Investigado, primera fase del «carnet por puntos» en los procesos judiciales

Investigado, primera fase del «carnet por puntos» en los procesos judiciales

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13/3/2015 00:00
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Actualizado: 13/3/2015 00:00
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El término «investigado» sustituirá al de «imputado» con la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LECRIM), el código procesal penal español -aprobado en 1882-. Esta medida va incluida en dicha reforma, aprobada por el Consejo de Ministros del viernes 13 de marzo. Es una propuesta del ministro del ramo, Rafael Catalá. Será la primera fase de una especie de «carnet por puntos».

«Sustituiremos el término imputado por el de investigado para evitar la quiebra de la presunción constitucional de inocencia», declaró en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. Durante la misma, el ministro puso de manifiesto que ese término había quedado vinculado de forma inevitable a la culpabilidad. «Remite a una figura con un señalado carácter negativo a pesar de que, en realidad, el proceso aún no se ha dirigido formalmente contra él».

La palabra imputado se había convertido en sinónimo de acusado o inculpado merced al continuo uso extensivo que se ha hecho en los medios de comunicación. De esa forma, lo que en un principio había sido un término que definía una garantía procesal para cualquier persona que se viera involucrada en una investigación -con la posibilidad de comparecer asistido por un abogado que pudiera asistirle para no autoincriminarse ante lo que pudiera declarar- terminó por convertirse en todo lo contrario. 

Esto se ha producido por la peculiaridad del sistema español. A diferencia de la casi todos los países de nuestro entorno, donde la instrucción la llevan a cabo los fiscales, en España son los jueces de instrucción los que tienen esa competencia. Sin embargo, no pueden acusar a los implicados. Su función consiste en investigar, interrogar, y reunir los indicios que luego facilitará a las partes -el fiscal, los abogados de la acusación particular y/o popular, y los abogados de la defensa- para que sean ellos los que acusen finalmente, o pidan el archivo de la causa. 

Los jueces de instrucción, por lo tanto, no pueden acusar formalmente, de ahí que la palabra imputado, por su morfología, haya tenido tanto éxito. 

Con la llegada del término «investigado» el proceso se asemejará a un «carnet por puntos», como el del carnet de conducir, de la credibilidad social y el honor, que se van restando a medida que va avanzando la investigación, en palabras del magistrado de la Audiencia Nacional, Enrique López. 

«En esa primera fase, la persona estará ‘investigada’. Por ese hecho, su presunción de inocencia no se verá afectada, aunque es verdad que existirá cierta sombra de duda y a ojos de parte de la ciudadanía verá restado algun punto en su credibilidad», explica el magistrado. «Una vez que las partes hayan formulado acusación y que se determine la apertura de juicio oral, la persona pasará a ser encausada, acusada o inculpada. Verá restados puntos en su carnet de credibilidad social y honor, sin duda. Porque tendrá que responder finalmente ante un tribunal de justicia. Una vez que se celebre el juicio se producirán dos términos contrapuestos: condenado o absuelto. En el primero de los casos, supone la pérdida de la mayor parte de los puntos. Pero todavía queda un resquicio. La apelación. Si esta es negativa, habrá perdido su carnet por puntos por completo. Si es positiva, lo habrá recuperado, pero nunca por completo porque, sin duda, el daño moral y social ya estará hecho. Sobre todo ante el tribunal de la opinión pública». 

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