Más del 61% de los griegos ha dicho «no», este domingo, en el referéndum convocado por el primer ministro, Alexis Tsipras, para que los ciudadanos decidieran si aceptaban las propuestas de la Unión Europea. Y esta decisión podría provocar la salida de Grecia del euro, aunque legalmente es algo complicado. Existe «un limbo legal»
Tras este resultado la Unión Europa tendrá que decidir si Grecia debe o no abandonar el euro. Una decisión nada fácil. Mientras algunas fuentes comunitarias aseguran que «esta salida es posible legalmente». Otras fuentes indican que «no existen disposiciones específicas en los tratados que digan que el acceso a la zona euro es reversible».
Sin embargo, si un miembro insolvente de la Eurozona se queda sin la cobertura del BCE (Banco Central Europeo), como le está pasando a Grecia, se puede ver obligado, para salvar su sistema financiero, a introducir la moneda nacional, ya sea de forma temporal o definitiva.
Lo que sí está claro es Grecia entraría en un auténtico «limbo legal».
Y es que cuando la Comisión Europea afirma que la pertenencia de Grecia al euro es “irrevocable” no está expresando una posición política sino una realidad jurídica. No está previsto en los tratados. La salida de Grecia del euro es casi imposible de manera unilateral. La única manera de salirse del la Unión Económica y Monetaria (UEM) sería dejando la propia UE –esto último, de forma voluntaria, lo ha hecho posible el Tratado de Lisboa, concretamente el artículo 50.
Para ello es necesario que el Estado en cuestión comunique su intención al Consejo Europeo, y que después negocie un acuerdo internacional que establezca la forma de retirada y el marco de sus futuras relaciones con el club europeo.
Ese acuerdo, posteriormente deberá ser aprobado por mayoría cualificada del Consejo, previa aceptación por el Parlamento Europeo, y dos años después de la entrada en vigor del acuerdo de retirada, los tratados dejan de aplicarse a ese país. Sin embargo, los tratados de la Unión Europea no mencionan la posibilidad de salirse del euro.
La apuesta del primer ministro griego, Alexis Tsipras, de utilizar la consulta popular como una baza negociadora, puede salir muy cara a los griegos. Bruselas ha avisado por activa y por pasiva que un «no» equivaldría a salir del club de la moneda única.
El euro es la moneda oficial para 19 de los veintiocho Estados miembros de la Unión Europea (UE), es un proyecto político y económico que sus socios se plantearon como algo irreversible, y como tal quedó plasmado en los Tratados de la Unión Europea (TUE) y de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE).
Ahora hay que analizar cuáles sería las repercusiones de una posible salida del euro. Algo que no quieren ni la Unión Europa ni Grecia.
De momento la Unión Europea se reunirá de urgencia el próximo martes para intentar atajar el problema heleno y no es para menos. Conviene recordar que Grecia actualemente tiene cerrado el acceso a los mercados, los bancos cerrados, una economía en recesión, un paro superior al 25%, una deuda que se acerca al 180% del PIB y vencimientos cercanos a los 9.000 millones de euros en los dos próximos meses.