Carlos Cuadrado Gómez-Serranillos es un abogado y perito que el pasado martes vivió la DANA en primera línea. Afortunadamente está sano y salvo, pero su coche ha sido uno de los perjudicados y ha sido declarado siniestro. «Fue todo muy rápido, cosa de 10 minutos, la Alerta de Protección Civil sonó muy tarde».
Ese día tuvo un juicio en Illescas, Toledo. A la altura de Albacete todo parecía normal, con sol y 28 grados, pero todo cambió. Llegó un punto en el que se tuvo que desviar a carreteras secundarias porque la Guardia Civil había cortado la principal camino a Valencia.
Al poco rato «comenzó a caer el diluvio universal y fue llegar a Valencia, aparcar el coche, subir al hotel, mirar por la ventana y ver cómo el agua se lo estaba llevando». No habían pasado ni 10 minutos. En concreto, él estaba en la zona de La Torre, de los lugares más afectados. Finalmente apareció a 500 metros.
Aunque eso sí, considera que es lamentable que la gente esté robando en las tiendas y en los coches llevándose ruedas y volantes por si pueden tener algo de valor.
Con respecto al seguro del vehículo, explica que «es un caos». Lo tiene a todo riesgo, pero como es un desastre natural, no se lo cubre. Ha conseguido hablar con el Consorcio de Compensación de Seguros (CCS) y le dijeron que, al haber tantos coches, habían hecho una estimación de 3.500 euros por siniestro. Pero el valor de su coche, casi nuevo, era muy superior.
Hay que recordar que el CCS es una institución pública que sólo se encuentra en España. Sin embargo, tiene una particularidad, y es que paga las indemnizaciones con dinero privado y no con dinero del Estado, es decir, que se financia con las primas que pagan los asegurados.
Sólo actúa en los casos en los que los daños se han originado por un riesgo extraordinario como, por ejemplo, las inundaciones.

Se considera un afortunado
«Pero he sido un afortunado», detalla. No obstante, explica que, en un momento dado, muy breve, se le pasó por la cabeza bajar a por el coche, arrancarlo e ir en el sentido contrario de la corriente, pero recapacitó y decidió quedarse en el hotel y hacer caso a las autoridades.
«El coche es algo material, de hecho, mucha gente está desaparecida por intentar salvarlo». Si hubiese bajado «podría haber muerto».
El agua ha tardado en bajar. Y el tiempo que ha estado allí ha intentado ayudar, pero ya estaba el Ejército trabajando. Es una situación tan tensa que uno no sabe que hacer.
Tenía que llegar a los juicios
El jueves logró salir de allí gracias a un familiar para llegar a Madrid y así poder atender más juicios a pesar de que ha perdido diversos documentos que estaban en el vehículo. El coche de su prima no había sufrido daños. Pero como las carreteras estaban en mal estado, tuvieron que ir a la capital por Teruel, tardando 7 horas.
Para así el viernes, a las 06:00 horas, marcharse a Granada y atender sus labores, en este caso como perito. Apenas había dormido. Pero justo este juicio se suspendió porque, según cuenta, un policía que tenía que acudir como testigo se le olvidó ir. Una situación que ha cabreado a Cuadrado y que ha expuesto en redes sociales.
Pero Granada no ha sido el único juicio al que tenía que asistir. Algeciras también le estaba esperando.