La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha cerrado de una tacada cuatro frentes abiertos contra dirigentes socialistas. Mediante sendos autos, rechaza las denuncias y querellas presentadas por Manos Limpias y Vox contra el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; el ministro de Justicia, Félix Bolaños; la senadora y dirigente socialista María Jesús Montero, y la presidenta del Congreso, Francina Armengol.
El fundamento es común a las cuatro resoluciones: los hechos que se relatan no son constitutivos de delito.
Tres de las acciones llevaban la firma de Manos Limpias. La cuarta, la de Vox.
Marlaska y los guardias civiles muertos
La organización imputaba al titular de Interior varios delitos de homicidio imprudente. Su tesis: Marlaska no habría proporcionado medios de trabajo con unas condiciones mínimas de seguridad a los dos agentes de la Guardia Civil que perdieron la vida en febrero de 2024 en Barbate (Cádiz) durante una operación contra el narcotráfico, ni a los otros dos fallecidos en Huelva el pasado mes de mayo.
El Supremo no aprecia en ese relato una conducta penalmente reprochable al ministro.
Bolaños, Peinado y el CGPJ
Contra el ministro de Justicia, Manos Limpias esgrimía calumnias, acusación falsa e inducción a la prevaricación.
Sostenía que Bolaños emplazó a la Audiencia Provincial de Madrid a revocar el procesamiento de Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acordado por el juez magistrado Juan Carlos Peinado.
Añadía supuestas coacciones al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) para que sancionara a ese instructor.
Tampoco esta denuncia ha superado el filtro de la Sala.
Montero y los fondos europeos
La tercera denuncia apuntaba a la exministra de Hacienda, María Jesús Montero. Manos Limpias le atribuía malversación, prevaricación administrativa y administración desleal de fondos públicos por el presunto empleo de fondos europeos para pagar pensiones. El tribunal la archiva por la misma razón que las anteriores.
Armengol, Koldo y las mascarillas
La querella de Vox era de otra naturaleza. El partido de Santiago Abascal acusaba a Armengol de falso testimonio por lo declarado ante la comisión de investigación sobre la compra de mascarillas durante la pandemia, en lo relativo a su relación con Koldo García, exasesor ministerial condenado a 19 años de prisión.
Los magistrados no ven contradicción entre lo que Armengol dijo y lo que consta. “Que esa proximidad con quien ya ha resultado condenado existió está reconocido por la propia querellada. No ha sido escondida. Antes al contrario, admitió haber hablado con él en algunas ocasiones, pero sin llegar a recordar el contenido de las conversaciones a la vista de su falta de trascendencia”, razona el auto.
Y van un paso más allá: “Del mismo modo, su negativa al hecho de haber participado en los procesos de contratación no es incompatible con haber facilitado el contacto entre Koldo y los responsables del Gobierno balear con capacidad decisoria” para adquirir material.
Dicho de otro modo: negar haber intervenido en la contratación y haber puesto en contacto a Koldo con quienes sí decidían no son afirmaciones excluyentes. Sin esa contradicción, no hay base para el delito de falso testimonio.