El financiero Javier de la Rosa se ha acogido hoy a su derecho a no declarar en su comparecencia en el Parlament catalán ante la comisión de investigación del caso Pujol.
Con la excusa de haber dado explicaciones ante la Justicia «sin mucho éxito», Javier de la Rosa no ha querido contestar a los grupos, que han formulado igualmente sus preguntas; muchas, sobre la financiación de CDC, su relación con el expresidente Jordi Pujol, la supuesta apertura de cuentas en paraísos fiscales del expresidente, su reciente conversación con el ‘pequeño Nicolás’ que saltó a los medios de comunicación, y sus denuncias ante la Unidad de delincuencia económica de la Policía Nacional (Udef).
«Con todo el respeto personal e institucional, no voy a responder», ha asegurado De la Rosa, que se ha mantenido en silencio e impasible durante casi toda su comparecencia, mientras los diputados de todos los grupos le bombardeaban a preguntas que quedaban en el aire.
Ha roto en cambio su silencio en contadas ocasiones para precisar que no respondía «por razones jurídicas». «Muchas (preguntas) con mucho gusto las contestaría, pero no voy a contestar a ninguna para que no hubiera malos entendidos». «No voy a contestar por razones jurídicas», ha insistido.
«Haría una favor a esta comisión si contestase alguna de estas preguntas», le ha recriminado el presidente de la comisión, David Fernández, ante lo que el financiero ha reiterado su negativa.
Ante la afirmación del diputado de C’s Carlos Carrizosa de que se apropió de 64 millones de euros –caso Grand Tibidabo–, ha afeado que los datos que vierten los diputados «no son exactos» ya que, según la sentencia, él no se apropió de ni un euro.
De la Rosa ha criticado que los diputados le hagan preguntas sacadas de informaciones periodísticas: «Una comisión de esta categoría y calibre debe tener los datos exactos que se dicen a una persona».
«No se pude venir aquí y empujar a una persona que toma una decisión –de no declarar– con datos que no son ciertos», le ha espetado a Carrizosa, a quien también ha reprochado que caiga en el insulto personal para sonsacarle.