María Auxiliadora Díaz Velázquez, 49 años, titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer 2 de Las Palmas de Gran Canaria, afronta su reválida más difícil ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo después de 13 años de profesión haciendo justicia.
El primer examen lo suspendió. Un tribunal formado, sin duda, por cinco de las mejores mentes jurídicas en lo penal le dio un tirón de orejas público, que es de los que más duelen en el alma.
Además, fue de puño y letra del presidente de la Sala de lo Penal, Manuel Marchena. Pero detrás estaban Joaquín Giménez, Andrés Martínez Arrieta, Luciano Varela y Alberto Jorge Barreiro.
Era el caso del eurodiputado Juan Fernando López Aguilar, exministro de Justicia socialista y «padre» de la conocida popularmente como ley integral contra la violencia de género, la «biblia» para los magistrados especializados en esta materia, como María Auxiliadora Díaz Velázquez.
El tribunal le dijo que el caso no estaba bien fundamentado. La juez había enviado dos procedimientos. Uno de ellos, el de la denuncia del hijo de la esposa de López Aguilar, era firme y estaba archivado. Por lo tanto, no había lugar, jurídicamente, para entrar en ello otra vez.
Sobre el segundo, el tribunal de la Sala Segunda le dijo a la juez que el relato de los hechos que había hecho era confuso, lo que les impedía fundamental de forma nítida la imputación por malos tratos contra el eurodiputado.
«La dificultad se agrava a la vista de la lectura de la declaración judicial prestada por Dña. Natalia [esposa de López Aguilar] ante la Jueza de Violencia sobre la Mujer, en la que no existe una sucesión ordenada de los hechos delictivos atribuidos al aforado. El marco cronológico de las supuesas agresiones fluctúa entre episodios que sucedieron ‘antes de 2009’, ‘ayer’, ‘el día de Nochevieja’, ‘sobre el año 2000’, ‘hace más de seis años’, ‘en noviembre del año pasado’ y que se desarrollaron ‘en Madrid (…) hace dos años’, ‘en Madrid alguna vez’, ‘este verano en el Sur’ o ‘hace unos 7 años en la cama de Las Palmas, aunque no recuerda por qué'», dice el auto hecho público hoy por la Sala.
El tribunal encontró un evidente «déficit argumental» en la exposición de la juez Díaz Velázquez. Así se lo hicieron saber, con mucho tacto.
Y le devolvieron a Las Palmas para que hiciera bien los deberes.
Eso fue el 5 de mayo. Han pasado 25 días.
María Auxiliadora Díaz Velázquez ha vuelvo a enviar el procedimiento al Tribunal Supremo.
Sin embargo, en esta ocasión no cuenta con el beneplácito de la Fiscalía de las Palmas, que solicita el sobreseimiento provisional del caso.
Según explicó Guillermo García Panasco, portavoz de la Fiscalía Provincial, no existen indicios suficientes para elevar la exposición razonada, por lo que «debe decretarse el sobreseimiento provisional por no haber quedado debidamente justificado la perpetración del hecho que ha dado motivo a la formación de la causa, a tenor de lo establecido en los artículos 779.1 primera y 641.1 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal».
Pero ahí no acaba la cosa, Luisa Estévez, abogada de López Aguilar, afirma, en un comunicado, que en la nueva exposición razonada de la juez María Auxiliadora Díaz Velázquez se siguen sin concretar los hechos atribuidos a su cliente.
La juez «reitera el mismo relato que el Tribunal Supremo ya desestimó e inadmitió por «vago, inconcreto, impreciso y sin ningún rigor jurídico».
La abogada critica que la juez desatienda igualmente «la evidencia de que de la segunda declaración, del 22 de mayo, no se desprende ningún dato ni elemento nuevo respecto de los que ya habían sido previamente inadmitidos or el Supremo», por lo que cuestiona la motivación de la instructora en esta causa.
Por otro lado, hace referencia al informe del fiscal que «destaca la ‘falta de coherencia y solidez’ de la ‘vacilante posición’ de la Señora De la Nuez -ex mujer de López Aguilar-«, calificando de «contradictorias sus declaraciones haciendo ‘inviable’ la fundamentación de un pronóstico capaz de derrotar la presunción de inocencia».
Así, resalta, que por parte del fiscal «no hay acusación, ni hay ninguna acusación ni denuncia formulada por la persona supuestamente afectada».
Por todo ello, la letrada muestra su sorpresa «ante la insistencia de la instructora en elevar la resolución de la causa al Tribunal Supremo» y por no atender a ninguno de los argumentos para archivar la causa planteados tanto por ella como por el Ministerio Fiscal.
La juez del caso, sin duda, afronta el caso más importante de su vida profesional. Porque si la Sala Segunda vuelve a tirarle de las orejas, archivando el caso, su reputación como juez habrá quedado, sin duda, en tela de juicio. Y este asunto le perseguirá como un fantasma hasta el resto de sus días como juez.
Si, por el contrario, el Alto Tribunal le da su plácet y procede con la instrucción contra el eurodiputado socialista, su imagen, sin duda, saldrá reforzada como una juez que sabe lo que tiene que hacer y que procede contra viento y marea.
Por ello, esta es la reválida más importante de toda su existencia. Más importante que la misma oposición que la hizo juez, porque en esta, toda la ciudadania estará observando el resultado.