En el Tribunal Superior de Justicia de la Región de Murcia (TSJM) lo tienen asumido casi con “normalidad”. No es nuevo. José Luis Alonso Saura, magistrado de la Sala de lo Social del TSJM, ha acusado al presidente de esa Sala, Rubén Jiménez, de desvío de poder, acoso moral y de actuar en fraude de ley.
Alonso ha presentado un escrito ante el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) en el que acusa a Jiménez de haber planteado una nueva propuesta de composición de la Sala de lo Social que lo margina a él, de forma personal.
Hasta fecha reciente, según este juez, la Sala se formaba con el presidente, el magistrado más antiguo y el ponente de la sentencia. Uno de los tres miembros del tribunal, según la Ley Orgánica del Poder Judicial, tiene que ser un magistrado especialista.
De acuerdo con la propuesta de Jiménez, que ha sido avalada y aprobada por la Sala de Gobierno del TSJM, la composición del tribunal de lo Social que se forme variará cuando Juan Martínez Moya, expresidente del TSJM y vocal del CGPJ, entre a formar parte del mismo porque los otros dos integrantes serán el presidente y un magistrado “generalista”.
Martínez Moya es magistrado especialista en la jurisdicción social. Esto supone, a los ojos de Alonso, dejarlo marginado del tribunal que se forme porque él no es un magistrado generalista, sino especialista también.
Fuentes bien informadas han explicado a Confilegal que esto que está ocurriendo con Alonso no es nuevo ya que el magistrado es bien conocido por su actividad, planteando quejas y recursos de todo tipo.
Son notorias, además, las discrepancias con Martínez Moya mantenidas en el pasado.
“La forma de organizar la Sala de lo Social es una facultad que compete a su presidente, Rubén Jiménez. Su decisión, su propuesta, ha sido avalada por un acuerdo de la Sala de Gobierno del TSJM. Todo se ha hecho de acuerdo con la ley”, explicaron las mismas fuentes.
A raíz de dicho acuerdo, Alonso dirigió un escrito a la Comisión Permanente del CGPJ, solicitando su suspensión, cosa sobre la que ésta no se ha pronunciado.
Este segundo escrito pone, a la Permanente, en la tesitura de pronunciarse sobre este conflicto de una forma clara y definitiva.