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¿Y qué va a hacer Alonso con el presidente ejecutivo de Garrigues?

El decano del Colegio de Abogados de Madrid, Jose María Alonso, tiene que decidir si abrir, o no, expediente disciplinario a Fernando Vives.

15/06/2020 04:06

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La denuncia fue presentada por el abogado Manuel Muñoz Rodríguez el pasado 28 de mayo ante el Decanato del Colegio de Abogados de Madrid, que, a día de hoy, ostenta José María Alonso.

Está dirigida contra Fernando Vives, presidente ejecutivo de Garrigues, el despacho número 1 de España, al que Muñoz solicita que se le abra expediente por poner a disposición de los afectados por el COVID-19 el servicio «pro bono» de su organización a través de un video que colgó en YouTube en la etapa del confinamiento severo.  

Es muy previsible que la denuncia acabe en nada, como todas las demas que se presentaron contra diferentes despachos y abogados de Madrid.

Más de 20 en total, que finalmente han sido archivadas antes ni siquiera de abrir expediente disciplinario.

Esa no es la cuestión.

Tampoco es que se haya presentado una denuncia contra el líder del mayor despacho de España y de Europa.

Eso lo puede hacer cualquiera. Las denuncias de unos abogados contra otros, además, son muy frecuentes.

Lo interesante de este caso es que Alonso tendrá que decidir qué hacer contra quien ha sido su archiadversario profesional. El hombre que le desplazó de la Dirección de Garrigues hace 11 años. 

Porque Alonso procede de esa casa, donde trabajó durante 28 años.

Los últimos 9, entre 2000 y 2009, fue su socio director. Hasta que le sucedió Fernando Vives, un hombre que procedía del «Universo Andersen». De Andersen Asesores Legales y Tributarios, que se fusionó con Garrigues en 1997.

Vives es actualmente, y desde 2014, el presidente ejecutivo del número 1 de los despachos españoles.

El premio a una más que exitosa gestión. 

Fuentes bien informadas han explicado a Confilegal que el estilo de dirección de Alonso, duro y de formas imperativas, había generado muchas tiranteces y que tuvo su cierto peso en la decisión de su relevo.

Sin embargo, el actual decano del Colegio de Abogados de Madrid no se marchó de Garrigues de inmediato.

Permaneció como «Of Counsel» (asesor legal), responsable del área de arbitraje internacional y relaciones internacionales institucionales.

Poco menos que un «jarrón chino» [descripción literal de las fuentes consultadas por Confilegal].

Hasta que en enero de 2012, la firma británica Baker McKenzie «le rescató», fichándole como presidente y socio en España y director del Departamento de Litigación y Arbitraje.

Aquello no sentó demasiado bien en su antigua casa, desde donde se lo hicieron sentir a Alonso, quien se quejó amargamente a muchos amigos de su situación.

«Primero me apartan decretando mi muerte profesional, y luego se quejan amargamente cuando decido abrir, legítimamente y en cumplimiento de mi contrato, una nueva etapa», se lamentó, no sin razón, en aquel entonces Alonso.

Las relaciones entre Vives, un hombre afable y cercano, que ha sabido mantener a Garrigues, con gran maestría, en el primer lugar de la Primera División de la Abogacía española, y Alonso pasaron a estar a una temperatura por debajo de cero. 

Ahora, cosas de la vida, le toca a Alonso sostener la espada de Damocles sobre Vives.

¿Qué hará el decano del Colegio de Abogados de Madrid?

¿Le abrirá un expediente disciplinario al hombre que le desplazó de la Dirección de Garrigues, lo que supondría un bochorno para un abogado de su categoría y prestigio internacional, cediendo, así, a la tentación de la venganza?

¿O archivará el caso, como ha hecho con el resto?

«The ball is in his court», que dirían sus admirados amigos británicos.

En España diríamos la pelota está en su tejado.

En el tejado de Alonso, se entiende.

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