La Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) cambia de estrategia. La decisión del Gobierno de llevar el anteproyecto del Estatuto Marco a tramitación parlamentaria abre una nueva fase en un conflicto que, lejos de darse por cerrado, se trasladará ahora al Congreso de los Diputados, las comunidades autónomas, las instituciones europeas y, llegado el caso, los tribunales.
La organización médica ha presentado este martes las últimas decisiones adoptadas por su Comité Ejecutivo. Dos asuntos concentran buena parte de la hoja de ruta: la situación sanitaria de Ceuta, agravada por la crisis migratoria iniciada en julio, y el nuevo escenario que se abre con la tramitación parlamentaria del Estatuto Marco.
En este último frente, CESM quiere abrir una nueva ronda de contactos con todos los partidos con representación parlamentaria para explicarles sus reivindicaciones e intentar modificar sustancialmente el proyecto.
La Confederación irá especialmente dirigida a aquellas formaciones que, durante los primeros contactos mantenidos, ya expresaron su rechazo a la norma. A ellas les pedirá que presenten una enmienda a la totalidad que permita devolver el proyecto al Ministerio de Sanidad y obligue a abrir una nueva negociación.
El objetivo es que esa negociación incorpore las demandas que los médicos vienen planteando durante el conflicto y que, según CESM, no han encontrado una respuesta satisfactoria.
LAS REIVINDICACIONES DE LOS MÉDICOS SIGUEN SOBRE LA MESA
La organización mantiene prácticamente intactas sus principales exigencias.
Entre ellas figura la creación de un ámbito específico de negociación para los médicos, una jornada ordinaria efectiva de 35 horas semanales y el reconocimiento y compensación del exceso de jornada.
CESM reclama también una reforma integral del sistema de guardias, una clasificación profesional acorde con el nivel de formación y responsabilidad que se exige a los facultativos y un modelo de jubilación que tenga en consideración las características particulares del ejercicio de la medicina.
La llegada del texto al Parlamento no supone, por tanto, el final de la confrontación. Para la Confederación significa justamente lo contrario: el conflicto entra en una nueva fase y amplía sus escenarios.
Hasta ahora, el principal interlocutor había sido el Ministerio de Sanidad. Con la tramitación parlamentaria, los grupos políticos pasan a ocupar una posición determinante, porque serán ellos quienes tengan capacidad para introducir modificaciones durante el recorrido legislativo.
CESM pretende aprovechar ese nuevo escenario para intentar que sus reivindicaciones terminen incorporándose a la norma.
EUROPA, COMUNIDADES AUTÓNOMAS Y VÍA JUDICIAL
La estrategia no se limitará al Congreso.
La Confederación quiere actuar en todos aquellos ámbitos donde exista capacidad política, institucional o jurídica para influir sobre el futuro Estatuto Marco.
Uno de ellos será Europa.
CESM reforzará su presencia a través de la Federación Europea de Médicos Asalariados (FEMS), desde donde estudiará las distintas posibilidades jurídicas e institucionales que puedan resultar útiles para defender las reivindicaciones del colectivo.
También habrá una ofensiva autonómica.
La organización pretende trabajar con las comunidades autónomas para conseguir pronunciamientos, resoluciones y compromisos concretos relacionados con las condiciones profesionales de los facultativos.
Y existe un tercer instrumento: los tribunales.
CESM anuncia que estudiará la acción jurídica allí donde exista fundamento y recorrido suficiente para cuestionar aquellos aspectos del Estatuto Marco que considere incompatibles con la legislación española o europea.
La estrategia dibujada por la organización se despliega así simultáneamente en varios niveles: político, autonómico, comunitario y judicial.
UN OBSERVATORIO SOBRE LA PROFESIÓN MÉDICA
CESM quiere además trasladar el conflicto más allá de las condiciones laborales y situarlo en el debate sobre el futuro de la sanidad pública.
La Confederación sostiene que España tiene actualmente un déficit de profesionales que no puede explicarse únicamente por una falta de médicos.
Según su diagnóstico, las condiciones laborales están provocando la salida de facultativos y dificultando la cobertura de determinadas plazas, lo que incrementa a su vez la sobrecarga de quienes permanecen trabajando dentro del Sistema Nacional de Salud.
A ello se añaden importantes diferencias entre comunidades autónomas.
Para disponer de una radiografía más precisa, CESM pretende impulsar un Observatorio de la Profesión Médica que permita aportar datos sobre la situación real de los facultativos y conocer hasta qué punto las actuales condiciones laborales pueden comprometer la calidad y sostenibilidad futura de la sanidad pública.
CEUTA, EN EL CENTRO DE LAS PREOCUPACIONES DE CESM
La otra gran cuestión abordada por el Comité Ejecutivo ha sido Ceuta.
CESM ha reiterado su respaldo a los profesionales que trabajan en la ciudad autónoma, una situación que considera especialmente complicada desde hace años y que se ha agravado con la crisis migratoria registrada desde julio.
Según la Confederación, el incremento de la presión asistencial ha terminado afectando a unos centros sanitarios que ya se encontraban sobrecargados.
Por ese motivo, la próxima reunión del Comité Ejecutivo de CESM, prevista para el 23 de octubre, se celebrará en Ceuta.
La dirección sindical pretende conocer directamente las condiciones en las que están trabajando los facultativos, escuchar sus reivindicaciones y analizar sobre el terreno su situación laboral y asistencial.
CESM sostiene que los médicos destinados en Ceuta deben tener garantizadas las mismas condiciones laborales dignas que reclama para cualquier facultativo del Sistema Nacional de Salud y considera que sus problemas deben abordarse con idéntica seriedad y responsabilidad.
LA UNIDAD DE ACCIÓN, CLAVE EN LA NUEVA FASE
La Confederación considera igualmente imprescindible conservar la unidad alcanzada entre las organizaciones que forman parte del Comité de Huelga.
“Queremos seguir trabajando en ese mismo Comité, con las organizaciones que actualmente lo integran y manteniendo la unidad de acción, porque no creemos que para afrontar una nueva fase del conflicto sea necesario cambiar el instrumento que nos ha permitido actuar conjuntamente durante todos estos meses de movilizaciones”, explicó el secretario general de CESM, Víctor Pedrera.
La estrategia, precisó, no consiste únicamente en convocar paros.
La intención es mantener abierto el conflicto frente a todos los actores con capacidad de decisión, entre los que ahora adquieren especial importancia los grupos parlamentarios.
CESM quiere dejar claro que los médicos aspiran a que sus reivindicaciones se incorporen al Estatuto Marco y, sobre todo, a que las organizaciones que los representan puedan participar directamente en una negociación que afecta a sus condiciones profesionales.
Por ello, la Confederación mantiene las movilizaciones y advierte al Ministerio de Sanidad de que el conflicto no termina con el envío del proyecto al Parlamento.
En el contexto de la huelga indefinida convocada, el Comité de Huelga continuará adoptando por unanimidad las decisiones sobre las próximas acciones.
El argumento de CESM es que una norma destinada a determinar aspectos esenciales del futuro profesional de cerca de 200.000 facultativos no puede aprobarse sin contar con la profesión médica y las organizaciones que la representan.
El Estatuto Marco entra ahora en el terreno parlamentario. Y CESM también.