El excomisario José Manuel Villarejo, camino de una nueva comparecencia ante la Audiencia Nacional. Foto: EP.

La Policía no halla en los audios de Villarejo conversaciones con Cospedal que aporten indicios de delito

18 / 09 / 2026 05:43

El magistrado de la Audiencia Nacional Antonio Piña ha optado por no pronunciarse todavía sobre la incorporación al ‘caso Villarejo’ de los audios entre la exsecretaria general del PP y exministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, y el excomisario José Manuel Villarejo.

Antes, ha preferido escuchar a la Fiscalía. Así lo recoge una providencia a la que ha tenido acceso Europa Press, en la que el instructor da cuenta de haber recibido el informe que solicitó a la Unidad de Asuntos Internos de la Policía Nacional, encargada de cotejar el contenido de esas grabaciones con las anotaciones manuscritas de Villarejo.

«Y visto su contenido, dese traslado al Ministerio Fiscal a fin de que con su conocimiento manifieste lo que a su derecho convenga. Una vez recibido se acordará lo que proceda», resume el magistrado en el documento.

La petición policial no surgió de oficio. Fue el PSOE quien insistió en que los audios —de «carácter público y conocido», según el argumento esgrimido por el partido— se incorporasen a la causa, alegando que no existía «ningún impedimento» para requerirlos.

Piña encomendó entonces a Asuntos Internos que determinara si entre el material intervenido a Villarejo figuraban conversaciones con «indicios de criminalidad» mantenidas con Cospedal o con su exmarido, Ignacio López del Hierro, así como eventuales correos electrónicos o transferencias bancarias entre ellos.

El resultado, al menos en ese punto concreto, ha sido negativo. Según el informe, los agentes no localizaron «tales conversaciones (archivos de audio) con Cospedal», ni correos electrónicos ni transferencias bancarias.

Una segunda búsqueda, más exhaustiva, tampoco arrojó resultados: ningún correo «con contenido» más allá de noticias de prensa recopiladas sobre la pareja o los datos de contacto de López del Hierro, a quien Villarejo trataba con cierta habitualidad, según ya constaba acreditado en otras piezas del sumario.

Lo que sí confirma el informe, en cambio, es la intensidad del trato. Las agendas y diarios del excomisario, remitidos íntegramente al juzgado, «reflejan numerosos contactos con Cospedal y López del Hierro», extremo que se repite en el registro de su teléfono móvil, según se detalla en el documento policial.

RAC1 y los audios ya publicados

Asuntos Internos respondió en el mismo informe a otro requerimiento del instructor: el dirigido al medio de comunicación RAC1, que difundió parte de estas grabaciones en 2025, para que precisara cuándo las obtuvo y si llegaron a emitirse.

Según recoge el documento, la cadena entregó un dispositivo electrónico con un archivo titulado «Relación grabaciones» y tres audios identificados como «Cospedal-Cataluña-15.9.14m», «Cospedal-CNI-9.3.15» y «F.MartinezPuj-Andorra-23.10.14».

El encargo policial coincide con la recta final del juicio por la ‘Operación Kitchen’, el presunto espionaje orquestado desde el Ministerio del Interior durante el Gobierno de Mariano Rajoy para sustraer información al extesorero del PP Luis Bárcenas y, supuestamente, obstaculizar así la investigación sobre una contabilidad opaca del partido. La sentencia está pendiente.

Durante la vista, Cospedal reconoció como testigo haberse reunido con Villarejo, aunque negó haberle hecho «encargo» alguno: se limitó, dijo, a formularle «preguntas».

Villarejo, por su parte, declaró como acusado que la entonces dirigente ‘popular’ vivía «obsesionada» con la posibilidad de que la prensa publicara anotaciones de Bárcenas referidas a «M. Rajoy». «Estaba convencida de que yo podía impedir que ciertas cosas se publicaran. Obviamente, yo le seguía la corriente», afirmó el excomisario ante el tribunal.

Cospedal y López del Hierro llegaron a estar imputados en esta pieza, si bien quedaron exonerados en 2021. La abogada del PSOE, Gloria de Pascual, pidió al tribunal, en el turno de cuestiones previas del juicio de ‘Kitchen’, que se les volviera a imputar. La solicitud, hasta donde recoge el material disponible, no consta resuelta.

Lo que dicen los audios

El contenido de las grabaciones, más allá de su eventual relevancia penal, ofrece un retrato de la relación entre ambos. En una de ellas, Villarejo le comenta a Cospedal que había hallado «documentación complicada» perteneciente al extesorero del PP.

Ella pregunta quién la localizó, si la Policía «o el CNI». «Yo sé que antes habían encontrado y, más o menos, habían limpiado a este todo lo que tenía. A mí me lo ha dicho el presidente, no me lo ha dicho nadie más», responde.

Villarejo revela además que «el cocinero» era el nombre en clave que empleaba para referirse a Sergio Ríos, el chófer de Bárcenas al que, según la investigación, utilizaba como fuente sobre el entorno del extesorero.

Cuando Cospedal pregunta por él, Villarejo sugiere «hacerlo policía nacional», y resta importancia a que hasta entonces hubiera cobrado «todos los meses dos mil euros» —la cifra que la Fiscalía sostiene que Ríos percibió como presunto confidente—: «Este tío lo hacéis policía nacional, básico, y ya no puede hablar (…) ya no se sabe si era policía antes o después, o si era un infiltrado que habían metido para sacar información. Es un error dejar a este chico suelto. Porque al final te das cuenta que cuando pasan los años es cuando aparecen los cadáveres por ahí». Cospedal responde: «Y siempre aparecen».

En otro pasaje, Villarejo asegura haber usado «la línea para llegar al ‘Asturiano'» —apodo con el que, según la presunta trama de ‘Kitchen’, se referían a Rajoy— «para comentarle cómo iban las cosas».

También aflora, sin mayor concreción, «lo de la deuda esa» que ambos tienen «pendiente»: Villarejo se queja de realizar «20.000 trabajos de análisis» sin poder facturarlos —»algún encargo de algún asesoramiento… me hubiera venido bien ¿por qué? Porque hubiera facturado»—, y pone como ejemplo la empresa pública de residuos Enresa, que «tiene una cantidad de fondos de la leche, y tiene trescientas mil cosas de asesoramientos».

Cospedal replica que ella no goza de «esa libertad de movimientos» y advierte de que cada contrato adjudicado a «esa empresa» pasa por la revisión de Hacienda, «para joderme a mí».

La conversación se cierra con una referencia a Esperanza Aguirre. Villarejo cuenta que le habían pedido, a través de una asociación, «darle caña» a la expresidenta madrileña, algo que dice hacer a regañadientes («me cae muy bien esa tía»). Cospedal, más tajante, responde: «Está dando mucho por saco, mucho, mucho (…). Nos dejó tirados en la Comunidad de Madrid, tirados, ¿eh?».

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