Lufthansa admite que conocía el historial depresivo de Lubitz

Lufthansa admite que conocía el historial depresivo de Lubitz

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01/4/2015 00:00
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Actualizado: 01/4/2015 00:00
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Lufthansa, la empresa madre de Germanwings, ha informado de que Andreas Lubitz, el copiloto del vuelo 4U9525, sufrió una “depresión severa” en 2009 y que así lo había informado el propio piloto a la Escuela de formación; los médicos después emitieron el certificado de que era apto para volar.

Lubitz, de acuerdo con esta información, había interrumpido su entrenamiento en la escuela de pilotos en ese año por sufrir una “depresión severa” y que éste envió un correo electrónico a la misma informando de ello. Después, cuando el joven se recuperó, se produjo un intercambio de correos electrónicos con la escuela de pilotos para retomar su formación. En los mismos, Lubitz facilitó los documentos médicos que certificaban que había superado esa depresión, según Lufthansa.

El presidente de Lufthansa, el expiloto Carsten Spohr, avanzó hace unos días este hecho pero no aclaró los motivos. Ahora, después de una investigación interna, se han despejado. La información ha sido enviada a la Fiscalía de Düsseldorf, que está investigando la muerte de Lubitz y de las 149 personas que iban a bordo del avión de Germanwings. 

Es la primera vez que Lufthansa reconoce públicamente que estaba al tanto de los problemas mentales de Lubitz y crea serias dudas sobre porqué la aerolínea permitió que el copiloto completara su formación y, lo que es más grave, consintiera en que pilotara sus aviones. 

La Fiscalía de Düsseldorf reveló que Lubitz había sido tratado por sufrir tendencias suicidas, pero no dijo cuándo. Lufthansa, por su parte, tampoco ha revelado qué tipo de tratamiento recibió y si hubo un seguimiento sobre su estado, por parte de la aerolínea.

El miércoles pasado, apenas 24 horas después del suicidio de Lubitz, Spohr declaró que los controles de Lufthansa habían determinado que el piloto estaba “ciento por ciento preparado para volar sin ninguna limitación”. 

Spohr manifestó, además, que los candidatos a la escuela de pilotos de la compañía. 

La posibilidad de que un piloto pudiera ocultar sus problemas personales como para poder seguir volando podría manchar una de los mejores líneas de venta de la marca Lufthansa: su reputación en excelencia técnica y en seguridad. 

La admisión de responsabilidad, por parte de la aerolínea alemana, probablemente tendrá sus efectos sobre su reputación e imagen. Llega, además, en un momento difícil, en el que está haciendo frente a desafíos muy serios, entre los que se incluye una mayor competición en rutas de largo y de corto alcance y las relaciones tensas con el sindicato de pilotos, que ha llevado a una serie de huelgas costosas. 

Hacía 22 años que ni Lufthansa ni sus subsidiarias habían tenido un accidente como este.

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