Televisores, juguetes, robots aspiradores, bombillas, alarmas, altavoces o timbres son algunos de los dispositivos que pueden funcionar conectados a Internet y que, además de facilitar determinadas tareas cotidianas, pueden plantear riesgos para la privacidad de las personas que los utilizan o conviven con ellos.
La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) advierte de que estos dispositivos pueden captar y almacenar voces, imágenes u otra información de personas sin que estas sean conscientes de ello. El dispositivo, además, no siempre puede distinguir quién es su usuario, por lo que puede recoger información de familiares, invitados u otras personas que se encuentren en el domicilio.
A los datos que se proporcionan directamente y de forma consciente se suman aquellos que los propios dispositivos pueden obtener mediante sus sensores, como imágenes y audio.
Además, en la prestación de estos servicios pueden intervenir distintas empresas —como fabricantes de dispositivos, desarrolladores de software o proveedores de servicios— que podrían tener acceso a los datos y utilizarlos para otras finalidades.
La combinación de los datos recogidos con información procedente de otros usuarios permite, asimismo, deducir información relacionada con los hábitos, comportamientos y características físicas de las personas.
La AEPD señala también que algunos dispositivos pueden rastrear los movimientos de los usuarios y, como mínimo, permitir localizarlos en lugares concretos durante determinados periodos de tiempo. El volumen de datos recopilados y la combinación de información procedente de varios dispositivos puede llegar a permitir la elaboración de perfiles precisos en función de los hábitos, preferencias y uso que se haga de estos aparatos.
Incluso cuando el usuario no está interactuando directamente con un dispositivo, este puede continuar capturando y tratando datos personales.
A ello se añade el riesgo de ciberseguridad. Un dispositivo conectado a Internet que cuente con configuraciones inseguras, por defecto o con vulnerabilidades no solucionadas puede convertirse en una puerta de acceso de ciberdelincuentes a los datos personales. Los datos tratados por terceros también pueden quedar expuestos en caso de producirse una brecha de seguridad.
Seis recomendaciones para utilizar estos dispositivos de forma segura
Ante estos riesgos, la AEPD recoge una serie de recomendaciones para mejorar la privacidad cuando se utilizan dispositivos inteligentes.
En primer lugar, recuerda que el derecho fundamental a la protección de datos también depende de las decisiones del usuario. Por ello, recomienda pensar qué datos son necesarios para cada dispositivo y no facilitar más información de la imprescindible. También aconseja revisar la información ofrecida por el fabricante y, en caso de dudas, consultar con su delegado de protección de datos.
El consentimiento debe otorgarse únicamente para aquellas finalidades que se ajusten a las preferencias y necesidades del usuario.
La segunda recomendación pasa por elegir productos de fabricantes o proveedores que ofrezcan garantías de privacidad y protección de datos y que se comprometan a proporcionar actualizaciones de seguridad durante la vida útil del producto.
Antes de adquirir un dispositivo, la AEPD aconseja informarse a través de sus políticas de privacidad sobre quién va a tratar los datos personales y con quién se puede contactar como delegado de protección de datos; qué tipos de datos serán tratados y con qué finalidades; si los datos personales serán comunicados a terceros y para qué fines, y cuál es la forma de ejercer los derechos de protección de datos, incluido el derecho a la portabilidad.
Durante la puesta en marcha del dispositivo, es importante revisar y configurar las preferencias y opciones de privacidad y seguridad. El usuario debe poder otorgar su consentimiento y expresar su oposición a las distintas finalidades. La Agencia recomienda cambiar los usuarios y contraseñas establecidos por defecto, actualizar el dispositivo y desactivar aquellas funcionalidades que no vayan a utilizarse.
Mientras el dispositivo esté en uso, la AEPD aconseja comprobar que puede desconectarse cuando no se esté utilizando y emplear, cuando exista, el modo que permita deshabilitar la captura de datos. También recomienda revisar periódicamente las opciones de privacidad y seguridad e instalar las actualizaciones de seguridad disponibles.
Por último, cuando el dispositivo deje de utilizarse definitivamente, no debe mantenerse conectado a Internet si está obsoleto, en desuso o sin actualizar. El usuario tiene derecho a solicitar la supresión de sus datos personales y resulta conveniente eliminar las cuentas de usuario en aquellos proveedores de servicios que ya no vayan a utilizarse.
La AEPD recuerda además que también puede ejercerse el derecho a la portabilidad y recomienda borrar los datos que pueda contener el dispositivo antes de venderlo o reciclarlo.