El exconsejero de Empleo de Andalucía, José Antonio Viera, imputado por el Supremo en el caso de los ERE, no se fía en absoluto de los jueces sevillanos. Es una cuestión de sensaciones. Se siente más seguro en el Alto Tribunal. Por eso no ha renunciado a su acta de diputado. Para seguir protegido.
«Durante cuatro años he recibido, a través de los medios de comunicación, por filtraciones de los autos y atestados de la Guardia Civil y la Policía, que yo jugaba un papel esencial en las ayudas de la Sierra Norte de Sevilla”, ha declarado hoy. En el Supremo ha sido “la primera vez» que ha podido defenderse de estas acusaciones, ha explicado hoy en declaraciones a la Cadena SER.
Viera ha sido imputado por el Tribunal Supremo de dos delitos, uno de prevaricación administrativa -igual que los expresidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán y el exconsejero de Presidencia, Gaspar Zarrías- y otro de malversación de fondos públicos.
El delito de prevaricación administrativa está castigado con una pena de inhabilitación especial para empleo o cargo público por un periodo de siete a diez años, mientras que la malversación de caudales públicos tiene unas consecuencias «más serias»: prisión de 3 a 6 años e inhabilitación.
Viera defendió que «había margen suficiente para entregar el acta siempre y cuando se cumplieran todas las garantías procesales» pero incidió en que esta imputación «no es firme» ya que «está a expensas de un auto del instructor que es recurrible».
«Y eso solicitaba, que se me diera ese tiempo para hacer los recursos y si finalmente o se sobreseía la causa o había apertura de juicio, entregaría el acta inmediatamente, pero como no me lo permitieron, tomé esta decisión» de no renunciar al escaño, aclaró.
El diputado explicó que aunque ya no tenga carnet del partido, tendrá «siempre la ideología del PSOE», al tiempo que ha afirmado que los años que ha pertenecido al PSOE, y en los puestos que ha desempeñado, su conducta «ha sido ejemplar, aunque con errores y con aciertos».
«He sido un buen socialista, he puesto capacidad y honradez al servicio de los ciudadanos, y en este momento de despedida esa tristeza me embarga y me llevo esa amargura conmigo», añadió.
El exconsejero rechazó los indicios de la exposición razonada expuesta por el juez del Supremo, e insistió en que nunca ha cometido ni prevaricación, ni malversación de fondos: «a día de hoy nadie ha podido poner sobre la mesa un solo renglón que diga que Viera se ha lucrado con fondos públicos».
En cualquier caso, reveló que en el momento en el que surgió el caso, «el Gobierno de la Junta y el PSOE tenía dos caminos: o dejar que la tragedia del desempleo siguiera su curso o paliar ese drama, que fue lo que elegimos» y, aunque «diez años después reconocemos que cometimos errores y pudimos hacerlo mejor, aquella política en esencia fue beneficiosa para trabajadores de Andalucía».
Viera se sienta dolido con el que ha sido su partido hasta ahora. Porque ninguna dirección, ni la nacional ni la regional, «haya tenido el detalle, a título personal», de prestar el respaldo que «alguien que ha pasado 35 años en esta organización se merecía, con mayor apoyo, afecto y consideración»
Sobre los otros tres imputados, ha defendido también su gestión y ha querido resaltar la figura de Chaves, de quien ha dicho que tiene una conducta «intachable» y que «se merecía mucho más del PSOE».
HUBO PRECIPITACIÓN EN EL PSOE
El diputado considera, asimismo, que hubo «precipitación» por parte del secretario de Organización, César Luena, al anunciar que dejaría sus escaños.
«Ha faltado generosidad dado que los tres estábamos decididos a entregar el acta, pero pedíamos sólo que la imputación fuera firme», ha apostillado.
Esta mañana ha presentado la petición, ante la Mesa del Parlamento, de pasarse al Grupo Mixto. Horas antes, había sido el PSOE el que había presentado su escrito comunicando que Viera ya no forma parte del Grupo Socialista, por lo que debería establecer su pase al Grupo Mixto.
Mientras Viera no renuncie a su acta de diputado, el caso de los ERE de los altos cargos seguirá en el Tribunal Supremo. El fuera así lo determina. De esta forma, si llegara el caso y no hubiera cambio en la situación, Viera, Chaves, Griñán y Zarrías serían juzgados por un tribunal de siete magistrados de la Sala Segunda del Tribunal Supremo.
A diferencia de la jurisdicción ordinaria, que sí permite el recurso de casación-apelación, en este tipo de juicios la sentencia es final. Es decir, en caso de ser condenado a la cárcel, tendría que entrar, como ya ocurrió en el pasado con José Barrionuevo o Rafael Vera, que fueron enjuiciados por el Tribunal Supremo.