La Fiscalía Especial Antidroga lanza una de sus advertencias más contundentes sobre la evolución del narcotráfico en España y sitúa a Andalucía en el centro del problema.
Las organizaciones criminales son cada vez más grandes, violentas, profesionalizadas y con mayores recursos económicos y tecnológicos, mientras la expansión de las narcolanchas, el aumento del tráfico de cocaína y la utilización de armas de guerra están agravando especialmente la situación en el sur peninsular.
Así lo recoge la Memoria Anual de la Fiscalía General del Estado correspondiente a 2025, que califica el narcotráfico como «la mayor amenaza proveniente del entorno del crimen organizado y la delincuencia grave» y considera «imprescindible y urgente» reforzar los medios materiales, humanos y legales para afrontar «un problema que ya está minando las bases de la paz social».
Andalucía aparece como uno de los territorios donde esa amenaza resulta más visible. Las características geográficas y sociales de la comunidad siguen favoreciendo un fenómeno que ya no se concentra exclusivamente en el Estrecho de Gibraltar.
Las embarcaciones de alta velocidad se desplazan cada vez más hacia Huelva, Almería y Málaga, mientras aumenta la presencia de cocaína, armas y organizaciones criminales internacionales.
La Fiscalía advierte expresamente de que «la violencia y la pérdida de respeto al principio de autoridad es cada vez más visible».
Más armas y más violencia
Uno de los cambios que más preocupa a los fiscales antidroga andaluces es la presencia creciente de armas de fuego y armas de guerra.
Las investigaciones detectan además grupos profesionalizados con integrantes procedentes de los Balcanes o Ucrania, algunos especializados en los denominados «vuelcos», robos de droga entre organizaciones criminales que pueden derivar en enfrentamientos violentos.
En Cádiz se incoaron 24 procedimientos por tenencia de armas. En distintas operaciones se intervinieron cuatro fusiles AK-47 en Jerez y Sanlúcar; dos armas automáticas, tres subfusiles y tres armas cortas en Barbate; y un fusil Zastava M70, cinco armas cortas y dos escopetas en Chiclana.
En Almería se incautaron 78 armas de fuego, varios subfusiles e incluso un lanzacohetes.
La violencia alcanzó también Sevilla. En noviembre, durante una operación contra el tráfico de hachís en la que se intervinieron 4.500 kilos, cinco narcotraficantes se refugiaron en una nave de Isla Mayor y dispararon contra la Policía Nacional con fusiles AK-47. Uno de los agentes resultó gravemente herido pese a llevar chaleco antibalas.
La cocaína gana terreno a bordo de las narcolanchas
En 2025 se incoaron en Andalucía 4.242 diligencias previas por tráfico de drogas, frente a las 5.276 de 2024. La reducción global, sin embargo, no supone que el problema esté retrocediendo.
En numerosas provincias aumentan los procedimientos y, especialmente, los relacionados con sustancias que causan grave daño a la salud. En Cádiz crecieron un 118 %, en el Campo de Gibraltar un 59 % y en Jerez un 37,9 %.
La Fiscalía atribuye buena parte de este incremento a un cambio relevante: las narcolanchas ya no se utilizan únicamente para transportar hachís.
La cocaína está ganando peso en Cádiz, Sevilla y Huelva. A su entrada tradicional mediante contenedores por Algeciras se suma ahora el transporte en embarcaciones semirrígidas desde buques situados en alta mar.
En la desembocadura del Guadalquivir se intervinieron cargamentos de 1.040 y 1.400 kilos de cocaína, y en Barbate otros de 220 y 415 kilos.
El hachís continúa siendo, no obstante, la mercancía predominante. Las organizaciones emplean técnicas cada vez más sofisticadas, incluidos grandes remolques con vigas huecas como dobles fondos, con intervenciones de hasta 23 toneladas.
Huelva y Almería reflejan el desplazamiento del narcotráfico
Huelva protagoniza uno de los mayores incrementos. En 2025 se intervinieron 63.301 kilos de hachís, frente a los 20.975 del año anterior: un aumento del 201,8 %.
Las diligencias por tráfico de drogas crecieron cerca de un 30 %, hasta alcanzar 214 nuevos procedimientos, lo que ha obligado a reforzar la sección especializada de la Fiscalía de Huelva con un tercer fiscal.
Almería refleja igualmente el desplazamiento de las rutas hacia territorios donde las organizaciones esperan encontrar menor presión policial.
La cocaína intervenida pasó de 324 a 1.255 kilos, un aumento del 287 %, mientras la resina de cannabis superó las 18 toneladas, frente a aproximadamente cuatro el año anterior: un incremento del 350 %.
En Granada persiste además la extensión de los cultivos «indoor» de cannabis. La Fiscalía detecta una creciente presencia de organizaciones extranjeras —albanesas, lituanas u holandesas, entre otras— y alerta incluso de casos en los que estas estructuras expulsan violentamente a vecinos de sus viviendas.
El «petaqueo», pieza esencial de la infraestructura criminal
La logística del narcotráfico andaluz descansa especialmente sobre dos elementos: las narcolanchas y el abastecimiento de combustible.
El denominado «petaqueo» consiste en transportar y almacenar grandes cantidades de gasolina destinadas a mantener operativas estas embarcaciones.
Solo en Cádiz fueron intervenidos 262.000 litros de combustible, un 80 % más que en 2024. Se incoaron 82 procedimientos por tenencia de sustancias inflamables y se acordaron 22 prisiones provisionales.
En Huelva se alcanzaron los 344.308 litros, más del doble que el año anterior, con 38 procedimientos incoados.
La Ley Orgánica 1/2026, de 8 de abril, ha introducido además una regulación específica de estas conductas en el artículo 568.2 del Código Penal.
Málaga y Marbella: menos visible, pero no menos peligroso
En Málaga y Marbella el narcotráfico presenta otro perfil.
La Fiscalía describe allí una criminalidad «más sofisticada y menos evidente» que en Cádiz o Huelva, «pero no menos peligrosa». Grandes organizaciones criminales se instalan en la provincia y combinan distintos tráficos ilícitos con el blanqueo de sus beneficios a través de entramados empresariales.
Ese crecimiento vuelve a poner de manifiesto una de las grandes preocupaciones de Antidroga: la falta de una estructura judicial suficientemente especializada.
Marbella y Estepona carecen de Sección de lo Penal y sus asuntos deben ser enjuiciados en Málaga. En Sevilla, órganos judiciales como los de Coria del Río, Sanlúcar la Mayor o Lebrija deben asumir procedimientos cada vez más complejos, con grandes alijos, armas y numerosos investigados.
La Fiscalía advierte de que algunas instrucciones «se alargan indefinidamente» por falta de medios.
No basta con detener a los transportistas
El problema trasciende Andalucía. La Fiscalía sostiene que la eficacia contra el narcotráfico no puede medirse únicamente por las toneladas intervenidas o el número de detenidos.
Desmantelar verdaderamente las organizaciones exige inteligencia criminal, investigaciones prolongadas, intervenciones tecnológicas, agentes encubiertos, cooperación internacional y seguimiento del dinero y del patrimonio.
El riesgo, de lo contrario, es detener a los escalones inferiores mientras los dirigentes permanecen fuera del alcance de la Justicia.
Fuera de la Audiencia Nacional, denuncia Antidroga, no existe una verdadera especialización judicial en crimen organizado. La sobrecarga de los juzgados puede retrasar autorizaciones de escuchas, balizas y otras medidas hasta hacer fracasar investigaciones.
El problema alcanza también a la Audiencia Nacional. En 2025 la Fiscalía Especial Antidroga incoó 71 diligencias de investigación, investigó a 244 personas físicas y 16 jurídicas y emitió 12.362 dictámenes. Se celebraron 42 juicios y se contabilizaron 251 condenados y 58 absueltos.
Sin embargo, solo se formularon 19 escritos de acusación, frente a 28 en 2024 y 53 en 2023, un dato que la propia Fiscalía interpreta como síntoma de un «preocupante estancamiento» en la fase de instrucción.
Por eso reclama reforzar la Audiencia Nacional y crear órganos territoriales especializados en narcotráfico y delincuencia organizada.
El diagnóstico final es especialmente relevante para Andalucía: el problema ya no es únicamente la llegada de grandes cargamentos. Es la consolidación de organizaciones internacionales con capacidad económica, armas, tecnología, redes de blanqueo y una logística cada vez más sofisticada.
Frente a estructuras criminales que evolucionan rápidamente, la Fiscalía advierte de que la respuesta judicial no puede seguir avanzando a un ritmo mucho más lento.