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Opinión | España arde: cañones de agua contra el fuego

Los cañones de agua pueden reforzar la prevención de incendios forestales y proteger los bosques, las viviendas y las vidas humanas.

17/07/2026 03:07

Llevamos ya la cuarta parte del verano y en España han ardido 50.000 hectáreas y se sigue sin apostar por la auténtica solución que es la de poner cañones de agua en las zonas limítrofes de los pueblos o zonas cercanas a zonas habitadas.

Estos dispositivos, comercializados por empresas especializadas, permitirían actuar con rapidez ante la aparición de las primeras llamas y son una fantástica solución para apagar el fuego y evitar daños en viviendas y vidas humanas.

No acaba de comprenderse la razón por la que no se implantan estos cañones de agua que en los bosques, si fuera posible hacer llegar allí tuberías de agua, o, al menos, en zonas concretas que hagan de cortafuegos, acabaría con el problema de los incendios.

Se trata de una solución relativamente sencilla de instalar y potencialmente muy eficaz. La rapidez de la intervención es determinante ante cualquier incendio: cuanto más tiempo transcurre desde que se detecta el fuego hasta que comienzan las labores de extinción, mayores son las posibilidades de que las llamas se propaguen sin control.

Fenómenos extremos cada vez más frecuentes

La necesidad de reforzar la prevención resulta aún más evidente ante la creciente frecuencia de los fenómenos meteorológicos extremos.

Del mismo modo que durante septiembre y octubre se producen episodios recurrentes de lluvias torrenciales que antes eran más aislados, también asistimos a periodos de calor más intensos y prolongados. Se trata de señales preocupantes que obligan a prestar mayor atención a las consecuencias del cambio climático y al daño acumulado durante décadas sin adoptar suficientes medidas de vigilancia y prevención.

Estos días se están dando casos de localidades con temperaturas por encima de los 40 grados o cercanas a ellas, y todo lo que exceda de 30° supone un incremento del riesgo de incendios.

No solamente por el excesivo calor, sino, también, por el efecto humano de aquellas personas que quieren causar daños intencionados con incendios que en la actualidad está sancionado con penas de prisión elevadas, pero que, además, se acrecienta el riesgo de incendio por estas temperaturas elevadas que pueden provocar que nuestros bosques puedan verse de nuevo dañados por el efecto de un incendio que se puede reproducir si no se actúa de forma urgente, o no se han adoptado medidas de prevención en los bosques con cortafuegos, u otras medidas como el refuerzo de plantilla en guardas forestales que vigilen nuestros bosques sobre todo en las épocas veraniegas.

El ejemplo de El Saler

Hace unos días se difundieron imágenes de los cañones de agua instalados en El Saler, en Valencia, funcionando a pleno rendimiento para combatir el calor y reducir el riesgo de incendio.

Este sistema podría trasladarse a otras zonas forestales especialmente vulnerables. Instalados en lugares estratégicos, los cañones permitirían atacar el fuego desde sus primeros momentos y crear barreras húmedas que dificultaran su avance hacia las viviendas.

Su principal ventaja es la inmediatez. Una de las causas que explican la propagación de muchos incendios es el tiempo que transcurre entre la detección del foco y la llegada de los equipos de extinción.

A ello se añaden las dificultades para acceder por carretera a determinadas zonas. Cuando los medios terrestres logran llegar, el fuego puede haberse extendido ya por árboles, matorrales y vegetación seca, multiplicando el daño, causando un daño que es mucho mayor que la cantidad económica que se puede invertir en la instalación de cañones de agua en nuestros bosques.

Invertir en prevención

Si queremos conservar nuestros bosques y esos pulmones de la naturaleza que tenemos en España es preciso invertir en prevención para evitar que este Verano se sigan repitiendo, como cada año, imágenes dantescas de incendios que, además, afectan a la población y que han causado serios daños en viviendas y zonas pobladas causados a la ciudadanía, y que son siempre mayores que la inversión que se pueda llevar a cabo en estos cañones de agua que se deberían instalar de forma proporcional en nuestros bosques.

El año pasado el fuego causó serios daños en Castilla y León y en Extremadura, así como en Galicia. Y recordemos ahora las imágenes de localidades enteras de las que tenían que huir sus ciudadanos, dado el efecto inmediato del fuego que se acercaba a esas poblaciones, cuando si se hubiere dispuesto de estos cañones de agua como existen en El Saler de Valencia se hubiera podido apagar el mismo de una forma inmediata.

Nos encontramos ahora mismo a principio de verano y es momento para reflexionar sobre la necesidad de adoptar estas medidas de instalación de cañones de agua en zonas concretas, ya que supone una inversión segura y preventiva y evita daños mayores, pero, sobre todo, supone una forma de atacar el fuego de una forma eficaz y eficiente.

Porque la pregunta es: ¿Cuántos bosques se deben seguir quemando y pérdida de vidas y daños materiales para que se instalen cañones de agua en las zonas cercanas a los pueblos que lindan con muchos bosques en nuestro país?

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