregados por Rodríguez.

Para el primero, Mejor Despacho, compitieron Linklaters, Uría Menéndez y Garrigues. El gato al agua se lo llevó Linklaters.

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Recogió el premio, Iñigo Berrícano, socio director de la oficina en Madrid.

En la categoría de Mejor socio director los contendientes fueron Luis de Carlos (de Uría y Menéndez), Fernando Vives (de Garrigues) y Carlos Rueda (de Gómez-Acebo & Pombo). En este caso fue De Carlos el elegido, quien recogió el premio personalmente.

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Los despachos Dentons, Baker & McKenzie y Allen & Overy compitieron por el galardón a la Mejor red internacional, pero fue el primero, Dentons, el elegido.

José María Buxeda, socio director de la firma en Madrid y codirector de los departamentos de Derecho Mercantil y de Derecho Procesal y Arbitraje, subió al estrado para recibir su reconocimiento.

Accenture, Banco Santander y Abertis pugnaron por el premio a la Mejor Asesoría Jurídica; se lo llevó Accenture, representada por Nieves García.

Para el premio al Mejor abogado «under» 40 los nominados fueron, por Cuatrecasas, Diana Rivera, por Clifford Chance, Luis Alfonso, y por Cremades Roberto Miño Reig.

Fue este último, un joven abogado canario de 32 años, el victorioso.

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ICADE, la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad Carlos III optaron al premio Mejor Grado/Máster de la Abogacía. Antonio Alonso Timón, director del Master de Acceso de ICADE, el ganador, intervino en nombre de la institución.

Para la séptima categoría, Mejor Despacho «Diversity» compitieron Baker & McKenzie, Ashurst y Hogal Lovells.

Ganó el antiguo despacho del decano de Madrid, Baker & McKenzie. Maite Díez e Isabel de Otaola recibieron el galardón de manos de Rodríguez.

Linklaters fue elegido Mejor Despacho; en la foto  Iñigo Berrícano, socio director de la oficina en Madrid, que recogió el galardón. Carlos Berbell/Confilegal.
El galardón del Mejor socio director fue para Luis de Carlos, de Uría y Menéndez. Carlos Berbell/Confilegal.
El galardón a la Mejor red internacional, fue para Dentons; en la foto José María Buxeda, socio director de la firma en Madrid.
Nieves García, de Accenture, recogió el galardón a la Mejor Asesoría Jurídica Interna. Carlos Berbell/Confilegal.
Roberto Miño Reig, de Cremades, fue elegido Mejor abogado «under» 40. Carlos Berbell/Confilegal.
Antonio Alonso Timón y María Ángeles Bengoechea, responsables del Master de Acceso a la Abogacía de ICADE, recogieron el premio Mejor Grado/Máster de la Abogacía. Carlos Berbell/Confilegal.
Maite Díez e Isabel de Otaola, de Baker & McKenzie, recogieron el premio al Mejor Despacho «Diversity». Carlos Berbell/Confilegal.
Andrés Rodríguez, director y editor de la revista Forbes, organizadora -y otorgante- de los prestigiosos premios. Carlos Berbell/Confilegal.
De izquierda a derecha, Javier Cremades, María Eugènia Gay y José María Alonso. Carlos Berbell/Confilegal.

LA LECCION DE SAGARDOY

A continuación subieron a estrado el ministro de Justicia y Juan Antonio Sagardoy Bengoechea, fundador de Sagardoy Abogados, despacho puntero en el campo del Derecho del Trabajo, a quien Catalá le hizo entrega del galardón como reconocimiento a la labor profesional de una carrera que ya dura 52 años. 

Sagardoy, en su intervención de diez minutos trufada de humor, dio una serie de valiosos consejos a los abogados presentes.

Por ejemplo: «La autoestima es fundamental para sobrevivir en este mundo competitivo. Y en esa línea es muy saludable tener el lema que siempre cuento a los jóvenes abogados: Hay que ganar los pleitos como propios y perderlos como ajenos. Si no, está asegurado el infarto». 

«La segunda cosa que he valorado como impulsora de la vida es el entusiasmo, la sonrisa y el humor. Decía Arnold, no sé quién es, pero lo miré en un sitio [el auditorio rompió a reír], que el peor fracaso es la pérdida del entusiasmo. Siempre hay que tener algo que soñar, algo que hacer y algo que desear», añadió.

«La felicidad es una actitud ante la vida. Depende mucho de nosotros mismos. Y si no somos felices, hemos fracasado», apuntó.

Sagardoy tuvo también un recuerdo hacia la buena preparación.

«En la defensa de los casos de abogados que llevamos hay que poner toda la carne en el asador. Siempre hay que prepararlos como si fueran el primero. Prepararlos con todos los datos de legislación, doctrina y jurisprudencia pues nada puede haber más bochornoso que perder un proyecto por ignorancia, al citar una norma derogada -cosa fácil por la diarrea legal que padecemos puede pasar- o desconocer una sentencia clave para el caso», dijo.

Y añadió: «No sed dogmáticos. Relativizad las cosas. Me acuerdo de una anécdota de un cliente nervioso porque no conocía una sentencia del Tribunal Supremo que le afectaba. Los dos, cliente y abogado, estaban esperando en los pasillos a que se hiciera pública. El abogado, viendo que no podía controlar su nerviosismo, le aconsejó que se fuera a casa y que le diría el resultado en cuanto lo supiera. Cuando tuvo el fallo en la mano, el abogado llamó a su cliente. Le dijo: Señor Peláez, enhorabuena. Se ha hecho justicia. A lo que el señor Peláez contestó: ‘recurra inmediatamente'».

El veterano abogado, Juan Antonio Sagardoy, recibiendo un cariñoso abrazo del ministro de Justicia, Rafael Catalá. Carlos Berbell/Confilegal.
Sagardoy durante su intervención, agradeciendo el premio, que duró 10 minutos en el que dio consejos para los jóvenes y los maduros abogados; en la foto con Catalá. Carlos Berbell/Confilegal.
Plano general del acto. Carlos Berbell/Confilegal.
El ministro de Justicia, Rafael Catalá, se mostró muy relajado; nada de tensión por las horas precedentes vividas en el Congreso de los Diputados. Carlos Berbell/Confilegal.

LA DESPEDIDA DE CATALÁ

Es muy probable que si hoy no ocurre nada inesperado en el Congreso de los Diputados y el guión continúa como parece haber sido escrito por los grupos de la oposición en el Congreso, el acto al que asistió ayer Catalá fuera el último como ministro de Justicia. Un acto histórico.

Por eso aprovechó para hacer un balance del Gobierno del que ha formado parte hasta ahora.

«Si vemos donde estábamos hace seis años y dónde estamos hoy creo que el Gobierno de España ha hecho un buen trabajo, la verdad. Los datos lo acreditan. Después de cuatro -casi cinco- años creciendo por encima del 3 por ciento. Después de cuatro años creando 500.000 puestos de trabajo al año. De mantener el Estado del Bienestar, los números negros nos hacen creer que hemos fortalecido un valor fundamental de una nación como España que es la seguridad jurídica», afirmó.

«España es hoy un país en el que se respeta la ley y el Estado de Derecho y eso es un mérito por el trabajo de muchos. Ha sido un esfuerzo acumulado de los jueces, de los abogados, de los fiscales, de los letrados judiciales, de los notarios, de los registradores, de todos los profesionales del derecho», agregó.

Su corto discurso se vio respondido por un fuerte aplauso de los presentes, que se pusieron en pie, mientras él se encaminaba hacia su lugar en la mesa central con una sonrisa en los labios que decía, a las claras, que había valido la pena asistir a ese acto.

¿El último como ministro? Hoy lo sabremos.

De izquierda a derecha, Alberto Cabello, Nacho Monedero, Rafael Catalá, Juan Antonio Sagardoy, María Eugènia Gay, José María Alonso y Juango Ospina. Carlos Berbell/Confilegal.