Pocos litigios ilustran mejor que el Prestige lo que ocurre cuando un mismo conflicto se reparte entre tribunales de varios países, normas nacionales que no encajan, laudos arbitrales y procedimientos de reconocimiento y ejecución.
Josep Gálvez Pascual lo eligió por eso como eje de su intervención en la Jornada sobre Arbitraje Internacional de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad de Almería (UAL).
Gálvez es barrister en 4-5 Gray’s Inn Square, en Londres, y abogado colegiado en Madrid y Barcelona. Viajó desde la capital británica para hablar de las cuestiones de Derecho internacional privado que marcaron la evolución judicial del caso.
«Venimos a hablar básicamente sobre el caso Prestige, sobre las cuestiones del Derecho internacional privado que afectaron a este caso y las cuestiones jurídicas que, de alguna manera, fueron importantes para su resolución. En un litigio internacional no basta con tener razón», explicó.
El petrolero se hundió frente a la costa gallega en noviembre de 2002. Lo que vino después fue más de dos décadas de controversias sobre responsabilidad, seguros, arbitraje y ejecución de resoluciones. El conflicto desbordó el ámbito español y terminó enfrentando a foros de distintos Estados.

La estrategia empieza antes de la demanda
La idea que Gálvez quiso dejar al alumnado fue una advertencia práctica: un asunto transfronterizo tiene que analizarse en su conjunto antes incluso de aceptar el encargo.
«Yo quisiera que los estudiantes se quedaran con las dificultades que conlleva el Derecho internacional privado, las cuestiones que de alguna manera siempre pueden incidir y que deben tenerse en cuenta antes de asumir un caso, de prever posibles escenarios y, sobre todo, que tengan una visión global de las dificultades de este tipo de asuntos internacionales», señaló.
Traducido a la práctica, eso supone responder varias preguntas desde el primer momento. Qué tribunal es competente. Qué ley rige el fondo. Si existe una cláusula arbitral que desplace la jurisdicción ordinaria. Y qué efectos pueden tener los procedimientos abiertos en otros países sobre el propio.
Dominar el fondo del asunto no basta si una resolución favorable no puede ejecutarse donde están los bienes del condenado. El Prestige es una prueba de ello.
Ventajas y costes del arbitraje
La jornada fue organizada por las áreas de Derecho Internacional Privado y de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la UAL, con la coordinación de Isabel Lorente Martínez, profesora titular de Derecho Internacional Privado. Lorente destacó el valor de contar con especialistas capaces de llevar al aula casos reales con proyección internacional.
Junto a Gálvez intervinieron Miguel Gómez Jene, catedrático de Derecho Internacional Privado de la UNED y miembro del Club Español e Iberoamericano del Arbitraje y de la Deutsche Institution für Schiedsgerichtsbarkeit (DIS), y Dorina C. Suciu Gavriloaie, profesora ayudante doctora de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la UAL.
Gómez Jene abordó el arbitraje comercial internacional desde una perspectiva europea. Entre sus ventajas citó la rapidez, el ahorro de costes en determinados procedimientos y la eficacia del laudo, que puede reconocerse y ejecutarse en otros países sin pasar por las sucesivas instancias de un pleito ordinario.
También señaló sus riesgos. En asuntos técnicamente complejos, los honorarios de peritos y árbitros pueden dispararse. Por eso, explicó, la elección del arbitraje debe depender de la cuantía, del número de árbitros, de la naturaleza de la controversia y de la dificultad de la prueba.
La sesión terminó con un debate entre ponentes, profesores y estudiantes sobre el peso del arbitraje en las relaciones económicas transfronterizas.

Raíces en Gérgal
Para Gálvez, la cita tuvo además una dimensión personal. «Volver a Almería para hablar de Derecho internacional privado y arbitraje internacional ha sido un verdadero privilegio. Mi familia tiene sus orígenes en Gérgal, de modo que existe una vinculación con esta tierra que va mucho más allá de lo profesional», afirmó.
«Poder compartir aquí algunas reflexiones sobre un caso tan extraordinario como el Prestige, y hacerlo además ante estudiantes y colegas con verdadero interés por la dimensión internacional del Derecho, ha sido particularmente gratificante», añadió. «Almería ocupa un lugar muy especial para mí y espero que esta sea la primera de muchas ocasiones para volver».