El «discurso del odio» no está protegido por la libertad de expresión ideológica

El «discurso del odio» no está protegido por la libertad de expresión ideológica

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12/3/2015 00:00
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Actualizado: 12/3/2015 00:00
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La Sala Segunda del Tribunal Supremo ha ratificado la condena de dos años de cárcel impuesta por la Audiencia Nacional al rapero leridano, Pablo Ribadullo Duró, más conocido como Pablo Hasél, por un delito de enaltecimiento del terrorismo. Hasél animaba a los terroristas a atentar contra políticos en los vídeos de canciones suyas que subía a Youtube.

La sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado Joaquín Jiménez, indica que muchas de las expresiones empleadas por Hasél encajan con lo que denomina «el discurso del odio». Y sobrepasan el límite del derecho a la libertad de opinión y de creación artística.

El tribunal, formado por los magistrados Francisco Monterde, Luciano Varela, Antonio del Moral, Carlos Granado y el mencionado, Joaquín Giménez, recuerda la definición que el TEDH hace del «discurso del odio», es decir «la alabanza o justificación de acciones terroristas» que no caben dentro de «la cobertura otorgada por el derecho a la libertad de expresión o ideología en la medida que el terrorismo constituye la más grave vulneración de los derechos humanos» de la comunidad que lo sufre. «Porque el discurso del terrorismo se basa en el exterminio del distinto, en la intolerancia más absoluta, en la pérdida del pluralismo político y, en definitiva, en la aterrorización colectiva como medio de conseguir esas finalidades», dice la sentencia. 

El tribunal de la Sala de lo Penal valora la importancia de las redes sociales a la hora de difundir canciones. Algunos de esos temas obtuvieron hasta 13.722 reproducciones en Youtube. 

Así, valora la importancia de las redes sociales a la hora de difundir  las canciones. Algunos de los temas tuvieron hasta 13.722 reproduciones en youtube. «Este es un ejemplo de la difusión de mensajes inaceptables penalmente y frente a los que la política de prevención del crimen debe ir por delante», dice la sentencia.

«Si por atacar a los culpables terroristas nos llaman.- Escucha que la libertad, no es el extremo de nada.- Luego califican de violento tirarles cócteles molotov.- Diles que no paren mi voz, puedo ser duro como Baader_Meinhof.- Prefiero grapos que guapos, respeto a anarquistas y comunistas.- Antes que ponerme etiquetas protesto contra la injusticia.- Cuando la inmensa mayoría de la policía es facha.- Y con la plebe dormida la esperanza de un mundo mejor se marcha.- Que apoyar a franco no es delito sino algo normal.- Y quienes manejan los hilos merecen mil kilos de amonal.- Si parte de los más grandes andan en la cárcel.- Pienso en balas que nucas de jueces nazis alcancen.- Diarios controlados por archimillonarios no los leeré yo leo kaosenlared, la haine o rebelión.org.», dice una de las letras de las canciones. 

«Cualquier persona» que lea o escuche las estrofas, puede verificar que se alaba a terroristas o los hechos que cometieron, afirman los magistrados. «La música es el envoltorio, la cáscara, lo relevante penalmente es la letra de tales canciones donde está el mensaje», dice la resolución.

Pablo Ribadullo Duró/Pablo Hasél probablemente no tendrá que cumplir los dos años de cárcel al adolecer de antecedentes penales, por lo que la condena quedará en suspenso. Si durante ese tiempo volviera a ser condenado, tendría que cumplir la nueva condena y esta. 

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