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Robles afirma que «agentes desestabilizadores e interesados» provocaron la invasión de Ceuta sirviéndose de Facebook, WhatsApp y Tik-tok

Robles reivindica la españolidad de Ceuta y Melilla y detalla ante el Congreso el papel del CNI y de Facebook, WhatsApp y TikTok en la crisis migratoria

25/08/2026 12:08

La ministra de Defensa, Margarita Robles, compareció este martes de forma extraordinaria y a petición propia ante la Comisión de Defensa del Congreso para rendir cuentas sobre la actuación de su departamento en la crisis migratoria de Ceuta del pasado 30 de julio.

Buena parte de su intervención giró en torno al papel de las redes sociales, tanto antes como durante el asalto, y a la posible existencia de actores con intención desestabilizadora detrás del fenómeno.

Antes de entrar en el análisis técnico, Robles dedicó un bloque de su intervención a reivindicar lo que llamó la españolidad de Ceuta y Melilla. «Ceuta y Melilla son España. Que nadie lo olvide ni lo ponga en duda», afirmó, insistiendo en que ambas ciudades autónomas representan, en sus palabras, «la mejor España» por su ejemplo de tolerancia y convivencia entre religiones.

La ministra vinculó esa afirmación a la integridad territorial del país, sosteniendo que la soberanía sobre ambos territorios «son intocables» y que cualquier agresión o intento de agresión contra Ceuta y Melilla equivale a una agresión contra España en su conjunto.

Robles enmarcó estas declaraciones no como una reacción coyuntural a la crisis del 30 de julio, sino como una convicción sostenida a lo largo de sus ocho años como ministra de Defensa.

El papel de las redes sociales en la invasión

El papel de las redes, y en particular de Facebook, no se limitó al día del asalto. Según Robles, en lo que un informe del Estado Mayor de la Defensa denomina la fase de «migración concentrada» ya existían grupos de Facebook creados con anterioridad y dedicados a organizar cruces a nado, con contenidos eminentemente prácticos: itinerarios, adquisición de trajes de neopreno y aletas, e instrucciones para acceder a Ceuta a nado.

Esa actividad se intensificó, dijo la ministra, a partir de una interpretación interesada de la sentencia del Tribunal Supremo y se tradujo en un incremento sostenido de entradas a nado entre el 12 y el 26 de julio.

El 27 de julio, el presidente de Ceuta y el delegado del Gobierno alertaron públicamente de que el ritmo diario de llegadas, entonces en torno a 150 personas, ponía en riesgo de colapso los recursos de acogida.

Dos días después, el 29 de julio, grupos de WhatsApp y de Facebook —algunos, según Robles, con hasta 180.000 usuarios— convocaron explícitamente a entrar a nado y saltando la valla aprovechando las fiestas del día siguiente.

Robles fue explícita, en cambio, al matizar el grado de certeza sobre quién estaba detrás de esa movilización.

Habló de «actores interesados que probablemente hayan favorecido esta crisis o estén utilizándola» con una finalidad política de desestabilización que, dijo, no afecta solo a España sino también a la Unión Europea, en un contexto marcado por la guerra en Ucrania, la situación en Oriente Próximo y el repunte del radicalismo en el continente africano.

No dio nombres, países ni evidencias concreta sobre estos agentes internacionales: fue una valoración probabilística, no una conclusión cerrada de los servicios de inteligencia.

El Centro Nacional de Inteligencia

Sobre ese punto, la ministra dedicó un pasaje específico al papel del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Según explicó, 25 miembros del CNI cuentan con destino permanente y secreto en Ceuta y monitorizan a diario la situación desde múltiples perspectivas: las relaciones con los países fronterizos, la situación geopolítica en el flanco sur, la actuación de las mafias organizadas y su utilización de las redes, el repunte del terrorismo yihadista y el desarrollo de la migración irregular vinculada a los países del Sahel, además de las «actuaciones desestabilizadoras mediante amenazas híbridas realizadas por agentes internacionales».

La ministra de Defensa afirmó que, pese al deber de secreto que limita la publicidad de sus actuaciones, el CNI «realizó la labor que competencialmente le espera y es exigible», y que esa información fue compartida y analizada junto con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y con la Delegación del Gobierno en Ceuta.

Según su testimonio, el seguimiento de la actividad en redes vinculada a la crisis no fue un hallazgo posterior al 30 de julio, sino una tarea de monitorización constante por parte de los servicios de inteligencia.

En la fase del «asalto masivo», iniciada hacia las 11:30 del 30 de julio, la ministra señaló un cambio de plataforma: los grupos de Facebook activos hasta entonces dejaron de ser accesibles y su función fue asumida por canales de difusión rápida y, sobre todo, por TikTok, con imágenes de personas cruzando la frontera sin obstáculos.

El flujo de entrada llegó a 5.200 migrantes por hora y, a las 20:00, se calculaba que entre 45.000 y 55.000 personas habían accedido a la ciudad.

La tercera fase, la del retorno masivo a partir del 1 de agosto —cerca del 90% de quienes entraron, según Robles—, coincidió con un giro en el tono de las narrativas en redes: de la euforia inicial se pasó al «desencanto», con episodios de frustración de parte de quienes habían cruzado al comprobar que la población musulmana de Ceuta no respaldaba la entrada masiva.

Según relató la ministra, esas narrativas incluyeron «acusaciones de amenazas a los musulmanes ceutíes de no haberlos apoyado», además de incitaciones a ciberataques contra organismos españoles y propuestas de sabotaje contra el sistema de distribución eléctrica de la ciudad en las primeras horas del 1 de agosto.

La ministra defendió el papel de apoyo —nunca sustitutivo— de las Fuerzas Armadas a la Guardia Civil, activado mediante instrucción del JEMAD la noche del 30 de julio, y detalló un despliegue reforzado que incluye unidades del Tercio de la Legión, el Regimiento de Regulares, artillería, ingenieros y caballería, además de medios navales como la fragata Santa María y los buques de acción marítima Rayo y Tornado.

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