El arzobispo de GRANADA ahora DICE que él NO TIENE la DOCUMENTACIÓN que le EXIGE el JUEZ

El arzobispo de GRANADA ahora DICE que él NO TIENE la DOCUMENTACIÓN que le EXIGE el JUEZ

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28/5/2015 00:00
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Actualizado: 28/5/2015 00:00
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Javier Martínez, arzobispo de Granada, ha hecho saber, a través de una nota de prensa distribuida por la cadena COPE, que él no quiere eludir la acción de la Justicia, pero que no tiene la documentación que le ha exigido el juez Antonio Moreno.

La documentación que el titular del Juzgado de Instrucción 7, de Granada, le había exigido al arzobispo era la relativa a las declaraciones realizadas en el curso de la investigación interna llevada a cabo por la Iglesia, para depurar responsabilidades, y el informe que se realizó a tal fin en el caso de los abusos sexuales presuntamente cometidos por algunos sacerdotes de Granada.

Dichas declaraciones, así como documentación adicional de gran valor para la instrucción del caso, forman parte del expediente canónico al que quiere tener acceso el juez Moreno. 

«El Arzobispo ha venido colaborando desde el primer momento con el Juzgado y ha aportado cuanta información se le ha solicitado. De acuerdo con la legislación canónica, es la Congregación para la Doctrina de la Fe, en la Santa Sede, la única instancia competente para el conocimiento de las responsabilidades canónicas que se pudieran haber producido», dice en la mencionada nota.

«Es ella la que posee la documentación procedente y la que podría autorizar el traslado a una instancia civil y la eventual divulgación de aquellas informaciones hechas en el ámbito de la conciencia. Por eso, Monseñor Martínez se encuentra a la espera de recibir los permisos indispensables para responder a la petición del juez», añade.

«Monseñor Javier Martínez ha explicado a COPE que, de ningún modo, pretende evadir la acción de la Justicia«.

Esta declaración pública del arzobispo de Granada no es suficiente para el juez Moreno. En el auto, hecho público ayer, Moreno le decía al religioso que tenía que demostrarselo enviándose una copia autenticada del decreto de avocación emitido por la Congregación para la Doctrina de la Fe, la fecha del mismo y su decreto aceptando la avocación. Y le advertía que podía incurrir en un delito de falsedad si se le ocurría mentirle.

La avocación es una figura por la que un órgano jerárquicamente superior asume el ejercicio de una competencia quitándoselo al órgano titular, que es inferior.

Las declaraciones actuales de Martínez se contradicen con la respuesta escrita que le envió al juez Moreno, negándose a entregar la documentación, y que provocó su contundente respuesta, dándole tres días para entregárselo todo, bajo la advertencia de que si no lo hace será acusado de un delito de desobediencia a la Autoridad Judicial y/o denegación de auxilio a la Justicia.

En la misiva, el religioso le explicó al juez que no podía entregársela por varias razones: Primera, porque estaba obligado por el secreto pontificio; segunda, porque podría estar violando los acuerdos Iglesia-Estado y otros derechos de la Constitución; y tercera, porque sólo podría hacerlo si los investigados le daban la autorización por escrito.

Esta nueva línea de defensa resulta un tanto extraña en el tiempo en que vivimos, donde todo se hace en soporte electrónico y en el que pretender que lo que se requiere está sólo en soporte papel en Roma.

La pelota pasa ahora al tejado de la Justicia, que podría llegar a emitir una orden de entrada y registro en el Arzobispado, elevando así la temperatura del conflicto, ya de por sí caliente.

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