El Supremo confirma la condena a 17 años y medio de inhabilitación para el ex juez Elpidio Silva

El Supremo confirma la condena a 17 años y medio de inhabilitación para el ex juez Elpidio Silva

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23/4/2015 00:00
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Actualizado: 23/4/2015 00:00
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La Sala II del Tribunal Supremo desestima el recurso de casación del magistrado y confirma su condena a 17 años y medio de inhabilitación por un delito continuado de prevaricación y dos delitos contra la libertad individual, en relación a su actuación en la investigación contra el expresidente de Cajamadrid Miguel Blesa y el expresidente de la CEOE Gerardo Díaz Ferrán.

La sentencia del Supremo confirma íntegramente el fallo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid de 6 de octubre de 2014, que condenó a Silva por dos delitos contra la libertad individual en concurso con la citada prevaricación, uno por cada vez que ordenó encarcelar a Blesa y el Supremo ha confirmado esa sentencia y rechazado el recurso de Elpidio Silva.

El Supremo subraya que el objeto de la causa contra Silva no es la procedencia o no de una investigación sobre los posibles delitos cometidos en la gestión de Cajamadrid, sino «la actuación judicial del imputado (el juez Silva) dictando resoluciones que han sido calificadas de prevaricadoras»

La sentencia detalla hasta ocho resoluciones «prevaricadoras» del exjuez e indica que las tramitó «bajo tres números de orden distintos». La primera de ellas, en febrero de 2010, fue la reapertura de la causa contra el expresidente de Caja Madrid más de dos años después de que él mismo la archivara. Lo hizo cuando no contaba con «hechos nuevos o nuevas alegaciones sino un único dato referido a la presentación de una nueva querella turnada a otro Juzgado y de la que tuvo conocimiento».

La sentencia le condena además a pagar una multa de 6.300 euros y una indemnización de 10.000 al expresidente de la CEOE Gerardo Díaz Ferrán, al que investigaba junto a Blesa por la concesión de un crédito de 26,6 millones al Grupo Marsans.

El tribunal le acusó de adentrarse en una «inquisición general» contra Blesa, extralimitándose en sus funciones, sin motivar sus resoluciones y actuando con una «execrable» parcialidad a favor de la acusación ejercida por Manos Limpias. «Le importaba poco la ley», dice.

«Desplegó una voluntad decidida a investigar de modo integral toda la supuesta mala gestión de Blesa al frente de la caja, adentrándose en una inquisición general para descubrir cualquier delito conectado a los hechos denunciados a costa de irle restando garantías», determinó el tribunal.

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