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El presidente del Gobierno niega cualquier conocimiento de las actividades de Leire Díez

Sánchez niega en Montenegro haber tenido conocimiento de las actividades de Leire Díez y respalda a Narbona y a la directora de la Guardia Civil, mientras el PSOE estudia sus próximos pasos.

05/06/2026 12:06

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Pedro Sánchez Pérez-Castejón, presidente del Gobierno, ha comparecido hoy ante los medios de comunicación en Montenegro con una negación categórica entre los dientes. Nunca supo nada. Nunca avaló nada.

Y —esto lo subrayó con especial énfasis— nunca lo habría tolerado.

«Nunca avalé, nunca tuve información, ni nunca tuve conocimiento de algo que nunca hubiera tolerado», declaró Pedro Sánchez a su llegada a la cumbre UE-Balcanes Occidentales, en un ejercicio de cuádruple negativa que resultaría difícil de superar en densidad retórica.

La declaración llegó cargada de contexto. La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil acaba de entregar un informe demoledor sobre las actividades de Leire Díez, exmilitante del PSOE, a quien los investigadores señalan como presunta entorpecedora de investigaciones judiciales que afectan al partido y al Ejecutivo.

En ese informe, los analistas de la UCO señalan que, según los propios mensajes de Díez, el presidente podría haber tenido conocimiento de sus movimientos.

Una insinuación que Sánchez rechazó de plano.

Pero no se quedó ahí. Aprovechó el momento para lanzar lo que, en el contexto de la política española, suena a recriminación velada: «Yo no hago ni he hecho lo que otros sí me hicieron a mí».

Una frase que, en su ambigüedad calculada, apunta a episodios de presunto espionaje político que el presidente lleva años invocando como agravio fundacional.

El asunto no solo salpica a Díez. La presidenta del PSOE, Cristina Narbona, aparece mencionada en la investigación por haber mantenido contactos con la exmilitante.

Sánchez le expresó su respaldo público. Lo mismo hizo con Mercedes González, directora general de la Guardia Civil, cuyas reuniones con Díez han generado una incomodidad institucional evidente: la máxima responsable del cuerpo que investiga el caso se reunió en varias ocasiones con una de sus protagonistas.

¿Consecuencias internas para el partido? Por ahora, ninguna concreta. Los servicios jurídicos del PSOE están «analizando toda la información», según reconoció el propio Sánchez, que dejó deliberadamente abierta la puerta a futuras medidas sin precisar cuáles ni cuándo. Los «siguientes pasos», dijo, se decidirán más adelante.

Una respuesta que, en su indefinición, refleja la delicadeza política de un escándalo todavía en expansión.

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