Hay profesiones que viven permanentemente en esa zona gris entre la sospecha y la necesidad. La del detective privado es una de ellas. Y quizás por eso, la aparición de ADETCAM —la recién nacida Asociación de Detectives Privados de la Comunidad de Madrid— llega cargada de un objetivo que suena, a la vez, modesto y ambicioso: convertir esa actividad en una profesión colegiada, con todo lo que ello implica.
No es un capricho corporativo, insisten desde la organización. O al menos no solo eso.
Un servicio que necesita orden
La obtención lícita de información y prueba, sostiene ADETCAM, resulta esencial para que personas, empresas y operadores jurídicos puedan defender derechos, acreditar hechos relevantes y tomar decisiones con seguridad jurídica.
Frase larga, sí, pero que resume bien el argumento de fondo: sin detectives que trabajen dentro de la legalidad, buena parte de los procedimientos judiciales —laborales, civiles, mercantiles— perderían una herramienta probatoria que hoy resulta, en la práctica, decisiva.
El problema, apunta la asociación, es que ese oficio carece todavía de un Colegio Oficial en la región. Y sin colegio, faltan piezas que en otras profesiones se dan por descontadas: control deontológico reforzado, cauces claros de reclamación, formación continua reglada.
Ordenar el ejercicio profesional, en definitiva.
Rigor, proporcionalidad, derechos fundamentales
Ahí está, probablemente, el núcleo del mensaje que ADETCAM quiere trasladar. La investigación privada, subrayan, debe ejercerse desde la profesionalidad y la proporcionalidad, con un respeto escrupuloso a derechos como la intimidad, la protección de datos o la tutela judicial efectiva.
No es un matiz menor: cualquier detective sabe —o debería saber— que un paso en falso en ese terreno puede convertir una prueba valiosísima en papel mojado ante un tribunal, cuando no en el origen de una demanda por vulneración de derechos.
La asociación lo plantea casi como un pacto de doble sentido: mayor exigencia profesional a cambio de mayor legitimidad social.
«El objetivo no es solo representar a un sector», señalan desde ADETCAM, «sino contribuir a una práctica más segura, transparente y útil para la sociedad».
Una Junta Directiva con vocación institucional
Al frente del proyecto figura David Blanco Toldos, que preside una Junta Directiva amplia y que, según trasladan desde la organización, afronta esta etapa inicial «desde la participación, la responsabilidad institucional y la vocación de servicio público».
Tres conceptos que, dicho sea de paso, se repiten con frecuencia en el discurso fundacional de cualquier corporación profesional que aspira a convertirse en colegio oficial —el camino, no conviene olvidarlo, no suele ser ni rápido ni sencillo.
ADETCAM ha lanzado ya un llamamiento a los detectives privados de la Comunidad de Madrid para que se sumen a la iniciativa.
La apuesta, explican, es doble: fortalecer la profesión desde dentro y, de paso, ofrecer más garantías a quienes acuden a un detective buscando algo tan simple de enunciar como difícil de conseguir en ocasiones —información verificada y prueba lícita.