Toledo tomará el relevo de Tarragona como capital de la abogacía española. El Pleno del Consejo General de la Abogacía Española (CGAE) aprobó el pasado viernes, por unanimidad, que la ciudad castellanomanchega sea la sede del XIV Congreso Nacional de la Abogacía, que se celebrará durante el segundo semestre de 2027 y reunirá a miles de profesionales del Derecho de toda España.
La elección supone que, por primera vez en su historia, Castilla-La Mancha albergará el principal foro de debate de la abogacía española, un encuentro que se celebra cada cuatro años y que, desde hace más de un siglo, se ha convertido en el escenario donde la profesión analiza sus principales desafíos y define parte de su hoja de ruta.
La organización correrá a cargo del Consejo General de la Abogacía Española y del Colegio de la Abogacía de Toledo, que ya trabajan en el diseño de un congreso concebido no solo como un espacio de reflexión jurídica, sino también como un punto de encuentro para fortalecer los vínculos entre profesionales procedentes de todos los ámbitos del sector legal.
Durante varios días, abogados, magistrados, fiscales, académicos, representantes institucionales y expertos compartirán análisis y experiencias en torno a algunas de las cuestiones que están transformando el ejercicio de la profesión.
Entre ellas figuran la defensa del Estado de derecho, la modernización de la Administración de Justicia, la digitalización, el impacto de la inteligencia artificial, la protección de los derechos fundamentales o la adaptación de la abogacía a los profundos cambios sociales y económicos.
El programa combinará ponencias, mesas redondas, actividades paralelas y espacios de networking, con la intención de ofrecer un formato que favorezca tanto el intercambio de conocimiento como la creación de nuevas oportunidades profesionales.
Según el presidente del Consejo General de la Abogacía Española, Salvador González, «El futuro de la abogacía se construye compartiendo conocimiento y el Congreso Nacional es el espacio donde esa conversación adquiere mayor dimensión. No es solo el principal encuentro de la profesión para debatir sus grandes desafíos, sino también el lugar donde se construye de forma colectiva el futuro del Estado de derecho. Durante varios días, la abogacía se encuentra, renueva su compromiso y se fortalece unida en torno a los valores que la definen».
González considera, además, que el momento actual exige reforzar la cohesión institucional de la profesión. Y añade: «Debemos trasladar un mensaje de unidad y fortaleza institucional ante los desafíos que afronta actualmente la profesión, reafirmando el compromiso de la abogacía con la defensa de la independencia profesional, el derecho de defensa y los valores democráticos que sustentan el Estado de derecho».
Más de un siglo de historia
La designación de Toledo incorpora a la capital castellanomanchega a la lista de ciudades que han acogido el Congreso Nacional de la Abogacía desde su primera edición, celebrada en San Sebastián en 1917.
Desde entonces, el encuentro ha pasado por Madrid, Valencia, León, Palma, A Coruña, Sevilla, Salamanca, Zaragoza, Cádiz, Vitoria-Gasteiz, Valladolid y Tarragona, dejando en cada edición aportaciones relevantes para la evolución de la profesión.
Algunos de esos congresos marcaron auténticos puntos de inflexión. El celebrado en León en 1970 impulsó la apertura de la abogacía a la sociedad y contribuyó a sentar las bases del futuro Estatuto General de la Abogacía.
En A Coruña, en 1995, se acordó la periodicidad cuatrienal del congreso y se avanzó en aspectos que posteriormente cristalizarían en la Ley de Asistencia Jurídica Gratuita. L
as reuniones celebradas en Sevilla, Salamanca, Zaragoza o Valladolid profundizaron, entre otras cuestiones, en el acceso a la profesión, la transformación tecnológica, la función social de la abogacía y la defensa de los derechos humanos.
La última edición, celebrada en Tarragona bajo el lema Por la cultura del acuerdo, congregó a cerca de 2.000 participantes y consolidó un modelo basado en la participación activa y el intercambio de experiencias.
Toledo aspira a superar los 2.000 asistentes
El decano del Colegio de la Abogacía de Toledo, Ángel Cervantes, afronta la organización con la intención de que la ciudad ofrezca una edición con personalidad propia: «Organizar este congreso desde Abogacía Española es una ilusión, un gran reto y una gran oportunidad para Toledo y para toda Castilla-La Mancha. Queremos que sea un congreso diferente, de al menos tres o cuatro días, aprovechando todas las posibilidades que ofrece la ciudad».
Cervantes confía en superar la cifra de los 2.000 asistentes y destaca las condiciones logísticas de la capital regional para albergar un evento de estas características.
«La ciudad dispone de una magnífica infraestructura hotelera, está a 30 minutos de Madrid y cuenta con excelentes comunicaciones. Además, Castilla-La Mancha nunca había acogido un Congreso Nacional de la Abogacía. Es un honor organizar la reunión de las reuniones, la mayor cita que tiene nuestra profesión» , explica.
Con esa designación, Toledo se prepara para convertirse, durante varios días de 2027, en el epicentro de la abogacía española, en un momento en el que la profesión afronta desafíos tan relevantes como la irrupción de la inteligencia artificial, la transformación digital de la Justicia, la protección del derecho de defensa y la preservación de los principios que sustentan el Estado de derecho.