Fernando Grande-Marlaska salió este viernes a defender lo indefendible, o al menos lo que muchos consideran ya difícilmente sostenible.
El ministro del Interior compareció ante los medios en el Complejo Policial de Canillas, en Madrid —en plena operación de seguridad por la visita del Papa—, para salir al paso de una crisis que lleva días agrietando los cimientos del Ministerio.
Su mensaje fue claro, aunque la lógica que lo sustenta resulta, cuando menos, peculiar: ni él ni Mercedes González mintieron sobre las reuniones con Leire Díez porque, según su versión, en esos encuentros nunca se habló de la trama.
Nunca. En ningún momento. De ningún tipo.
El problema es que la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil —la UCO, la misma unidad que depende orgánicamente del cuerpo que dirige González— sostiene en sus informes exactamente lo contrario.
El juego de palabras que no convence a nadie
Durante más de un año, Marlaska negó sistemáticamente cualquier contacto entre su directora general y Leire Díez, la llamada ‘fontanera’ del PSOE a quien la Audiencia Nacional investiga por presuntamente tratar de desprestigiar causas judiciales sensibles para el Gobierno.
El jueves, cuando la UCO reveló que esos encuentros existieron —al menos tres—, el Ministerio emitió un comunicado nocturno de Mercedes González reconociéndolos.
Este viernes, Marlaska intentó cuadrar el círculo: él no mintió porque González le dijo que en esas reuniones no se habló «directa ni indirectamente» de nada relativo a la trama. Y si no se habló de la trama, no hay engaño. Ergo, no hubo mentira.
«Para mí eso es lo importante», subrayó el ministro.
La argumentación tiene el problema de que desplaza el foco. La pregunta que llevaba meses circulando no era si se habló o no de la trama, sino si hubo reuniones. Y sobre eso sí se mintió, o se omitió deliberadamente la verdad, que en periodismo —y en derecho— viene a ser lo mismo.
Rubén Villalba: el nombre que complica el relato
La comparecencia empeoró cuando la prensa recordó al ministro un detalle que González misma había reconocido en su comunicado: en el último encuentro, Leire Díez le pidió expresamente que restituyera en su puesto al comandante Rubén Villalba, detenido al estallar el caso Koldo, el macroproceso por el que están siendo juzgados en el Tribunal Supremo el exministro José Luis Ábalos y otros acusados.
Marlaska recurrió de nuevo al comunicado de su directora: que González rechazó la petición y dio por cerrada la conversación en ese mismo momento. Lo presentó como un gesto de integridad. Pero la pregunta que quedó flotando en el aire era otra: ¿Qué hace la directora general de la Guardia Civil reuniéndose, hasta en tres ocasiones, con alguien que investiga la Audiencia Nacional y que le pide favores sobre un mando detenido en una causa de corrupción?
Marlaska no la respondió.
La UCO presionada: el ministro pide que «actúe la justicia»
El otro flanco abierto son los propios informes de la UCO. Los investigadores documentaron no solo las reuniones, sino también presiones desde la cúpula de la Guardia Civil hacia los agentes que trabajaban en las causas. Esas presiones derivaron en la apertura de varias informaciones reservadas internas.
Marlaska negó cualquier interferencia política. Recordó que hace un año él mismo y González se reunieron con los agentes de la UCO para transmitirles «apoyo inquebrantable» a su trabajo. Y cuando se le preguntó directamente por qué la UCO concluye en sus informes que sí hubo presiones, respondió con una fórmula de manual: «Quien tiene que hacer las inferencias es la autoridad judicial».
Es decir: no me pregunten a mí. Pregúntenle al juez.
Una respuesta que, viniendo de alguien que ejerció como magistrado antes que como político, suena a esquivada con oficio pero esquivada al fin.
González sigue en el cargo
Marlaska cerró su intervención reiterando su confianza plena en Mercedes González. «Conozco su trabajo absolutamente profesional y de honestidad», dijo. Y añadió que mientras los encuentros con Leire Díez hayan sido «en la forma descrita» por la propia directora, no tiene motivos para dudar.
La circular es perfecta: González describe los hechos, Marlaska cree la descripción de González, ergo Marlaska confía en González.
La cuestión es si esa lógica también convencerá al instructor del caso en la Audiencia Nacional. Porque la UCO, que informa al juez, tiene una versión distinta. Y en estos asuntos, cuando dos relatos colisionan, suele ser el juzgado —y no el ministerio— quien decide cuál es el verdadero.
Meta description: Marlaska defiende a Mercedes González y niega que mintiera sobre las reuniones con Leire Díez al asegurar que en esos encuentros no se trató nada relativo a la presunta trama de corrupción investigada por la UCO.
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