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BK Legal impulsa una iniciativa para acabar con la jornada partida

El sector laboralista abre el debate sobre la conciliación, la organización empresarial y los hábitos horarios de la sociedad española.

29/08/2026 03:08

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¿Es la jornada partida el problema de la falta de conciliación personal y la falta de salud laboral de algunos trabajadores?

Desde BK Legal, despacho especializado en Derecho Laboral, creen que sí. Sobre todo, de aquellos que se dedican al sector del comercio, la hostelería, teleoperadores o citas administrativas.

Este tipo de trabajadores, aunque tengan una jornada de ocho horas, pueden permanecer hasta doce horas fuera de casa como consecuencia de su horario, que suele tener una pausa para la comida de entre una hora y dos horas y media.

Ese tiempo intermedio no es siempre trabajo efectivo, pero tampoco es tiempo verdaderamente libre. Y sumado a que alguno de estos trabajadores tardan más en ir y volver al domicilio para su segunda parte de la jornada, no resulta descabellado admitir que esta organización laboral acaba condicionando a la persona su día completo.

Por ello, la firma ha impulsado en la plataforma Change.org la petición Acabemos con la jornada partida.

«Hay mucha conflictividad laboral en la hostelería y en el comercio por estas jornadas porque estos horarios hacen imposible que una persona pueda conciliar con su familia. Un ejemplo muy común es el horario de 10:00 a 14:00 horas y desde las 16:00 o 17:00 horas hasta las 20:00 o 21:00 horas de la noche. Esto, a la larga, y en muchos casos, puede generar daños colaterales, problemas entre la empresa y trabajador…», explica Virginia López Bello, abogada que lidera esta

El objetivo es que este grito de socorro llegue hasta el Ministerio de Trabajo, liderado por la ministra Yolanda Díaz, y así que esta petición de que la jornada partida pase a ser algo excepcional tenga un recorrido parlamentario y regulatorio que llegue a los convenios colectivos correspondientes.

Virginia López Bello, socia de BK Legal ha impulsado esta iniciativa después de que varios de sus clientes, a jornada partida en sus respectivos puestos de trabajo, le hayan traslado que le es imposible conciliar su vida personal con la profesional. Foto: Cedida.

Un problema que tiene su raíz en el horario española

La abogada señala que este tipo de horarios se deben a los hábitos de consumo arraigados a la cultura española.

«Creo que para que salga adelante la iniciativa necesitamos que la sociedad cambie algunos hábitos. Quizás el empresario se ve forzado a ofrecer sus servicios de otra manera a otros horarios y el consumidor pueda adaptarse a esas nuevas necesidades y acercarnos más a los horarios europeos. No tiene sentido que en España se coma a las 15:00 de la tarde y se cene a las 22:00 de la noche», critica la socia de BK Legal.

Para la abogada, si se consiguiese este cambio de mentalidad la jornada debería pasar a un plano excepcional, y, por tanto, estar mejor remunera: «Si se pone cada vez más difícil que el empresario pueda contratar a jornada partida, aquellos que acepten ese horario debería llevarse un plus. Esto es lo que va a marcar realmente el que podamos llegar a que la jornada partida no sea un daño para las empresas», señala.

Bajo el hashtag #NoAlSecuestroDeMiVida, la petición ya acumula más de 8.400 firmas verificadas en dos semanas que lleva activa.

¿Prohibir la jornada partida o regularla mejor?

La propuesta de BK Legal no está exenta de debate. Aunque existe cierto consenso en que la distribución de tiempo de trabajo puede tener un impacto directo sobre la conciliación y la salud laboral, existen dudas sobre si la solución pasa necesariamente por eliminar, con carácter general, la jornada partida.

Omar Molina, socio de Agusta Abogados, considera que el resto está encontrar el equilibrio entre la protección del trabajador y las necesidades organizativas de la empresa.

Por ello, plantea que el debate debe fijarse en establecer límites que eviten que una interrupción excesiva termine convirtiendo una jornada de ocho horas en «doce horas de disponibilidad vital».

Entre las posibles alternativas apunta a limitar la duración de las pausas, exigir una causa organizativa que las justifique, mejorar la previsibilidad de los horarios y reforzar su regulación a través de la negociación colectiva.

Por su parte, Estela Martín, abogada y Directora de Comunicación de Sincro, cuestiona directamente el planteamiento de la iniciativa.

Desde su perspectiva una prohibición general podría entrar en conflicto con la normativa laboral y europea, así como con la libertad de empresa y el poder de dirección empresarial. Además, aplicar una misma solución a sectores con realidades muy diferentes podría resultar poco efectivo

Pero hay otro elemento que trasciende la propia regulación laboral: los hábitos sociales.

Begoña Viña, consultora de Recursos Humanos, considera que el problema no puede resolverse únicamente desde las empresas. «El verdadero cuello de botella para eliminar la jornada partida no es solo la organización empresarial, sino nuestros propios hábitos como sociedad», sostiene.

Los horarios comerciales, las citas administrativas y sanitarias, el ocio y la hostelería responden también a una sociedad acostumbrada a comprar, hacer gestiones y consumir servicios hasta bien entrada la tarde o la noche. Mientras esos hábitos no cambien, sostiene Viña, cualquier reforma legal tendrá un alcance limitado.

La respuesta, por ahora, no parece sencilla. Entre la prohibición absoluta que plantea la iniciativa y la libertad de las empresas para organizar sus horarios existe un amplio espacio de regulación. Y es precisamente ahí donde puede situarse el próximo debate sobre cómo trabajar en España sin que el horario laboral termine condicionando por completo la vida personal.

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