Jéssica Rodríguez, expareja del exministro de Transportes José Luis Ábalos, ha optado por guardar silencio este lunes en su primera comparecencia como investigada ante el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno, instructor de una de las piezas del denominado ‘caso Koldo’.
Según han informado fuentes jurídicas, en la misma jornada también estaban citados como investigados Joseba García, hermano del exasesor ministerial Koldo García, e Ignacio Zaldívar, exdirector de Gestión Administrativa de Adif.
La imputación de los tres responde a una petición formulada por la Fiscalía Anticorrupción, que fundamentó su solicitud en diversos extremos recogidos en la sentencia del Tribunal Supremo dictada en el denominado ‘caso mascarillas’, resolución en la que se condenó a José Luis Ábalos a 24 años de prisión.
El Ministerio Público sostiene que dicha sentencia contiene «datos que apuntan a la intervención» de Joseba García e Ignacio Zaldívar en la contratación de Rodríguez en las empresas públicas Ineco y Tragsatec.
La contratación en Ineco y Tragsatec, bajo sospecha
La resolución del Tribunal Supremo calificó esa contratación como una práctica de «enchufismo». En los hechos declarados probados, los magistrados concluyeron que Rodríguez percibió 43.950 euros de salario sin acudir a su puesto de trabajo y atribuyeron a Ábalos diversas gestiones dirigidas a «activar» su contratación y a facilitar una «interesada cobertura» destinada a «eludir los controles del desarrollo efectivo de su trabajo».
A partir de esos hechos, la Fiscalía Anticorrupción atribuye a Rodríguez, Joseba García e Ignacio Zaldívar la presunta comisión de delitos de malversación y tráfico de influencias. Respecto a la expareja del exministro, el Ministerio Público sostiene que fue la «principal beneficiada por el ilícito proceder en su contratación» en ambas empresas públicas.
En su escrito, la Fiscalía afirma que «Rodríguez no sólo no desempeñó ningún trabajo en las empresas que la contrataron, sino que el propósito fundacional del plan criminal era, precisamente, que no trabajara y, pese a ello, percibir un salario mensual».
La Fiscalía se apoya en la sentencia del Supremo
El Ministerio Público incorpora a su argumentación diversos pasajes de la sentencia del ‘caso mascarillas’. Entre ellos, destaca que Rodríguez consignó en los informes remitidos a sus superiores en Ineco que realizaba tareas administrativas para Joseba García.
Durante el juicio celebrado ante el Tribunal Supremo como testigo, la propia Rodríguez reconoció que nunca llegó a desempeñar funciones en Ineco y aseguró que José Luis Ábalos conocía esa situación. «Yo solamente tenía que hacer lo que Joseba y Koldo me pidieran. Yo cobraba y estaba a la espera de lo que me dijeran que tenía que hacer», declaró entonces.
El papel atribuido a Ignacio Zaldívar
En relación con la contratación de Rodríguez en Tragsatec, la Fiscalía sostiene, siempre sobre la base de los hechos recogidos en la sentencia del Supremo, que la entonces presidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera —también investigada en esta causa— encargó a Ignacio Zaldívar realizar las gestiones necesarias para facilitar la incorporación de Rodríguez sin que fuera necesaria una entrevista previa.
Según el escrito de Anticorrupción, Zaldívar trasladó a los responsables de Tragsatec que Rodríguez mantenía «algún tipo de vínculo con el ministro Ábalos» y que la presidenta de Adif tenía interés en que fuera contratada.
No obstante, durante su declaración como testigo en el juicio del ‘caso mascarillas’, el propio Zaldívar explicó que Isabel Pardo de Vera le comunicó que el entonces ministro le había llamado porque, según le indicó, en Ineco «estaban molestando a Jéssica».
El exdirector de Gestión Administrativa de Adif se definió entonces como una mera «correa transmisora» entre Ineco y la presidencia de Adif y negó haber tenido conocimiento de que existiera una situación irregular relacionada con la ausencia de fichajes por parte de Rodríguez.
«No, no, hubiese sido una anomalía inadmisible», afirmó al ser preguntado sobre esa posibilidad.
Asimismo, recordó que únicamente percibió una actitud de «altivez» y «soberbia» por parte de Rodríguez cuando intervino para resolver una incidencia relacionada con unos cheques de comida, un episodio al que aseguró no haber concedido mayor relevancia.