Elma Saiz no fue ayer a matizar. Ante un auditorio que reunía a profesionales, magistrados y especialistas nacionales e internacionales, la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones eligió la contundencia para hablar de uno de los asuntos más escrutados de la política social española: «Sobre el sistema público de pensiones no tiene que pesar ninguna duda.»
La afirmación llegó en la inauguración del II Congreso Internacional de Derecho del Trabajo y Seguridad Social, celebrado en el Auditorio de Mutua Madrileña y organizado por el Consejo General de Colegios Oficiales de Graduados Sociales de España, que preside Joaquín Merchán.
Saiz vinculó su mensaje a las reformas emprendidas en los últimos años, orientadas, según defendió, a garantizar la sostenibilidad del sistema sin renunciar a su carácter solidario.
Tres ejes, dijo, deben guiar esa respuesta: «la equidad, la suficiencia y la sostenibilidad».
El lema elegido para esta segunda edición del Congreso —relaciones laborales y recursos humanos «sin fronteras»— ocupó buena parte de su intervención.
Saiz situó la movilidad transnacional como una realidad ya generalizada y no restringida a sectores o perfiles concretos: «Hoy las relaciones laborales sin fronteras son mucho más que habituales».
A su juicio, esa transformación obliga a los sistemas públicos de protección social a adaptar sus normas nacionales e internacionales a un mercado laboral que, señaló, «no conoce fronteras».
Especial atención mereció el papel de los graduados sociales, a quienes la ministra definió como «el primer punto de contacto entre la norma y la empresa, entre la norma y el trabajador».
Su tarea, sostuvo, consiste en trasladar la complejidad técnica del Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social a decisiones aplicables en el día a día de los centros de trabajo. «Conocéis el sistema desde dentro y lo aplicáis cada día con rigor y con vocación de servicio», agradeció.

Reformas realizadas
En el terreno de las reformas concretas, Saiz citó la ampliación del permiso por nacimiento y cuidado del menor, que pasa —según sus palabras— de 16 a 19 semanas, y hasta 32 en el caso de familias monoparentales, «mayoritariamente monomarentales».
Mencionó también las modificaciones en la jubilación activa y flexible, presentadas como una respuesta a un mercado laboral y una sociedad que, dijo, «han cambiado».
La dimensión internacional del sistema fue otro de los bloques de su discurso: coordinación entre sistemas de Seguridad Social, aplicación del Derecho de la Unión Europea a las relaciones laborales, convenios bilaterales y un papel activo de España en la Organización Internacional del Trabajo.
Saiz enmarcó estas cuestiones en el compromiso con «una movilidad justa» y la protección de los derechos laborales «se encuentren donde se encuentren» los trabajadores.
El Congreso, cuyo programa incluye el análisis de prestaciones de Seguridad Social, pactos de competencia contractual, protección de secretos empresariales y jurisprudencia social reciente, cerró la intervención ministerial con un guiño a su continuidad: «Ojalá haya una tercera edición de este Congreso internacional», deseó Saiz antes de declararlo oficialmente inaugurado.