Las prejubilaciones millonarias de 18,9 millones de euros que cobraron cuatro altos directivos de Novacaixagalicia (NCG) fueron legales porque se vieron sometidas al examen de los órganos de control de la entidad y del Banco de España, según declaró Julio Fernández Gayoso, excopresidente de la entidad, ante el tribunal de la Audiencia Nacional que lo está juzgando.
«Es un ejercicio de transparencia clarísimo y eso desmonta la teoría de que se ocultaran», añadió Fernández Gayoso.
Como ya se sabe, los acusados no están obligados a jurar o prometer decir verdad cuando declaran ante un tribunal de justicia en España.
El tribunal, presidido por el magistrado Alfonso Guevara, enjuicia a 4 exejecutivos de la entidad y al abogado Ricardo Pradas que les asesoró en el plan que pergeñaron en plena crisis de las cajas.
La Fiscalía Anticorrupción y Novacaixagalicia, que actúa como acusación particular, solicitan que sean condenados a tres años de cárcel por delitos de apropiación indebida y administración desleal y que queden inhabilitados durante tres años para ejercer cualquier actividad profesional relacionada con el sector bancario.
La acusación popular, ejercida por Adicae, pide sendas penas de cuatro años de prisión.
Gayoso, cuya defensa ha solicitado que declare sentado por razones de salud a diferencia del primer acusado, el abogado Ricardo Pradas, que lo hizo durante horas de pie -la Ley de Enjuiciamiento Criminal establece que acusados, testigos y peritos declaren de pie a no ser que autorice el tribunal que se sienten-, ha defendido que los contratos se adaptaron al plan de fusión y no conllevaron ninguna mejora para los directivos ni ningún «perjuicio» a la entidad.
Él propuso extender sus condiciones al único cargo procedente de Caixa Galicia, Javier García de Paredes, como un «acto de absoluta justicia».
Tras ello, el acusado ha puesto de relieve que sometió los contratos de alta dirección a la ratificación de la Comisión de Retribuciones y del Consejo de Administración, aunque no fuera necesario. «Es un ejercicio de transparencia clarísimo y eso desmonta la teoría de que se ocultaran los contratos de alta dirección existentes en las antiguas cajas», ha remachado.
Según ha rememorado, aquel 1 de diciembre de 2010 los veintiún consejeros votaron a favor de ratificar esos textos y solo uno se opuso porque «estaba en contra de los contratos de alta dirección». «Veintiún consejeros parecían que entnendían muy bien lo que estaban votando, menos uno que parece que no lo entendió», ha opinado.
«El consejero que quiso ver los contratos, los vio», ha indicado Fernández Gayoso, para agregar que el Banco de España estuvo «informado antes, durante y después» y que ninguno de los perceptores «pensaba ni quería irse» de la nueva entidad. Sin embargo, en el verano de 2011 se suscitaron dudas «razonables» de su continuidad y en septiembre abandonaron la caja fusionada. Entre ellos, José Luis Pego aceptó quedarse si se le ofrecía ser consejero delegado, cosa que no ocurrió y el cargo recayó en César González-Bueno.
FUE UNA OFERTA DE LA ENTIDAD
En el juicio declaró antes el exdirector general adjunto de Novacaixagalicia, Javier García de Paredes, a quien se asignó una indemnización de 5,6 millones de euros -la segunda más elevada concedida a los directivos-, y que ha afirmado que la mejora de las condiciones económicas de los contratos era una «oferta de la entidad» y él podía aceptarla o no, pero «no tenía nada que negociar o corroborar».
En cualquier caso, ha puesto de relieve que renunció en dos ocasiones a la «parte que pensaba que no le correpondía por los servicios pasados», es decir, al 70 por ciento de la pensión y al 40 por ciento en concepto de prejubilación.
El acuerdo requería que Hacienda restituyera 2,2 millones, pero el banco no firmó la devolución del dinero y su desistimiento no se hizo efectivo.
Según ha declarado, el banco encargó la redacción de los contratos con las prejubilaciones al abogado Ricardo Pradas, que se encuentra acusado como cooperador necesario y que ha declarado en el juicio que él solo intervino en los «borradores», pero no en los acuerdos finales. «Yo no participé absolutamente en nada», ha agregado García de Paredes.
Este exdirectivo ha sostenido que firmó el contrato convencido de su legalidad y que, previamente, había solicitado que siguiera las recomendaciones en política retributiva del Banco de España, órgano que examinó el impacto económico de los contratos cuestionados. Ha concluido que a fecha de agosto de 2011 no tenía intención de abandonar la nueva entidad pero un mes después extinguió su relación laboral.
La vista continuará este miércoles con el término de la declaración de Fernández Gayoso, a la que seguirá la del ex director general de Novacaixagalicia José Luis Pego, la del exresponsable del Grupo Inmobiliario Gregorio Gorriarán y del antiguo gestor de la oficina de integración Óscar Rodríguez Estrada.
Las fiscales Pilar Melero y Concepción Nicolás piden además que los acusados devuelvan los 18.915.291 euros que se asignaron fraudulentamente en sus pensiones de jubilación, y una multa de 75.000 euros. Las fiscales Concepción Nicolás y Pilar Melero concretan que Pego se apropió indebidamente de 7,7 millones, Rodríguez Estrada de 691.261 euros, Gorriarán de 4,8 millones y García de Paredes de 5,6 millones.