La vuelta a la rutina tras las vacaciones puede provocar efectos negativos en los trabajadores, popularmente conocidos como «burnout». Agotamiento, falta de productividad o interés que debe ser tenido en cuenta por parte de las compañías para cuidar la salud de sus trabajadores en el diseño del nuevo curso.
Tras unas semanas de descanso merecido, la «vuelta al cole», tanto para niños como para adultos, está a la vuelta de la esquina.
Algo que, en el caso de los trabajadores, puede ser el reinicio de la actividad laboral, de nuevos proyectos… o el comienzo del «burnout», o síndrome del trabajador quemado.
Una afectación que, según la Organización Mundial de la Salud, se define como «un fenómeno ocupacional provocado por un estrés crónico en el entorno laboral» que no ha sido gestionado adecuadamente.
Agotamiento extremo, distanciamiento mental, bajada de la productividad, caída del interés.
Estos son algunos de los síntomas que puede producir este regreso de las vacaciones, que afectan tanto a la salud física y mental de los empleados, como a la productividad y eficacia de las empresas.
«Muchas personas revisan sus prioridades y si su empleo sigue respondiendo a sus expectativas. Las empresas deben aprovechar este momento para recuperar las conversaciones sobre desarrollo, crecimiento y futuro profesional, para conseguir reforzar el vínculo empresa-trabajador», explica Mónica Muncharaz, Health & Safety Manager de GI Group.
Claves para evitar el burnout tras las vacaciones
Así pues, el regreso de las vacaciones es un momento esencial para el buen funcionamiento y arranque del curso escolar.
Un nuevo inicio que, para Muncharaz, no consiste en «volver a la rutina» que se abandonó antes del descanso, sino en un momento de retomar posiciones y comunicaciones entre empleados y empresa, de cara a encontrar caminos que mejoren la eficacia y la productividad.
«Escuchar a los equipos y adaptar la organización del trabajo no solo ayuda a prevenir el desgaste, sino que también refuerza la motivación, la productividad y la voluntad de seguir creciendo dentro de la empresa», explica.
Algo ante lo que la experta da cuatro claves para que el regreso al trabajo evite el «burnout» de los que regresan.
1. Establecer prioridades claras y evitar la saturación de reuniones: no todas las tareas acumuladas durante las vacaciones tienen la misma urgencia, por lo que es clave priorizar y fijar objetivos realistas. Además, conviene evitar concentrar reuniones o entregas en los primeros días.
2. Apostar por una reincorporación progresiva y flexible: la flexibilidad horaria, la entrada escalonada o el teletrabajo parcial facilitarán la adaptación tras las vacaciones, permitiendo retomar las rutinas de forma gradual y reduciendo el impacto del regreso al trabajo.
3. Proteger de forma efectiva la desconexión digital: las vacaciones no garantizan una desconexión real si se mantienen correos o mensajes fuera del horario laboral. Tras la reincorporación es clave fijar límites a la comunicación fuera de jornada y reservar la disponibilidad solo para urgencias.
4. Reforzar el desarrollo profesional: Septiembre es un buen momento para revisar objetivos y oportunidades de crecimiento, como formación, movilidad interna o nuevos proyectos. Por eso, mantener conversaciones entre profesional y responsable ayuda a detectar sobrecargas o dificultades, y reorganizar tareas cuando sea necesario.