Encontrar un hueco para parar ante la intensa actividad que recorre las salas de un despacho parece tarea imposible. Sin embargo, David Devesa, socio director de Devesa Abogados, un despacho especializado en socimis, salidas a bolsa, Euronext y BME Growth, se sienta con Confilegal para conversar acerca de la transformación del modelo de negocio, los retos que afrontan despachos del middle market y el impacto de la Inteligencia Artificial (IA) en la abogacía.
Para el abogado la IA aún está verde en el sector legal. Según Devesa, el cambio irá mucho más allá de la productividad y obligará a profesionales y despachos a replantearse el modelo de negocio. «La IA no sustituirá al buen abogado, pero acabará expulsando del mercado laboral a quienes no sean capaces de emplearla»,
¿Cómo definiría actualmente su despacho y qué considera que lo diferencia de otras firmas que compiten en el mismo segmento del mercado?
Devesa Abogados es una firma de ámbito nacional especializada en la abogacía de los negocios para el middle market. Acompañamos a empresas, family offices y fondos de inversión en la toma de sus decisiones más estratégicas; les ayudamos a crecer y escalar con éxito, pero también en sus momentos de crisis.
Nuestra diferencia más significativa es que nuestro enfoque no es solo jurídico, sino también empresarial. Pensamos no solo como abogados, sino también como empresarios; y eso, cuando tu foco es la abogacía de los negocios, marca la diferencia.
Por otro lado, aunamos la agilidad y cercanía de trato que caracterizan a una firma legal independiente o boutique, con los estándares de calidad, metodología y procesos propios de las firmas de gran tamaño.
No aspiramos a ser el despacho que más factura ni el que más abogados tiene, sino a convertirnos en el partner legal más valioso para cada uno de nuestros clientes.
¿Cuáles son las áreas que más están creciendo en facturación y demanda y qué nos dicen sobre las necesidades actuales de las empresas?
Durante los últimos ejercicios hemos crecido exponencialmente en todas nuestras grandes áreas de especialidad: mercantil y M&A, mercados de capital, asesoramiento tributario y laboral estratégico, contencioso-tributario, concursal y litigación corporativa.
El middle market español está cada vez más profesionalizado. Nuestras empresas necesitan un buen partner legal para para adquirir compañías, incorporar inversores, salir a mercados de capital, ordenar sus estructuras societarias, optimizar su fiscalidad, crear y gestionar sus órganos de gobierno o reorganizar sus plantillas.
También en último extremo, saber enfrentarse con la debida aproximación estratégica a los litigios judiciales que se encuentre en el camino, cuando las negociaciones extrajudiciales no fructifican.
«El auténtico reto consiste en responder ágilmente, pero sin perder la necesaria profundidad, el rigor y la solidez del criterio jurídico», analiza el socio director sobre el reto actual de los despachos ante las nuevas exigencias del cliente.
¿Cómo ha cambiado el cliente en los últimos cinco años? ¿Es ahora más exigente en especialización, rapidez, tecnología y honorarios?
El cliente ha cambiado mucho y, en términos generales, para bien. Está más informado, compara más y exige una propuesta de valor mucho más clara. Quiere especialización, capacidad de respuesta, conocimiento sectorial, transparencia en los honorarios y una comunicación permanente sobre el estado de los asuntos.
La rapidez se ha convertido en una expectativa básica. Sin embargo, rapidez no debe confundirse con precipitación. El auténtico reto consiste en responder ágilmente, pero sin perder la necesaria profundidad, el rigor y la solidez del criterio jurídico.
También ha aumentado la exigencia tecnológica. El cliente espera que el despacho utilice las herramientas disponibles para ser más eficiente, coordinar mejor los equipos y evitarle costes innecesarios. Es clave, para una firma legal moderna como la nuestra, que seamos capaces de explicar el valor que aportamos, el riesgo evitado, la oportunidad generada, así como la responsabilidad asumida con cada encargo.
Dicho lo cual, asumimos que no todas las compañías o empresarios son potenciales clientes de Devesa. Si el criterio de selección del proveedor legal del cliente es solo el precio, lo más probable es que no trabajemos juntos y que haya otras opciones en el mercado que se ajusten a su filosofía de contratación.
«El tamaño ayuda, pero lo determinante es la cultura de la firma legal y si es capaz o no de marcar su diferencia», concede Devesa sobre los movimientos protagonizados por los grandes gigantes de la abogacía.
El mercado jurídico español está viviendo movimientos de concentración, integraciones y fichajes de equipos. ¿Hay espacio a largo plazo para los despachos independientes de tamaño medio o la dimensión será cada vez más determinante?
En mi opinión, lo determinante no es tanto el tamaño de la firma como el tener una propuesta de valor perfectamente diferenciada de la competencia; un propósito claro y un alma organizacional propia.
Las firmas grandes están diseñadas por estructura y propuesta de valor, para empresas de gran tamaño y con mucho componente internacional.
Su interlocutor habitual es el responsable de contratación de los servicios jurídicos y también pesa mucho la presión de los inversores institucionales; ambos perfiles exigen un “sello” reconocible por todo el mercado, en aras a que, si algo sale mal, se tiene un mejor relato frente a los accionistas y demás stakeholders.
Pero no son tan competitivas para el middle market, donde la cercanía, el traje a medida, el trato directo CEO-socio y el cariño al cliente es básico.
Cada firma legal debe ser consciente de para qué mercado es competitiva y para cuál no lo es. Cuando esto se confunde y se atacan mercados antinatura por el tipo de despacho que eres, no se da un servicio óptimo al cliente y vienen los problemas reputaciones.
Por otra parte, en el futuro habrá menos firmas generalistas sin un posicionamiento claramente definido. Algunas se integrarán y otras desaparecerán. Pero los despachos independientes o “boutique” que construyan una marca sólida, ocupen determinados nichos y desarrollen una cultura empresarial auténtica, genuina y coherente, tendrán una extraordinaria oportunidad.
El tamaño ayuda, pero lo determinante es la cultura de la firma legal y si es capaz o no de marcar su diferencia.
¿Cómo está afectando la inteligencia artificial al funcionamiento del despacho?
La inteligencia artificial ya está mejorando la productividad en tareas como la investigación jurídica, la revisión documental, el análisis de contratos, la preparación de borradores o la gestión interna del conocimiento. Pero reducirla a una herramienta de eficiencia sería quedarse únicamente en la primera fase de la transformación.
En Devesa estamos incorporando la inteligencia artificial con una visión práctica, pero también prudente. Queremos automatizar todo aquello que no requiera el mejor juicio de nuestros profesionales para que puedan dedicar más tiempo a aquello en lo que generan más valor: pensar, asesorar y acompañar al cliente. Naturalmente, con protocolos rigurosos en materia de confidencialidad, seguridad y supervisión humana.
La IA no sustituirá al buen abogado, pero acabará extinguiendo y expulsando del mercado laboral a aquellos profesionales que no sean capaces de emplearla eficientemente.
Según Devesa, la facturación por horas depende de «los servicios no son caros o baratos en función de lo que pagas, sino de la correlación de ello con el valor que recibes».
Si la IA permite realizar en una fracción del tiempo trabajos que antes requerían muchas horas, ¿sigue siendo sostenible la facturación por horas o habrá que avanzar hacia nuevos modelos de honorarios?
Con IA o sin IA, opino que la facturación por horas no es representativa del valor aportado; tan solo te da una variable del coste incurrido en cada proyecto como lectura interna. Se puede haber incurrido en mil horas para un determinado proyecto y que el trabajo sea nefasto y de escasa calidad, inútil. Y a sensu contrario, se puede aportar una solución brillante, que ahorre millones de euros a una compañía en cuestión de minutos.
Por eso lo verdaderamente esencial del servicio prestado es ¿cuánto dinero hemos sido capaces de haberle hecho ganar o ahorrar a loa clientes merced a nuestro conocimiento especializado y experiencia? ¿qué intereses había en juego que se han resuelto satisfactoriamente? ¿qué riesgos hemos podido evitarles o minimizarles? ¿hemos estado a la altura apoyándoles en los momentos difíciles? ¿nuestros consejos han servido para que la empresa haya crecido o haya sobrevivido cuanto todo apuntaba a lo contario? Esas son las preguntas que de verdad importan en materia de honorarios.
Porque los servicios no son caros o baratos en función de lo que pagas, sino de la correlación de ello con el valor que recibes. Y nosotros seguiremos apostando por servicios de alto valor. Esto efectivamente es verdad que con el auge de la IA tiene aún más sentido aún si cabe.
¿Qué está ocurriendo con el talento? ¿Qué buscan hoy los abogados jóvenes y qué tiene que ofrecer un despacho para atraerlos, retenerlos y desarrollar una verdadera carrera profesional?
Los abogados jóvenes siguen valorando la retribución, pero como condición necesaria y no suficiente. El salario emocional va mucho más allá y tiene que ver con sentirse alineados con los principios, valores, y cultura de la empresa; con el reconocimiento, el buen ambiente laboral, la conciliación con la vida personal y laboral, con saber cómo pueden progresar y cuál es el propósito último del trabajo que realizan.
Devesa fue la primera firma legal española en obtener la certificación “Great Place to Work Legal” y tenemos una rotación laboral sensiblemente inferior a la media del sector. Igualmente, formamos parte de Ashoka como ASM (“Ashoka Support Network”), que es la mayor red de emprendimiento social del mundo.
Para nosotros es prioritario tratar y cuidar bien a nuestra gente, con todo el respeto y aprecio que se merecen; somos conscientes de que ellos y ellas son el activo más importante de nuestra organización. Todos juntos remamos por un propósito común: ayudar a las compañías a crecer y escalar; lo que en última instancia genera impacto en la sociedad en forma de empleo, más recursos públicos y bienestar.

¿Dónde están las principales oportunidades de crecimiento del despacho durante los próximos tres años: nuevas áreas de práctica, sectores económicos, incorporación de equipos, expansión territorial o internacionalización?
Vamos a perseverar con foco en aquello que sabemos hacer bien y que año tras año nos está haciendo crecer a doble digito: compraventas de empresas- M&A, mercados de capital, fiscalidad, reestructuraciones, laboral estratégico y litigación empresarial.
Nuestra obsesión es no perder ni el foco ni la cultura de la organización. Por eso, ni vamos a prestar servicios que no dominemos por tratar de abarcar más, ni vamos a crecer de manera inorgánica en los próximos años tanto en cuanto sigamos creciendo con fuerza.
Todo en lo bueno en la vida, como en la gastronomía, se hace a fuego lento, con poso y buenos cimientos. Lo que si contemplamos es la incorporación de profesionales y equipos que compartan nuestra cultura, pero no queremos crecer por crecer.
Respecto al plano internacional, tenemos una importante red de alianzas con firmas de otros países para dar una respuesta coordinada a nuestros clientes en prácticamente cualquier lugar del mundo. Lo que tampoco excluye que en los próximos años podamos abrir oficinas propias en otros territorios; es algo que no descartamos cuando sea el momento propicio y contemos con las personas adecuadas para hacerlo. Como siempre nos gusta hacer, sin prisa, pero sin pausa.
Si miramos hacia 2030, ¿cuál cree que será la transformación más importante del mercado legal español y cómo se está preparando su despacho para afrontarla?
El trabajo jurídico de menos valor, el más repetitivo va a ser sustituido por la IA.
Gran parte del trabajo estandarizable será automatizado, de modo que las firmas que pretendan hacer negocio por volumen de asuntos y no por valor aportado, lo van a tener francamente difícil para sobrevivir.
Los despachos que no quieran ser expulsados del mercado, deberán funcionar como verdaderas empresas de servicios profesionales: con estrategia, tecnología, procesos, gestión del conocimiento, control de indicadores y una cultura muy orientada al cliente.
En Devesa Abogados nos estamos preparando mediante cuatro líneas de actuación: especialización, crecimiento nacional, incorporación responsable de inteligencia artificial y desarrollo del talento. Estamos revisando procesos, automatizando tareas, mejorando la gestión interna del conocimiento y concentrando a nuestros profesionales en aquellas actividades en las que el juicio humano resulta insustituible.
En 2030 no triunfarán necesariamente los despachos que tengan más abogados, sino aquellos que sepan conjugar mejor talento, tecnología, especialización y confianza.