La Asociación Española de Compliance (ASCOM) cumplió ayer una década de premios con una gala que dejó, además de cuatro categorías repartidas entre cinco organizaciones y profesionales, una anécdota que sus responsables calificaron de inédita.
Porque BBVA y Eroski empataron exactamente a votos en la categoría Empresa, algo que nunca había ocurrido en las nueve ediciones anteriores.
La ceremonia, conducida por Lucía Sánchez-Ocaña, vicepresidenta primera, y Francisco Bonatti, secretario de ASCOM, se celebró en Espacio Almagro de la Universidad Camilo José Cela, en pleno centro de Madrid, una hora antes de que España disputara su partido con la selección de Austria.
Una circunstancia que ambos presentadores convirtieron en hilo conductor de la noche entre risas del público.

Antes de entrar en el reparto de galardones, el presidente de ASCOM, José F. Zamarriego, quiso detenerse en el propio proceso de selección.
Explicó que cada candidatura se construye a partir de entrevistas e informes elaborados por el equipo de la asociación, que después se remiten de forma individual y confidencial a los miembros de la Junta Directiva y del jurado, sin que nadie conozca el sentido del voto de los demás.
«No sabemos lo que han votado nuestros compañeros. Eso es libertad. Eso es independencia. Y lo acreditamos», resumió, atribuyendo a ese procedimiento el notable aumento de candidaturas registrado este año.
El presidente insistió en que, aunque diez años «pueda parecer» poco tiempo, lo que ha construido la asociación es «una vocación de continuidad», y quiso extender el reconocimiento más allá de quienes acabarían subiendo al escenario: «para nosotros hemos tenido la oportunidad de ver vuestros méritos y son grandes méritos… todos sois ganadores».
Cerró su intervención con un agradecimiento explícito al equipo de ASCOM, «con Bárbara [Dircksens, directora de la asociación] a la cabeza», y con una reflexión sobre la comunidad que ha ido tejiendo la asociación en torno a una profesión que definió como «especialmente difícil, hostil en muchos casos»: «sin esta labor que estáis haciendo individualmente no tendríamos la sociedad que tenemos, y gracias a vosotros tenemos una sociedad mejor».

El Observatorio de Integridad del Sector Público, premio Institucional
El primer galardón de la noche, entregado por la vocal de la Junta Directiva Ana Canet, distinguió al Observatorio de Integridad del Sector Público, entidad independiente impulsada por letrados de comunidades autónomas y catedráticos, autora de un ‘Cuestionario de Integridad’ ya adoptado por más de 70 entidades públicas.
Lo recogieron Elena Hernáez Salguero e Ignacio Sáez Hidalgo, vocales de la institución.
«Para el Observatorio es un honor y un privilegio haber recibido este premio, sobre todo porque nosotros no nos dedicamos a esto de manera principal», explicó Hernáez Salguero.
Y subrayó la vocación de servicio detrás de la herramienta premiada: «no todas las entidades pueden permitirse el lujo de tener sistemas de integridad fácilmente aplicables. Ahí pusimos nuestro granito de arena… para que no hubiera excusa para que la integridad fuera protagonista en la actividad de todo el sector público».
Sáez Hidalgo, por su parte, quiso dedicar el premio a Belén López Donaire, «alma mater» del Observatorio y ausente en la gala: «es una pena que vaya a recibir una persona, porque la candidatura de nuestros compañeros merece el mismo reconocimiento o más».

Alba López Estrada (ALSA), Premio Joven
El Premio Joven —una de las categorías favoritas de Bonatti, que recordó que por ella han pasado profesionales hoy consolidados como Rafael Aguilera o Elena Canabal— fue este año para Alba López Estrada, responsable de Compliance en ALSA desde 2016. Un premio que entregó la vocal de ASCOM Iciar Escuin Hermosilla.
«Es un honor para mí recibir este premio porque este año cumplo diez años dedicándome a esta profesión», señaló la premiada. López Estrada agradeció a ALSA «por dejarme implementar políticas, procedimientos, mejora continua para responder a todo el tsunami normativo con el que nos encontramos».
La profesional reivindicó además la evolución de la percepción sobre su profesión: «estamos empezando a ser vistos como los acompañantes del negocio que somos, como una especie de freno que no limita la velocidad… sino que estamos ahí precavidos, previniendo que si surge alguna curva que no hemos visto podamos recibirla con seguridad y tranquilidad».
Cerró su intervención con un guiño clásico dirigido al resto de candidatos: «esto es una carrera de fondo, no es ningún sprint, y tenemos que apresurarnos lentamente».


BBVA y Eroski, empate histórico en el Premio Empresa
La categoría Empresa deparó el momento más singular de la noche: por primera vez en la historia de los premios ASCOM, el jurado registró un empate exacto de votos entre dos candidaturas, BBVA y Eroski.
La Junta Directiva resolvió entregando ambos premios, por orden alfabético: primero a BBVA y después a Eroski.
«Está claro que a nosotros el protocolo no nos genera ningún problema», bromeó Bonatti al anunciar la fórmula.
Mientras, el tesorero de la Junta Directiva, Jesús Pindado, a quien le correspondió entregar el premio al BBVA, subrayó el valor simbólico del empate: «eso demuestra que la diversidad de la función de compliance llega a todos los entornos, tradicionales como el sector financiero y otros entornos como el ámbito del consumo».
Recogió el premio en nombre de BBVA su directora de Cumplimiento en España, Belén Rico, que puso en valor la función preventiva del área premiada, la del Compliance Testing: «pone en valor uno de los aspectos más importantes del Compliance, y es que tenemos que prevenir, prevenir y prevenir… esta función es la mayor evidencia de que podemos sacar las debilidades antes de que lo hagan nuestros compañeros, los auditores».
Rico destacó especialmente dos logros del equipo: «la eficiencia en el modelo de Compliance… esa autocrítica que nos hace detectar preventivamente esas debilidades que fortalecen nuestro modelo de control», y la confianza construida «gracias a nuestro trabajo en los datos, rigor, objetividad, independencia».

Por Eroski intervino Idoia Baranguan, directora jurídica y de Compliance del grupo, que enmarcó el premio, después de recibirlo de manos de Lucía Sánchez-Ocaña, en la trayectoria cooperativa de la empresa: «fue por convicción, en una empresa que es una cooperativa donde principios como la honestidad, la integridad, la ética empresarial y la austeridad son parte de nuestro ADN».
Agradeció la confianza depositada por el Consejo Rector y por la CEO del grupo, y quiso reivindicar el tamaño reducido de su equipo: «nuestro equipo de cumplimiento normativo… somos tres. Es esa actividad la que quiero que también se vea, y de todas y cada una de las personas socias y trabajadoras del grupo, porque la suma de nuestras responsabilidades individuales es la que nos hace generar día a día la cultura de cumplimiento normativo».

Luis Plaza López (Microsoft), Compliance Officer del Año
El cierre de la gala llegó con el premio que Bonatti calificó como «uno de los más importantes» de la noche, por tratarse, dijo, de un reconocimiento entre pares: «cuando premiamos a un Compliance Officer, en el fondo nos estamos premiando todos».
El jurado, representado en la entrega por el presidente José Zamarriego, se decantó por Luis Plaza López, responsable de Control and Compliance de Microsoft Europa Norte, cuya candidatura incluía una reducción del 40% en incidentes de cumplimiento de alta prioridad en la región y el desarrollo de «Integrity», un asistente de cumplimiento basado en Copilot.

En un discurso que combinó humor y reflexión, Plaza recurrió a una metáfora futbolística —oportuna, con el España-Austria a punto de empezar— para explicar el papel de la inteligencia artificial en su trabajo diario: «se ha convertido para nosotros como el VAR, esa asistencia técnica que nos marca el penalti y nos enseña si le ha tocado o no le ha tocado lo suficiente. Pero nosotros seguimos siendo quien toma la decisión final, y somos ese árbitro».
El premiado quiso además reivindicar el papel de ASCOM más allá de la gala: «esa fuente de conocimiento, ese lugar donde podemos conectar, ver otros perfiles, y saber que no estamos tan solos como parece en nuestras empresas».
Reconoció a su equipo —»al final son los que levantan el peso y están ahí, en la primera línea»— y cerró con una anécdota familiar que resumió con humor su propia definición de la profesión: uno de sus hijos, contó, describe su trabajo en Compliance como «algo así como la Patrulla Canina».