La cadena de televisión estadounidense ABC, propiedad de The Walt Disney Company, ha presentado una demanda contra la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) tras la orden del regulador de adelantar la renovación de sus ocho licencias de emisión. La empresa sostiene que la medida responde a presiones del Gobierno y constituye un ataque a la libertad de expresión.
En la demanda, la cadena afirma que la Administración, a través de la FCC, emprendió una campaña de represalias contra ABC por el contenido de sus emisiones.
«Actuando a través de la Comisión Federal de Comunicaciones, la Administración ha emprendido una campaña de represalia contra ABC por una sola razón: desaprueba lo que transmite», asegura el escrito hecho público por la cadena propiedad de Disney.
Una crítica con la que la ABC señala directamente a la administración Trump, no siendo la primera vez que la gestión del republicano sale ante las cámaras.
Especialmente, en cuanto al tratamiento de las libertades de los norteamericanos.
Disney sale en defensa de profesionales como Jimmy Kimmel
La cadena vincula esta actuación con una serie de ataques dirigidos contra sus contenidos y contra algunos de sus profesionales, entre ellos el presentador Jimmy Kimmel.
Según expone la demanda, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó a pedir hace unos meses el despido del presentador por unas bromas sobre la primera dama, Melania Trump, y considera que esa situación desembocó en la utilización de la FCC como instrumento de represalia mediante la renovación anticipada de las licencias.
El escrito incorpora además las declaraciones de la comisionada de la FCC Anna Gomez, quien calificó los hechos como «una campaña sostenida y coordinada de censura y control, llevada a cabo mediante la instrumentalización de la autoridad de la FCC como organismo regulador federal y dirigida a presionar a la prensa libre e independiente y a todos los medios de comunicación para que se sometan».
Según la demanda, el regulador ordenó en abril a ABC presentar las solicitudes de renovación de sus licencias en un plazo de 30 días, apenas un día después de las declaraciones de Trump sobre Kimmel, pese a que las licencias todavía no habían expirado y sin conceder el tiempo habitual para completar un procedimiento que, sostiene la cadena, puede prolongarse durante meses.
ABC asegura asimismo que la FCC nunca había exigido una renovación anticipada simultánea a un conjunto de emisoras pertenecientes a una misma cadena de radiodifusión, y menos aún tratándose de emisoras con una trayectoria de servicio público y periodismo galardonado.