La Fiscalía General del Estado ha reunido hoy a los últimos fiscales generales o sus descendientes en los últimos 130 años durante la presentación del libro ‘Biografías Fiscales Generales 1883-2013’.
El acto, celebrado en la sede de la Fiscalía en Madrid, ha contado con la presencia de la fiscal general del Estado, Consuelo Madrigal, y el ministro de Justicia, Rafael Catalá.
Catalá ha calificado de «entrañable» este acto, cargado de una gran relevancia institucional. Sus primeras palabras han sido para Soledad Cazorla, fiscal de Sala de violencia contra la mujer en el Tribunal Supremo cuyo repentino fallecimiento obligó a aplazarlo.
Catalá ha destacado la relevancia institucional que ha adquirido el Ministerio Público, una institución que, desde el Estatuto Orgánico del año 2007, exige la participación de los tres poderes del Estado en la designación de la persona que tiene que estar al frente de los fiscales.
Consuelo Madrigal, también ha iniciado su intervención, también, con unas palabras de recuerdo a Soledad Cazorla.
Tras ello, ha explicado que el libro presentado hoy abre las puertas a conocer la historia del Ministerio Fiscal y también la historia de España y los cambios experimentados en nuestra sociedad a través de la lectura de las diferentes Memorias elaboradas por los sucesivos fiscales generales.
El libro forma parte de un proyecto editorial más ambicioso, ya que la edición digital permitirá enlazar las biografías de los fiscales generales con sus respectivas Memorias, empezando por la presentada por Trinitario Ruiz Capdepón, quien analizaba en su memoria la entrada en vigor de la Ley de Enjuiciamiento Criminal de 1882, aún vigente en nuestros días.
Madrigal ha hecho un breve recorrido histórico a través de las memorias, y ha recordado que ya en 1903 el fiscal general del Estado mostraba su preocupación por el delito de trata de blancas, y en 1917 Montero Ríos alertaba de la delincuencia infantil. Este relato de memorias se vio interrumpido por la guerra civil, durante la cual no se elaboraron memorias.
Como dato estadístico, Madrigal ha cifrado en dos años y medio la permanencia en el cargo de fiscal general. A modo de anécdota, ha explicado que el fiscal general Javier Gómez de la Serna era además poeta y fue padre del conocido literato Ramón Gómez de la Serna, o que Luciano Puga, además de fiscal general fue padre del autor de un afamado recetario de cocina que fue todo un éxito de ventas de la época.
El acto ha terminado con la colocación de la fotografía de Eduardo Torres-Dulce en la galería de retratos de fiscales generales constitucionales.
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Sobre estas líneas, los exfiscales generales del Estado Cándido Conde-Pumpido, Juan Cesareo Ortiz-Úrculo y Eligio Hernández con el ministro de Justicia, Rafael Catalá, durante la presentación.
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Consuelo Madrigal con Rafael Catalá.